Si algo no te mata, mutará… (III). 2022: De la Transformación Digital al CriptoMetaverso

En la tercera entrega de su serie de artículos, el autor sostiene que el coronavirus no es la plaga que más muertes causará en la historia, pero sí la que más infecciones ha provocado en el pensamiento individual y colectivo y la que más ha transformado nuestra visión de la vida
Javier Sirvent
1 de marzo de 2022 | Compartir: Compartir en twitter Compartir en LinkedIn
Si algo no te mata, mutará… (III). 2022: De la Transformación Digital al CriptoMetaverso
Lucrecia Carnelos / Unsplash

Explicaba Joost Meerloo (doctor en medicina y psicoanalista holandés/estadounidense), en su libro La Violación de la Mente, las técnicas de lavado de cerebro y control del pensamiento en estados totalitarios. En sus estudios de hace más de 30 años detallaba cómo el miedo prepara a la población para la mentira y el uso de la propaganda difunde desinformación, provocando la confusión con respecto a la fuente de las amenazas o la naturaleza de la crisis, haciendo que las creencias más profundas de las personas sean destruidas.

Entre los Krugerianos, los vaivenes políticos, los medios de comunicación tradicionales en busca de ayudas o financiación, etc, etc. Si a todo esto que comentaba Joost le sumamos la voracidad de las plataformas tecnológicas con negocios estratégicos en redes sociales, medios de comunicación o la nueva industria del entretenimiento/vídeo juevos (Tiktok que acumula más horas de visionado que Netflix en toda su historia); podremos darnos cuenta que el Corona Virus del 2020, no ha causado más muertes que otras pandemias (200M Peste bubónica, 56M Viruela, 50M Gripe Española o 40M Plaga de Justiniano), sin embargo será la que más infecciones ha provocado en nuestro pensamiento, transformando radicalmente el concepto que teníamos de la vida, de sobremodo influyendo sin lugar a dudas en el desarrollo del resto de generaciones futuras.

No es una crisis sanitaria, es una pandemia de Krugerianos que debería de plantearnos cómo ReEvolucionar nuestra forma de pensar el presente y cómo afrontar el futuro apasionante; es verdad que muy incierto, pero estará lleno de oportunidades que las Tech están aprovechando.

El aislamiento pandémico ha elevado nuestra adicción/dependencia de la conectividad para poder sobrevivir confinados, subsistir teletrabajando, no tener que interrumpir la educación de los hijos y todos obligados a “socializar” a través de WhatsApp, WeChat, Telegram, Signal, OnlyFans e incluso Tinder. Los grandes beneficiados empresarialmente de esta pandemia han sido los MAMAA (Microsoft, Apple, Meta, Amazon, Alphabet), pero por encima de estos tenemos a los X-BATH (Xiaomi, Baidu, Alibaba, Tencent, Huawei) que han aprovechado la necesidad de entretenimiento mental para pisar el acelerador y multiplicar exponencialmente la cantidad de datos, dinero e información que tenían de todos nosotros

No somos sus clientes, somos su producto y gracias al metaverso que explosionará durante este 2022, todas las Tech querrán estar los primeros en la lista para nuestros Narcos de Dopamina altamente personalizada.

Gracias a la tecnología y a los avances en inteligencia artificial (más de 200 veces superior a la ley de Moore en los últimos 3 años), el control mental y sociológico es una ciencia plenamente desarrollada por grandes compañías de internet que lo aplican a escala global gracias a las depuradas y controladas redes de comunicación que llegan a cada rincón del planeta. Pensamos que este “derecho a la conectividad” es completamente trasparente y maravilloso. Ahora piensa en la censura China donde ni Microsoft, Google, Meta, Amazon tienen cabida, sin embargo Apple tiene más de 150 millones de usuarios iPhone chinos, más que en ningún otro país del planeta (incluido USA). Todos podemos imaginar que acceder a semejante volumen de clientes no le sale gratis a la compañía de Cupertino, sobre todo cuando ves las ausencias en su AppStore a las más de 25.000 aplicaciones que no han pasado el filtro. Sí, también PeppaPig ha muerto.

¿Cómo pueden vivir en Corea del Norte u otros países como Venezuela, Rusia, Somalia o monarquías absolutas como Arabia Saudí sin Netflix, Spotify o Tinder?

Por si no lo sabes, España se encuentra entre los 12 países europeos que más han restringido y controlado los medios durante la pandemia.

Ahora pensemos en los 3 grandes promotores las técnicas de toda esta manipulación mental: los Estados, las grandes compañías tecnológicas y los medios de comunicación.

Las operaciones psicológicas, la propaganda y la intromisión mental a través de la distorsión de la información y la manipulación de la percepción, son las nuevas armas.

¿Cuál es el objetivo de este dominio mental? Muy sencillo: Doblegar a la población y someterla de forma totalitaria sin que sean conscientes. Los individuos, desconociendo que están siendo manipulados y que se dirigen hacia el abismo de la adicción tecnológica, renuncian voluntariamente a sus derechos y libertades sin necesidad de levantamientos armados.

La trampa perfecta no es la que está muy bien escondida, sino la que parece un bello refugio.

Lo que estamos presenciando actualmente es una nueva forma de pugna global donde ya no hay necesidad de invasión territorial, porque se ha logrado algo mucho más eficaz, la invasión de las mentes a distancia. Es la llamada guerra de quinta generación, que se vence sin disparar una sola bala y se gana enviando mensajes subliminales a golpe de Selfie con música, baile coreografiado, con poca ropa o siempre con marcas de lujo, con el filtro de belleza activado y por supuesto grabado desde un iPhone de más de 1.200€.

¿Ahora te imaginas el poder de las compañías que te ofrezcan perder por completo la percepción de lo que es real o virtual a través de un dispositivo que te aísle del mundo exterior?

Tranquilo, no hace falta que corras a hacer cola a la tienda Apple más cercana para gastarte 1.900 euros esperando a que te vendan las nuevas iGlass. Seguro que llevas en tu bolsillo ese dispositivo llamado SmartPhone que consultas más de 140 veces al día. No pretendo ser alarmista, pero es que tenemos bastantes antecedentes en ser un criadero de Yonkis de las pantallas, las aplicaciones y los dispositivos electrónicos.

España es actualmente el país europeo con mayor prevalencia de trastornos mentales en niños y adolescentes. Las urgencias psiquiátricas infantiles se han duplicado, el suicidio es ya la principal causa de muerte no natural en personas de 15-29 años.

Es evidente que la pandemia ha provocado un empeoramiento de la salud mental de la que apenas se habla. Entretenimiento y “jueguecitos” como Tiktok o Fornite que generan millones de beneficios no creo que estén ayudando mucho; pero oye, el problema es que las Tanxugueiras perdieron Eurovisión.

Los niños se están volviendo tan adictos a Fortnite que está causando pánico en los padres. Con más de 250 millones de jugadores en todo el mundo, 200 millones de dólares de ingresos mensuales (siendo un juego “gratuito”) y nada violento (Modo Irónico ON).

Fortnite se está volviendo más adictivo que la heroína según algunos estudios. Viendo estas cifras y sabiendo lo que “engancha”, cualquier industria que esté digitalizada y esté actualmente presente en internet, le interesa no perder la oportunidad de alcanzar de alguna forma en ese idílico nuevo mundo futuro virtual e invertirán enormes recursos para ser también allí “pastores digitales” y tú, su rebaño.

De la oveja mansa vive del lobo. La loba y el lobe también quiere tener su “oveje”.

No quiero que pienses que voy de #Tecnocenizo, como bautiza mi tocayo Javier Recuenco a los agoreros que venden como solución la desconexión digital absoluta y obsesionarse con jamás aceptar una Cookie a las BigTech. Soy #TecnOptimista por naturaleza y pienso que la tecnología nos ayudará a salvarnos de los males que incluso ella misma ha podido crear: La contaminación, los alimentos transgénicos, los plásticos… y todo tipo de males que podamos asociarles, pero lo que es evidente es que sin las tecnologías, no habríamos multiplicado por 2 la esperanza de vida, no estaríamos reduciendo la analfabetización, desarrollando nuevas terapias contra el cáncer o recuperándo la movilidad de parapléjicos al reconectarles la médula.

Desde la creación de la primera web, las primeras BlackBerry, el desarrollo de aplicaciones para smartphones pasando por todo elengagement laboral y de negocio que han generan las redes sociales en la última década, ahora TODO MUTA más rápido.

¿Recuerdas el negociazo que era el registro de dominios? El acceso a través de un modem y está ahora contratándose a psicólogos o humanistas que asesoran a los programadores sobre cómo diseñar la mejor dopamina para Metaversos, ahora también llamada Web3.0 (no sé qué Krugeriano determina si estamos ante la versión 3, ó en la 294).

La mayoría de los medios de comunicación no son independientes y conocen perfectamente el perfil psicológico de su audiencia y ahora gracias a los algoritmos de Inteligencia Artificial saben perfectamente cómo entregarnos refuerzos positivos y negativos en su dosis correcta a través de las redes sociales como Twitter o el domínico TikTok que ha aprendió a crear la mezcla de placer y miedo que nos aborregue. Bueno, pues una de las estrategias que constantemente utilizan es la deshumanización del colectivo enemigo a los que representan, no como parte de una hermandad humana, sino como depredadores.

En su novela distópica 1984 , sobre la que hace días Twitteaba el gran Paco Jariego, el novelista británico nacido en la india George Orwell imaginó hace 73 años un presente de sometimiento y control a través de La Policía del Pensamiento dirigida por un Ministerio de la Verdad que vigilaba constantemente a los individuos que desafiasen el orden establecido penalizándolos con la perdida de la libertad individual y eliminándoles su deseo sexual.

El relato del refuerzo negativo a través de un castigo inimaginable es algo que hemos visto repetidamente a lo largo de la historia y que ahora tenemos actualizado a través del #HaterKrugeriano que aparece constantemente en todas las redes sociales y se prodiga en los medios digitales de comunicación entre las opiniones de los lectores que aparecen al final de muchas noticias.

Entre los Haters de todos los ámbitos de la vida presente (conspiranoicos, negacionistas, antivacunas, radicalismos y extremismos políticos e incluso grupos ultra en deportes…), ahora llegan los #FactCheckers pagados por gobiernos que censuran las redes sociales actuando como verificadores y “matizadores” de la verdad absoluta. Gracias a ellos terminaremos utilizando la misma frase comodín que responden habitualmente los venezolanos, chinos o norcoreanos para contarnos de forma breve y explícita cómo va todo por allí: ¡No nos podemos quejar!

Actualmente los nuevos “ingenieros sociales”, conscientes de que ya no podían imponer la censura de la misma forma que se hizo en los regímenes totalitarios de los siglos pasados, descubrieron que la clave está en lograr que los propios individuos se censuren entre ellos.

¿Estás pensando en Twitter e incluso LinkedIn? ¿A que sí? Los propios jugadores de Fornite y otros muchos juegos OnLine son quienes se dedican a patrullar ese mundo virtual en busca de enemigos a los que cancelar. Ese “trabajo” lo hacen voluntariamente porque sienten que es su obligación moral. En la mayoría de las ocasiones, cancelar es sinónimo de acosar. Como yo soy el diverso, el tolerante y el multicolor, puedo hostigar al otro sin que mi integridad moral quede comprometida. La comparación y la demostración de ostentación son la gasolina que alimenta la gran mayoría de las interacciones en los mundos virtuales.

Lo de ayer, vuelve a ser viejo otra vez.

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Próxima entrega: «¿En el 2023 qué? ¿Y dentro de 10 años? ¿Susto o Muerte?»

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