Todo está conectado… o más!

La revolución de la conectividad está ya en marcha y traerá cambios tecnológicos como la eSIM, nuevos modelos de negocio y nuevas oportunidades para sectores como el de proveedores de servicios gestionados, según el autor, que invita a mantener siempre la seguridad en el punto de mira
José Luis Casal
12 de junio de 2023 | Compartir: Compartir en twitter Compartir en LinkedIn
Todo está conectado… o más!

Cada año, la vida de las personas está más conectada. Asistentes virtuales, hogares inteligentes y cosas por el estilo sólo eran posibles en el reino de la ciencia ficción no hace mucho tiempo. Los consumidores empiezan a ver cómo el Internet de las Cosas (IoT) se extiende a cada vez más aspectos de su vida cotidiana. Es justo decir que el IoT se ha vuelto omnipresente hasta el punto de que la gente ya no cuestiona la adición de conectividad y funciones inteligentes a los dispositivos.

Desde el punto de vista empresarial, la expansión del IoT ha creado retos y oportunidades únicos que las empresas tendrán que superar o adoptar. A medida que los trabajadores dependen cada vez más de los dispositivos conectados y la tecnología se abre camino en lugares más inesperados, las empresas tienen que equilibrar los deseos de los consumidores y los empleados con las necesidades de los accionistas. Y, como se suele decir, ‘se vienen cositas’…

Eso de ‘ESG’ no desaparecerá pronto

Aunque eso de la ESG (Environmental, Social and Governance), y que se refiere a los criterios o factores que muestran el compromiso de una empresa con el medioambiente, la sociedad y el buen, ha sido un tema político candente en los últimos tiempos, la gestión del planeta no va a desaparecer del radar de los consejos de administración en un futuro próximo. Las empresas empezarán a analizar en profundidad sus iniciativas ESG y se darán cuenta de que el primer paso para gestionar un programa ESG eficaz es comprender los matices de lo que constituye su huella de carbono total. Para ello, necesitarán datos. No sólo datos sobre sus propias operaciones, sino datos sobre las operaciones de sus proveedores y vendedores.

El IoT también proporciona datos valiosos a estas empresas en sus esfuerzos por minimizar su impacto global en el medio ambiente. La próxima tendencia en ESG será aprovechar los datos del IoT para perfeccionar los productos y procesos con el fin de que tengan un efecto positivo en estas iniciativas. Los dispositivos IoT pueden proporcionar un bucle de retroalimentación positiva constante en el que, por ejemplo, cuando se aprovechan con el aprendizaje automático (ML), predicen e implementan el control más eficiente de un dispositivo. Esta necesidad de conectividad entre dispositivos IoT nos lleva a los dos siguientes puntos.

La conectividad por satélite se incluirá en más dispositivos

La conexión a un satélite ya no está limitada a dispositivos especiales o de lujo. Siempre que haya necesidad de conexión desde un dispositivo estacionario, los satélites pueden proporcionar una conectividad fácil y, al mismo tiempo, desplazar parte de la carga a bandas de frecuencia diferentes. Aunque la promesa de la tecnología móvil a escala nacional es una promesa, sigue habiendo zonas remotas en las que las comunicaciones por satélite son vitales.

Las ciudades inteligentes están preparadas para ser uno de los mayores adoptantes de este cambio a las comunicaciones por satélite, especialmente con el lanzamiento de nuevas redes de satélites compatibles con la conectividad celular 3GPP estándar, lo que las convierte en una torre de telefonía móvil desde el cielo. La construcción del IoT de las ciudades inteligentes en torno a las comunicaciones por satélite elimina la necesidad de costosas redes IoT cableadas o el aumento de la congestión celular local. También se producirá un cambio importante en el lado celular de las comunicaciones.

Una SIM para todos

La adopción generalizada de las SIM basadas en software, o eSIMS, supondrá un cambio fundamental en el sector de la conectividad móvil. Los fabricantes están empezando a adoptar las eSIMS por varias razones. En primer lugar, la inclusión de una SIM en un chip reducirá la huella de carbono global de los fabricantes. Ya no tendrán que producir tarjetas SIM físicas, que a menudo acaban en la basura antes de que el dispositivo para el que estaban destinadas deje de funcionar. Además, esto eliminará la necesidad de crear bandejas SIM en los dispositivos, lo que puede simplificar el proceso de diseño y producción y reducir los costes en general.

Por último, una de las mayores ventajas del cambio a las eSIMS es el mayor nivel de seguridad que ofrecen con respecto a las tarjetas SIM físicas. Puesto que una eSIM se aprovisiona de forma remota, elimina las tarjetas SIM como vector de amenaza.

La seguridad seguirá estando en el punto de mira

En lo que a estas alturas parece una noticia ya pasada de moda, la ciberseguridad seguirá estando en el primer plano de la toma de decisiones de las empresas. Lo que es diferente este año es el auge de la inteligencia artificial y el Machine Learning.

La IA y el ML están haciendo que los actores maliciosos sean más eficientes y potencialmente más eficaces a la hora de llevar a cabo ataques. Los modelos de lenguaje natural, como ChatGPT, han abierto nuevas vías de ataque y han reducido el umbral general para crear códigos maliciosos eficaces.

Además, el cambiante panorama legislativo en torno a la privacidad incitará a las empresas a examinar detenidamente la forma en que recopilan, utilizan y conservan los datos personales sensibles. Esto puede requerir un rediseño completo de productos, procedimientos o, de hecho, modelos empresariales enteros.

Los proveedores de servicios gestionados tratarán de gestionar las carencias de competencias

Por último, no es ningún secreto que el mercado laboral tecnológico se encuentra en un estado de agitación. Muchas empresas están reduciendo o restringiendo sus plantillas en busca de eficiencia o beneficios. Este éxodo de talentosos profesionales de la tecnología ha creado graves lagunas de conocimiento que deben abordarse.

Los proveedores de servicios gestionados intervendrán y proporcionarán esa experiencia como servicio. Esto permitirá a las empresas adquirir los conocimientos y la experiencia que necesitan sin tener que asumir los gastos adicionales de contratación y formación de personal adicional. Al final, esto también permitirá a las empresas centrarse en sus objetivos clave mientras los expertos gestionan la tecnología entre bastidores.

Vamos, que estamos en un año que está siendo testigo de cambios significativos en el panorama del IoT, pero esos cambios se verán atemperados en última instancia por las necesidades concretas de cada empresa. Éstas seguirán, o deberían seguir, aprovechando el IoT para buscar la eficiencia en sus operaciones, iniciativas ESG y experiencia del usuario final. También adoptarán y ampliarán el uso de tecnologías en plena ebullición como la Inteligencia Artificial Generativa, al tiempo que encontrarán un equilibrio entre la seguridad y la privacidad. Las empresas también abordarán, o deberían abordar, insisto, las lagunas en competencias críticas causadas por la incertidumbre económica adoptando soluciones ‘as-a-service’. Es el momento.

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