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Satellite 2021: tenemos un problema… en tierra

La entrada de nuevos actores, en especial de los gigantes tecnológicos, ha revuelto el sector espacial, según se ha podido constatar en el regreso de un evento clave: Satellite 2021, se recrudece la batalla entre los segmentos LEO y GEO por atraer inversores, mientras compañías como SpaceX crean su propio 'universo' con una integración vertical de su actividad

2021-09-27 Compartir: Compartir en twitter Compartir en LinkedIn
Satellite 2021: tenemos un problema… en tierra

La última generación de satélites definidos por software tiene «capacidades increíbles», explica Stuart Daughtridge, vicepresidente de Kratos Defense and Security Solutions, en el foro Satellite 2021, pero no se pueden realizar ni monetizar mientras el sector terrestre esté rezagado. El evento ha reunido a una de las industrias de moda a raíz de la irrupción de las grandes tecnológicas, con propuestas disruptivas en modelos de negocio que incluyen el turismo espacial, y de la propia efervescencia de un sector clave para la redefinición de la conectividad de la próxima década. El espacio está desorbitado, podría decirse.

Según recoge en su cobertura del evento Vía Satellite, Paul Mattear, de Amazon Web Services, advierte de que, en un mundo con múltiples órbitas, la interoperabilidad es clave, incluso en tierra. “Uno de los problemas que tenemos con la infraestructura terrestre es la falta de estándares en todos los ámbitos”, asegura. Su compañía está entrando, por ello, en el mercado del Ground-Station-as-a-Service (GSaaS) con su AWS Ground Station.

El desafío es que los proveedores del segmento terrestre tendrán que poder atender a múltiples clientes en diferentes órbitas utilizando diferentes frecuencias sin alojamiento, un servicio tipo boutique, según Richard Schgallis, vicepresidente de Safran Data Systems. Mattear lo compara con la situación del mercado de la telefonía móvil en la década de 1980. “Si se desarrollan esos sistemas definidos por software, tiene que haber un estándar”, afirma.

“El objetivo es hacer que las cosas sean lo más compatibles posibles para las economías de escala”, apunta Schgallis, para quien la transición a una infraestructura basada en la nube facilitaría la interoperabilidad. La digitalización y la virtualización, donde hardware y módems, conmutadores de red y procesadores de señal se reemplazan por software, también ayudarán con la interoperabilidad, sugiere Daughtridge. “El transporte de datos IP [Protocolo de Internet], por definición, es un servicio dinámico. Para obtener el máximo valor de la red, debe haber una red dinámica”, señala.

Los desafíos son enormes teniendo en cuenta el despliegue acelerado, por un lado, de constelaciones LEO [órbita terrestre baja], que necesitan comunicarse con un procesador integrado y enviar comandos desde tierra y optimizar la red, y por otro de satélites HTS [satélite de alto rendimiento], que precisan realizar el salto de haz con el segmento terrestre enviando comandos al canalizador y amplificadores y utilizando los recursos correctamente.

Integración vertical

Es precisamente esta complejidad, según Assaf Cohen, de SpaceBridge, lo que impulsa a empresas como SpaceX hacia la integración vertical: garantiza la interoperabilidad porque posee todas las piezas. Bret Johnsen, CFO de SpaceX, asegura en efecto el mundo tiene una demanda insaciable de banda ancha de alta velocidad y baja latencia. «Se trata entonces de lograr que el punto de coste del servicio sea atractivo».

Como cabría esperar de un director financiero, simplifica el problema en una cuestión de flujo de caja. SpaceX ha adoptado un enfoque diferente al estar completamente integrado verticalmente. “Estamos construyendo los satélites nosotros mismos; los estamos lanzando; estamos construyendo la red y, lo que es más importante, estamos construyendo la terminal y el contenido nosotros mismos». La clave para alcanzar un precio objetivo atractivo es reducir los costos del terminal de usuario. “Si conseguimos reducir el costo de la terminal, ese es el santo grial para el caso comercial del consumidor”, dice.

SpaceX ha protagonizado 21 lanzamientos este año y gestiona 1.700 satélites Starlink en órbita terrestre baja, lo suficiente para ofrecer un servicio global excepto en los polos. «Está claro que estamos entregando un producto que la gente quiere», dice Johnsen, que habla ya de más de 100.000 clientes. Según Schgallis, “estamos llegando al punto en que los datos del espacio se utilizarán para transformar los mercados, y quien obtenga esos datos a tiempo para comprar o vender se convertirá en un factor de cambio. Todo eso será impulsado por el segmento terrestre”.

El problema, quién lo hubiera dicho, está en tierra. Channasandra Ravishankar, de Hughes Network Systems, explica que la nueva generación de satélites de alto rendimiento puede manejar 500 Gbps, pero eso crea desafíos técnicos sobre el terreno: «¿Cómo se pueden enviar tantos bits al satélite en una cantidad limitada de espectro?» Samuel Peterson, de Swedish Space Corporation, apunta que “hace 10 años, estábamos hablando de bajar gigabits en un día, ahora estamos hablando de petabits. Eso son dos órdenes de magnitud más de datos que deben entregarse”.

Una vez traídos a la Tierra por el enlace descendente, esos datos aún deben canalizarse a la red terrestre. “Tenemos estaciones terrestres dentro del Círculo Polar Ártico. Tenemos estaciones terrestres que están en el desierto, en medio de la nada, y devolver esta cantidad de datos a la civilización desde estos sitios muy remotos puede ser un desafío en sí mismo”.

Modelos de negocio y láser

De vuelta al espacio, el debate en torno al negocio de los satélites de órbita geoestacionaria (GEO) y los LEO, ha sido otro de los puntos calientes en Satellite 2021. Hay ejemplos de éxito en el mercado LEO, como el de Iridium NEXT y sus ingresos récord en 2020, pero el vicepresidente de Arabsat, Hadi Alhassani, recuerda que el “GEO está aquí para quedarse”, y que su compañía analizó un par de inversiones LEO hace unos años, pero ninguna ofrecía un caso de negocios convincente.

El caso es que, según Christopher Baugh, presidente de la firma de analistas NSR, “la gran pregunta que nos hacemos todo el tiempo es que la industria no tiene un problema de suministro; tiene un problema de demanda«. Y resolverla es clave para los inversores que tienen ante sí la siempre problemática cuestión de la valoraciones de las empresas, después de haber actuado desde “la exageración y la emoción”, según el propio CEO de Iridium, Matt Desch.

La buena noticia es que una vez se acomode la tecnología terrestre a la satelital se abren expectativas enormes de la mano de tecnologías asociadas a la movilidad, nuevas antenas, la influencia del 5G; el internet de las cosas (IoT); y la seguridad y la defensa militar (milsatcom), sostiene Dan Zajicek, CEO de Spacecom.

Zajicek dice que las tecnologías terrestres están ampliando las capacidades de la industria para ofrecer un mayor valor a los extremos superior e inferior del mercado. Y cita el ejemplo de las comunicaciones rurales, donde los sistemas terrestres permiten que las comunidades disfruten de la conectividad, algo que no era asequible y accesible hasta hace muy poco.

Por último, en lo que a grandes innovaciones por venir se trata, Teruo Yamashita, de SKY Perfect JSAT Corporation, destaca los desarrollos en tecnología láser en los que trabajan junto a la institución de I+D más grande de Japón, Riken. “El objetivo del grupo es desarrollar el láser espacial más compacto, altamente eficiente y de alta energía de pulso del mundo que se utilizará para la eliminación de desechos espaciales”, dice Yamashita.

Zajicek cree que las tecnologías digitales de próxima generación cambiarán las reglas del juego. “A medida que se vuelvan más asequibles, nos permitirán implementar satélites completamente ‘genéricos’, capaces de cambiar rápidamente el área de servicio, las ranuras orbitales, el tipo de servicio y más. Por lo tanto, podremos ajustar y abordar las necesidades cambiantes del mercado, mejorar la utilización del espectro espacial, ofrecer tiempos de comercialización más cortos y mejorar las sinergias con otras infraestructuras de comunicación como las redes móviles, y más «.

No olvidemos, en cualquier caso, que la distribución de vídeo tradicional, ya sea de eventos en vivo a distribuidores de cable o Direct-to-Home (DTH), continúa siendo una fuente de ingresos importante para los operadores. Actualmente representa alrededor del 60% de los ingresos de SES, según su directivo Elias Zaccack, y el resto son servicios de red de varios tipos: conectividad para gobiernos, cruceros y aerolíneas.

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