Sabían que no era posible la ‘foundry’

La hasta ahora presidenta de TSMC Europe, María Marced, reitera ante el comisionado del Perte Chip, Jaime Martorell, que siempre que se lo ha preguntado el Gobierno ha respondido que en España no se dan las condiciones para esas plantas de producción con las que ha venido especulándose ahora queda cada vez más evidente que por motivos políticos, y es fácil extender la sospecha al conjunto de la gestión de los fondos europeos
Eugenio Mallol
14 de abril de 2024 | Compartir: Compartir en twitter Compartir en LinkedIn
Sabían que no era posible la ‘foundry’

En presencia del comisionado del Perte Chip, Jaume Martorell, y convertida ya en un auténtico miura de la industria de semiconductores mundial, tras su paso por la presidencia de TSMC Europe (ahora en manos del neerlandés Paul de Bot), María Marced, zanjaba el debate abierto desde que, hace ahora justo dos años, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se columpiara creando la expectativa de una o varias grandes plantas de fabricación de chips en nuestro país. “Se lo he dicho siempre que me lo ha preguntado al Gobierno: en España no se dan todavía las condiciones para eso”. Lo sabían.

En los corrillos del evento de presentación del las Cátedras Chip por parte del Valencia Silicon Cluster se hablaba mucho de la suerte que van a correr los fondos europeos. “Es imposible que se ejecuten todos hasta 2026; si se aprueba una convocatoria ahora, no puede estar lista y publicada antes de seis meses y ninguna empresa va a poder cumplirla, es materialmente imposible”. “Al Gobierno le caerá un buen varapalo de la Comisión Europea, le tiene que preguntar qué ha pasado con los fondos”. “El problema de la disponibilidad de talento es tremendo, eso puede dificultar muchas inversiones”. Y en ese plan.

Pero las palabras de María Marced sitúan el asunto en un plano cualitativamente distinto a la mera cuestión de la deficiente (¿imposible con el modelo de Administración actual?) gestión de los fondos NextGeneration. Lo lleva al plano político. Por qué el Gobierno ha insistido en la opción de una foundry de chips. Se va descubriendo que, pese al esfuerzo de tantos altos cargos, secretarios de Estado y secretarios generales de Ministerio talentosos y bien intencionados, la prioridad de los Pertes no ha sido la transformación del tejido productivo, sino del tejido electoral. “El segundo pilar de la Chips Act de la Unión Europea es impulsar las líneas de I+D”, seguía echando sal a la herida con elegancia María Marced. Las cuatro primeras se han adjudicado a IMEC (Bélgica), Fraunhofer (Alemania) y un centro de Italia. “Jaime está intentando que la quinta venga a España para fotónica”.

La carta de consolación (“no sabemos qué es la fotónica”, le dijo la responsable de una Cámara de Comercio al CEO de una startup para trasladarle el interés de la Cámara de Comercio de Bélgica y Luxemburgo por su participación en un evento, “pero al parecer somos muy buenos en eso”), ensombrecida por el mucho más mediático anuncio de la imposible llegada de una foundry, resulta que ha acabado convertida ahora en lo que debió ser siempre: el gran activo de España para posicionarse con voz propia en el nuevo ciclo tecnológico que se está abriendo en todos los sectores. Vienen anuncios impresionantes en breve, adelanto.

“Ayer estuve con el presidente de Analog Devices, me dijo: ‘voy a invertir más en Valencia, voy a hablar con Javier Calpe para tener una reunión’”, María Marced estaba desatada. La lección de estos años de distorsión es que lo importante es el fondo, no los fondos. Las cosas llegan cuando se apuesta por los fundamentales.

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