Internet de las cosas al día: HOPU pasa el corte de AI4Cities y el sector más conectado es… la agricultura

Repasamos novedades de los miembros del ecosistema de Atlas Tecnológico especializados en internet de las cosas, respondemos por qué Baleares y Canarias adelantan al País Vasco en IOT con el mapa elaborado por Sigfox España y adelantamos el trabajo de Ayesa para monitorizar células fotovoltaicas con kesterita, uno de los materiales del futuro
14 de junio de 2021 | Compartir: Compartir en twitter Compartir en LinkedIn
Internet de las cosas al día: HOPU pasa el corte de AI4Cities y el sector más conectado es… la agricultura
Jace & Afsoon / Unsplash

AI4Cities, una compra pública precomercial (CPP) fundada por la UE, ha seleccionado a 41 proveedores para continuar en la Fase 1 del proyecto. HOPU, miembro del ecosistema de Atlas, lidera el consorcio formado junto a Engineering, y ha sido escogido en la categoría de Optimización del Flujo de Tráfico. La solución propuesta, ATMOSPHERE, ofrece una serie de dashboards con indicadores de CO2 relacionados con la movilidad, que se apoyan en modelos predictivos basados en mediciones de calidad del aire en tiempo real e IA para optimizar los flujos de tráfico en las ciudades y los puertos. De esta manera, proporciona servicios de movilidad innovadores y sostenibles de gran valor a ciudadanos, empresas y administraciones públicas y mejora los procesos informados de toma de decisiones mediante la simplificación de los datos.

En esta fase del proyecto, los 41 proveedores seleccionados recibirán financiación para continuar desarrollando sus soluciones basadas en IA de acuerdo con la información proporcionada por el grupo comprador. Tras tres meses de trabajo, AI4Cities evaluará y decidirá qué proveedores continuarán en la Fase 2, la fase de creación de prototipos de la CPP.

El Grupo AI4Cities está formado por el comprador principal, Forum Virium Helsinki (que representa a la ciudad de Helsinki); Cap Digital (representando a la Región de París); la ciudad de Amsterdam; la ciudad de Copenhague; la ciudad de Stavanger y la ciudad de Tallín. Estas seis ciudades han desarrollado ambiciosas estrategias y planes de medidas para alcanzar la neutralidad en carbono para 2050.

Junto a HOPU, otras empresas tecnológicas españolas seleccionadas son AVENUE (un consorcio formado por Nommon y Populus) y Starlab Barcelona, en la categoría de movilidad; y AMPER, Atos Iberia y The Predictive Company, en la categoría de energía.

La sevillana Ayesa, miembro del ecosistema de Atlas, continúa, por otra parte, con su apuesta por la innovación en el campo energético. Participa en un proyecto H2020 denominado Custom Art, que da continuidad a los avances generados en el marco del proyecto precedente Starcell, donde se empezaron a ensayar nuevas células basadas en kesteritas, un material abundante en la tierra y sistemas inteligentes para su monitorización, disciplina en la que Ayesa cuenta con herramientas y conocimientos de primer nivel.

El objetivo es desarrollar la próxima generación de módulos fotovoltaicos integrados en edificios y productos (BIPV y PIVP respectivamente). Ayesa aportará sus soluciones de inteligencia artificial para hacer más eficiente la producción de energía. La firma mantiene una línea de investigación en torno a plataformas basadas en algoritmia y modelos predictivos, que se pueden aplicar en todos los campos. Sin embargo, donde más ha avanzado es en el terreno de la energía y smart grids.

Así, Ayesa se hará cargo del piloto que contempla la instalación de los desarrollos creados en el marco del proyecto. Es decir, instalará las nuevas células en su sede central de Sevilla. Concretamente utilizará el prototipo fabricado por CRYS ‘Solar curved façade’ y el de SUN ‘Solar curve tile’, que será colocado en la fachada y en la azotea del edificio. Durante seis meses, se monitorizará cada minuto el tiempo y las medidas de producción (irradiación, temperatura y humedad) y se calcularán otros parámetros como la eficiencia, aplicando además algoritmos para su mantenimiento inteligente.

Ha sido muy sonada, en otro orden de cosas, la presentación del primer Mapa del Internet de las Cosas elaborado por Sigfox España, que forma parte del ecosistema de Atlas. Deja algunos titulares destacados: Madrid acapara el 19,3% de todos los dispositivos, por delante de Cataluña el 15% y las Islas Baleares, el 12%. Le siguen la Comunidad Valenciana, con un 10,7% y Andalucía con un 9,5%. En ese sentido, el análisis refleja una gran desigualdad en la implantación del IoT en el país, pues las primeras cinco comunidades aglutinan 2 de cada 3 dispositivos conectados (el 66%). Les siguen Canarias, con el 5%, País Vasco y Castilla y León, ambas con más de un 4%. En contraposición, Extremadura, Cantabria y La Rioja son que menor cuota de implantación de dispositivos IoT tienen. Ninguna supera el 1% sobre el total.

Es probable que el dato de reparto territorial sea, no obstante, previsible. Sorprenderá más saber que, según el mapa de Sigfox, los sectores más maduros en número de objetos conectados son la agricultura y las utilities, con el 27,2% y 25,8% del total, y la gestión de instalaciones, con el 20%. Otras actividades que también sobresalen son la automoción (13,2%) y retail (8,5%). Y el secreto de Baleares en el IoT gracias radica en gran parte en el sector horeca, que ha puesto en marcha muchos proyectos con sensores contra el Covid-19 en hoteles y restaurantes.

Para hacer el estudio, la multinacional ha analizado los más de 4,2 millones de objetos conectados que tiene en España, que suponen el 23% de todos los que tiene Sigfox a nivel mundial (18 millones). Su red, que conecta objetos y ayuda a las empresas a utilizar y obtener valor de los datos de sus activos físicos, cubre actualmente el 75% de territorio español y el 93% de la población.

Sigfox España subraya que otro área de trabajo muy importante es el tracking de activos: coches, en el caso de Seat y BMW (dos clientes de Sigfox en España), envíos postales (en el servicio que dan a DHL en toda Europa) o ganado, en el caso de Digitanimal. Entre sus clientes también están Stechome (para monitorización energética de viviendas en el País Vasco), el Ayuntamiento de Madrid, que ha sensorizado edificios para monitorizar el CO2, y la empresa catalana Systam, que ha sensorizado neveras para controlar la temperatura de las vacunas contra el Covid para el Institut Català de la Salut.

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