El telescopio de 20 millones del Teide pagado con dinero privado

El CEO de Light Bridges, Antonio Maudes, explica en ATLASTECH REVIEW las claves de una vía innovadora para crear infraestructuras de investigación de élite desde la iniciativa privada y encontrar modelo de negocio
Eugenio Mallol
15 de mayo de 2024 | Compartir: Compartir en twitter Compartir en LinkedIn
El telescopio de 20 millones del Teide pagado con dinero privado
Los impulsores del nuevo telescopio robótico del Observatorio del Teide.

Artículo incluido en el número 26 de ATLASTECH REVIEW

Una infraestructura de investigación básica, compuesta de cuatro telescopios robóticos, hecha realidad “sin utilizar el presupuesto público de gastos, no podíamos tocar ni la Ley de Contratación Pública, ni la de Subvenciones”. Este era el desafío que decidió afrontar la sociedad Light Bridges, fundada por Antonio Maudes, su actual CEO. La fórmula diseñada puede servir de referencia para otros ecosistemas tecnológicos en España.

“Hace siete años empezamos a planificar cómo se puede complementar, dónde está el punto de tangencia entre la economía y una ciencia tan básica como la astronomía, y decidimos realizar la construcción de telescopios robóticos en el Observatorio Internacional del Teide, que producen un bien intangible, que hemos convertido en un producto físico, en un bien corporal canario”, para aprovechar las ventajas fiscales asociadas a esa figura, explica Maudes.

Los telescopios son grandes recolectores de fotones y siguen siendo una herramienta clave para tecnologías muy relacionadas con la astronomía, la criogenia, la óptica adaptativa, las comunicaciones ópticas, clásicas y cuánticas o la robótica. Light Bridges tomó como referencia la forma de actuar del sector agroalimentario. “Nuestros telescopios, en lugar de producir plátanos, generan derechos de tiempo de observación. Tienen la consideración económica y fiscal de un bien corporal canario, es decir, se trata de un producto destinado a los astrónomos, pero diseñado con la visión de un economista/abogado/fiscalista”.

Si una empresa gana 100 euros en una venta, esa debe ser la base imponible en términos de fiscalidad. Pero si se trata de bien corporal canario, se perdona la mitad de la base imponible, de modo que se puede vender algo que ha costado producir 100 a 200 y pagar impuestos por 50. Esa era una de las claves del éxito de una operación que, además, se desarrolló a un ritmo vertiginoso: “Empezamos la construcción en marzo de 2022 y obtuvimos la primera luz en diciembre de ese año”.

Los derechos de tiempo de observación se colocan en proyectos de ciencia para detección de exoplanetas, de asteroides metálicos o con alto contenido en metales, detección de agua en los troyanos de Júpiter, proyectos relacionados con cometas, comunicaciones ópticas, también minería espacial. Según el CEO de Light Bridges, “tenemos 23 nichos de mercado, para los que la ciencia pública de astronomía puede comprar los derechos de tiempo de observación, de la misma manera que compra ordenadores”.

Canarias es un sitio único en el mundo para ubicar telescopios, por lo que se denomina la calidad astronómica del cielo, en cuya determinación intervienen más de 40 variables. Es una zona de mucha estabilidad atmosférica, los alisios siempre soplan en la misma dirección. Los dos observatorios internacionales son “una especie de puerta abierta al cosmos. Tienen una capacidad de mandar y de recibir fotones que no existe en ningún otro lugar del mundo. Eso lo hace un activo esencial en términos económicos”.

Las cámaras instaladas en la nueva infraestructura impulsada por Light Bridges son capaces de obtener 100 imágenes de ciencia por segundo, cada una de ellas de 600 megabytes. Esto implica 60 GB de información por segundo que hay que almacenar, que hay que procesar, reducir, calibrar para fotometría y astrometría, para poder hacer ciencia con ello. Y eso requiere enormes sistemas de almacenamiento y computación. Hewlett Packard Enterprise ha colaborado en el proyecto.

Light Bridges se define como un generador de proyectos. Hace contratos de EPC (Engine, Procurement & Construction). “Montamos el proyecto, hacemos los distintos paquetes de trabajo, obra civil, transporte, instrumentación, seguro, aduana, montaje y commissioning”, dice Maudes.

Pero la propiedad del telescopio es de otra empresa, RICTEL TTT, en la que han tomado participaciones una serie de inversores aportando un mínimo de 100.000 euros y un máximo de cuatro millones en el caso de una entidad privada accionista, hasta completar los 20 millones de euros marcados como objetivo.

Para dar transparencia al proceso, se diseñó un modelo de gobernanza y se contrató con una carta de encargo a KPMG, para que supervisara la inversión. “Hay un pacto de socios y antes de realizar un gasto tenemos que tramitarlo internamente con KPMG para que nos diga si se ajusta lo acordado”.

Una caja rural del sector primario, Caja7, “ha realizado una apuesta fuerte con nosotros. Ha permitido que tengamos las cuentas en ella y nos ha ayudado a realizar la gestión del know your client desde el punto de vista bancario”, añade Maudes.

RICTEL TTT es dueña de la instalación telescópica, Light Bridges es la distribuidora y comercializadora de los derechos de tiempo de observación. Lo hace a través de tres vías: proyectos públicos de ciencia en cualquier país del mundo; empresas privadas que están entrando en el mercado del espacio, generalmente empresas de ingeniería que quieren hacer minería espacial, detección de satélites o basura espacial o tema relacionados con las comunicaciones ópticas; y mecenas sobre todo en Estados Unidos, Canadá, Israel, que adquieren derechos de tiempo de observación, un bien inventariable que donan a universidades estadounidenses.

Sin embargo, no puede disponer del 100% de esos derechos. El compromiso con el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) está condicionado por un Tratado Internacional de 1979, cuyo país depositario es España, que establece que, en caso de implantar una infraestructura en las islas, el 25% de tiempo de observación tiene que entregarse al IAC. “Ese acuerdo internacional es al que nos hemos sujetado desde Light Bridges para decir: ‘nosotros construimos la infraestructura y os damos el 25% de los derechos de tiempo de observación mientras hagamos ciencia’”. No está previsto que la infraestructura vaya a revertir al sector público porque nunca ha sido solicitada formalmente por él.

El convenio con el Instituto de Astrofísica de Canarias sirvió también para establecer qué tipo de infraestructura era realmente útil para la astronomía, cuál podían demandar agencias como la NASA, la ESA, la JAXA (Japón), China o la Universidad de Sydney. “Creamos desde el punto más inicial un mercado en el que el derecho de tiempo de observación deja de ser algo público que generan los telescopios y pasa a ser donable, un bien corporal con todas las características para ser inventariable y por lo tanto, puede incorporarse a proyectos de ciencia financiados por Horizonte Europa o la National Science Foundation”, señala Maudes.

El carácter de región ultraperiférica obligaba a buscar modelos de negocio y una diversificación del sistema económico que no absorbiera recursos del presupuesto público de gastos, “porque si no te vas a enfrentar con sectores muy potentes ya instalados, turismo y primario. Tienes que basarlo en cosas que son inicialmente únicas en Canarias”.

La idea de Light Bridges es abrir la ventana de venta tras los primeros cinco años de vida. “Si viene el MIT y nos dice: queremos comprar los cuatro telescopios, nos sentaremos a hablar de precio”, concluye su CEO y fundador.

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