El ‘EIT Health’ reclama colaboración en los datos sanitarios para mejorar el espacio de sanidad europeo

El informe del espacio europeo de datos sanitarios reclama un cambio de mentalidad en las personas, una mayor colaboración acerca de la protección de datos sanitarios y plantea una pregunta, ¿Están los países preparados para la implementación de ese espacio de datos?
16 de febrero de 2024 | Compartir: Compartir en twitter Compartir en LinkedIn
El ‘EIT Health’ reclama colaboración en los datos sanitarios para mejorar el espacio de sanidad europeo

El ‘EIT Health‘ de la mano de Izabel Alfany, directora general de EIT Health Spain, presento el estudio realizado el pasado junio compuesto por una serie de consultas a expertos a nivel europeo (100 expertos de 10 países y profesionales de la salud, pacientes, industrias), a través de una metodología con un comité de representantes de cada uno de los países. En este estudio destacaron aspectos fundamentales respecto al tratamiento de los datos hoy en día, como por ejemplo: la gobernanza, calidad de los datos, capacidades para la implementación, recursos (técnicos), conexiones en el uso de la asistencia directa sanitaria y la investigación e innovación.

Por su parte, este acto también lo conformaban grandes referentes en el sector de la salud como , Joaquín Cayon, vicepresidente de la asociación europea de derecho de la salud y director del grupo de investigación en derecho de la salud y bioética de IDIVAL (Gobierno de Cantabria). El mismo, ha afirmado que «Debemos ver el espacio de datos europeo como una oportunidad, tomarlo como una reflexión«, parece que va a introducirse una leve modificación, pero merece destacar que el reglamento es necesario para permitir el uso compartido de los datos sanitarios.

Respondiendo a la gran duda que plantea Izabel Alfany, ha destacado que la preparación de nuestro país ante el espacio europeo de los datos tiene dos 2 niveles de lectura. En primer lugar el nivel tecnológico, declara que España está preparada para ser pionera para el uso de estos datos y focalizarlos para hacer medicina de precisión, personalizada o profundizar en investigación e innovación.

Lo focaliza en dos puntos: la gobernanza, se debe apostar por una gobernanza de dimensión doble. Por un lado, la específica (aprobación de un agente público y experto y con el sector salud de protagonista con posibilidad de una ley de salud digital que aborde el uso secundario de datos, big data de datos robóticos, etc) y por otro lado, de carácter básico, conseguiendo un espacio estatal que propicie requisitos mínimos de la calidad del datos, a nivel legislativo establecer parámetros para el dato (datos homogéneos) y financiación (una tasa que permita financiar el coste del dato para ponerlo al uso de la persona física o jurídica que lo solicite)

En segundo lugar, el nivel cultural, caracterizado por solidaridad de datos. Un buen ejemplo es la gran solidaridad que tiene España en la donación de órganos y tejidos, siendo España líder mundial. Además, permitir el altruismo de datos «compartir datos permite salvar vidas» ha afirmado Joaquín Cayon, permitirá vencer resistencias a una dinámica del consentimiento. El concepto donar datos no es correcto ya que suena a propiedad, el concepto correcto es titular del dato.

Montserrat Daban, presidenta del consejo europeo de bioregiones (CEBR) y directora de política científica e internacionalización en BIOCAT, también ha respondido a la duda que plantea el informe. De acuerdo con lo expuesto por Joaquín Cayon, Montserrat Daban plantéa varios problemas actuales: en las comunidades autónomas más grandes de España, hay complejidad por distintos niveles hospitales con sus propios datos donde no siempre son interoperables y es necesario un plan para solventar estas dificultades ya que el beneficio es a muchos niveles, ya que, se debe compartir datos con más facilidad porque el dato no tiene valor sino es compartido y no sirve para curar a los pacientes y salvar vidas.

Afirma que esta situación puede aportar competitividad al país, la cual fomente investigación pública y privada, generara crecimiento y oportunidades de productos que salvan vidas lleguen al mercado y dotará de una mayor solidez del marco legal de los datos de salud para que no estén encerrados. Pone el ejemplo de Finlandia, un país con una ley ya implantada que regula el espacio de datos y su acceso, dotado de una entidad con la posibilidad de gobernanza, un organismo que se conecte con una plataforma central para coordinar la gestión de los datos y que tiene claro quienes tendrán acceso a los datos, sus precios al solicitarlos y el tiempo de acceso.

En forma de conclusión, remarca la necesidad de instaurar un reglamento para nuestro estado para conseguir implementar la situación de países como Finlandia, ya que España cuenta con la ventaja de estar capacitado digitalmente ya, hacerlo.

Informe

Previó a la presentación del informe, Ana Miquel, responsable de innovación y proyectos internacionales de la consejería de sanidad de la comunidad de madrid, asegura la uniformidad en cuanto a bases de datos que tiene España respecto a otros países. Ana Miquel ha afirmado «Un McDonald’s de datos no va a existir» y remarca la gran oportunidad a la que se enfrenta España y también al gran reto, ya que, partimos de la posición privilegiada, pero hay mucho que hacer para no morir de éxito. Propone un modelo de datos para que los datos sean homogéneos y que todos podamos hablar en el mismo idioma de datos común, una adaptación de gobernanza de dato y un cambio cultural. Todo eso va a crear un marco global donde cada persona pueda ir al sanitario que le atienda en distintos países y no necesite darle permiso para el tratamiento de sus datos.

Como resultado del informe, se plantean diversas reconmendaciones en cada ámbito que engloba el tratamiento de los datos:

Respecto a la gobernanza: se debe asignar responsabilidades a titulares de datos y organismos de acceso a nivel regional, con coordinación a nivel nacional. Desarrollar una legislacióm nacional específica para la regulación de datos sanitarios, aprovechando la experiencias regionales. También, se debe incluir la participación de pacientes y organizaciones en la gobernanza de los datos. Además, es importante acordar a nivel de la unión europea, distintos modelos de gobernanza para la elaboración de políticas, investigación, innovación, y garantizar la colaboración entre los organismos nacionales de acceso a los datos sanitarios. Por último, armonizar la aplicación del RGDP en la UE para un modelo comñun de uso secundario de datos.

En cuanto a la capacidad y competencia: desarrollar unos servicios públicos de datos para la implementación del EEDS. Aumentar la inversión pública en la modernización de las infraestructuras para mejorar la interoperabilidad y conectividad. Utilizar experiencias regionales para crear soluciones abiertas, escalables e integrables en un espacio federado de datos sanitarios a nivel nacional. Aprender de iniciativas europeas para establecer modelos de normalización internacional y formar y contratar profesionales competentes en datos para servicios sanitarios y de salud pública. Para finalizar, debemos anticiparnos a las futuras necesidades de formación en la sanidad, industria y sociedad, desarrollando formación.

Por parte de los recursos y financiación: debemos optimizar la asignación de fondos según la identificación clara de los organismos que requieren nuevas soluciones para cumplir con sus funciones asignadas. Priorizar la inversión en habilidades y competencias humanas esenciales para el funcionamiento del EEDS y minimizar los costes de integración de los espacios de datos existentes en el EEDS apoyando al desarrollo de soluciones abiertas y estándar.

La calidad de los datos: se tiene que establecer un marco nacional de calidad de datos a través de la secretaría general de salud digital, inform innovación en el sistema nacional de salud. Incorporar las lecciones y orientaciones del proyecto piloto HealthData@EU en el marco nacional. Aprovechar las nuevas tecnologías para agilizar la normalización de datos heredados de texto libre en las historias clínicas electrónicas.

Fomentar la colaboración con los profesionales sanitarios para desarrollar enfoques de mejora de la calidad compatibles con los procesos de trabajo habituales. Asignar tiempo adecuado a la implementación para minimizar riesgos para la atención al paciente y la seguridad de los datos. Por último movilizar a los pacientes para fomentar cambios de actitud hacia la recogida de datos en la atención médica.

Finalizando con las recomendaciones, la relación entre el uso de los datos primarios y secundarios: Crear directrices y protocolos normalizados para la recopilación de datos que apoyen a los profesionales sanitarios y se integren fácilmente en sus flujos de trabajo. Establecer a nivel de la UE un modelo de consentimiento amplio para el uso secundario de datos. Generar casos de uso que ilustren a profesionales y gestores sanitarios cómo la innovación basada en datos puede mejorar procesos y la atención al paciente. Garantizar transparencia y control a los pacientes sobre el acceso a diferentes categorías de datos en sus historiales clínicos. Además, desarrollar vías estructuradas para la adopción de innovaciones basadas en datos por parte de sistemas sanitarios, enfocadas en las necesidades definidas por los pacientes o la sociedad.

Por último, el informe engloba el ámbito de la sensibilización, educación y comunicación: Fomentar la aceptación mediante la sensibilización temprana de la legislación a todos los niveles de atención sanitaria y la sociedad. Comunicar a las partes interesadas las garantías de seguridad y privacidad de los datos, estableciendo claramente sanciones por mal uso de la informaciónción. Planificar y ejecutar campañas de comunicación a nivel de la UE, nacional y regional.

Desarrollar medidas educativas sobre los fundamentos, aplicaciones y limitaciones del uso de datos sanitarios, incluyendo riesgos y oportunidades asociados a la lA en la asistencia sanitaria. Dirigir programas educativos a través de organizaciones de pacientes para movilizarlos como impulsores del cambio cultural en la asistencia sanitaria. Para finalizar, involucrar a todas las partes interesadas en el diseño de una hoja de ruta para la implementación a través de y diálogo nacional abierto.

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