Se busca ingenieros de soluciones, absténganse nerds y programadores x10

Los profesionales informáticos y de las áreas TIC demandan cada vez más formación en habilidades blandas (¡incluso la de saber comunicar!) para trabajar en equipo y acercarse a las necesidades del cliente, se pone fin así una era dominada por la productividad basada en líneas de código, según el autor, que pone de relieve el auge de la figura emergente del ingeniero de soluciones y lo relaciona con el Collaborate de Pamplona
19 de marzo de 2023 | Compartir: Compartir en twitter Compartir en LinkedIn
Se busca ingenieros de soluciones, absténganse nerds y programadores x10
SAYAN GHOSH / UNSPLASH

Cada año, la plataforma O’Reilly, fundada por el creador del concepto Web 2.0 y uno de los ojos más avezados del sector tecnológico global, Tim O’Reilly, analiza el uso que han hecho de ella los profesionales de las empresas. Es un buen termómetro para conocer el alcance real de las tendencias en tecnología en ámbitos que van desde desarrollo y arquitecturas de software a lenguajes de programación, seguridad, inteligencia artificial o cloud. Conviene consultar ese radar.

Uno de los drivers de cambio percibidos en 2022 tiene que ver con el creciente interés de los tecnólogos por mejorar sus habilidades profesionales y de gestión. “Cada categoría en este grupo relativamente pequeño ha subido, y la mayoría de ellas han subido significativamente”, dice Mike Loukides en su análisis de los datos.

Se observan incrementos interanuales del 47% en formación para la gestión de proyectos y del 37% de desarrollo profesional. El uso de contenido para obtener la certificación de Project Management Professional (PMP) también se ha disparado un 36 %, y el interés en la gestión de productos ha crecido de manera similar (39%). También es significativo el auge de las habilidades de comunicación, que aumenta un 26%, y por el liderazgo, un 28%. Aunque las subidas de las dos categorías restantes analizadas, administración de TI y pensamiento crítico, no han sido tan grandes, no dejan de ser significativas, del 21% y 20%, respectivamente.

Esta información es valiosa en un momento convulso desde el punto de vista del empleo en el sector tecnológico, inmerso en una campaña de despidos masivos que es preciso vincular con el factor de corrección inevitable de unos valores cotizados sobrecalentados por el exceso de liquidez global que se registró entre 2021 y 2022.

La demanda de profesionales de informática y áreas TIC sigue siendo todavía enorme, especialmente en mercados locales como el español. Pero la competencia puede acentuarse en los grandes puestos globales, tan bien pagados y tan abiertos al teletrabajo, y no está de más adquirir nuevas habilidades para mejorar su seguridad laboral o para tener mejores opciones en caso de que sean despedidos

Según Loukides, hay otro motivo más estructural que impulsa ese aumento de la demanda de formación para mejorar las capacidades de los profesionales tecnológicos en ámbitos no directamente relacionados con su actividad. Durante los últimos años, en efecto, ha ido perdiendo notoriedad en las empresas ese perfil de desarrollador de software y de operaciones de TI que oscila entre el nerd antisocial y la estrella de rock, ese elitista modelo de «programadores 10x».

“Nuestros clientes se han dado cuenta de que la clave de la productividad es un buen trabajo en equipo, no un mítico programador 10x. Y, sin duda, hay muchos empleados que ven los puestos de gestión, como líder tecnológico, como director de producto o como arquitecto de software, como el próximo paso obvio en sus carreras. Todas estas posiciones enfatizan las llamadas habilidades blandas”, apunta Loukides.

Atención al testimonio de Dale Webster, director de investigación de Google Health, en el reciente SPIE Medical Imaging 2023: “A veces adopto un enfoque predeterminado de ‘la tecnología primero’: me emociono con la última y mejor tecnología de inteligencia artificial y empiezo a buscar un problema al que pueda aplicarla. Aprendí por las malas que, si quiero resolver los problemas importantes en este espacio y ayudar a quienes más lo necesitan, necesito asociarme estrechamente con personas que entienden profundamente la atención médica. Ese es ahora un componente básico de mi forma de trabajar”.

En biofarmacia gusta mucho el concepto de ingeniero de soluciones (SE) para cubrir la brecha entre lo que desarrollan los equipos de tecnología y lo que los clientes realmente quieren y necesitan. El profesor de la Harvard Medical School, vicepresidente de Takeda y autor del blog biotecnológico Timmerman Report, David Shaywitz, advierte en un artículo, en ese sentido, de que el éxito de una implantación tecnológica en el futuro podría depender de “un rol del que probablemente nunca haya oído hablar”.

Describe al SE como un “traductor bidireccional” y dice que necesita “un equipo de tecnología curioso y adaptable impulsado a obtener, comprender y responder a las necesidades del cliente, incluso (especialmente) cuando esas necesidades son difíciles de articular para el cliente”.

Nos acercamos a un nuevo Collaborate de Atlas Tecnológico, que tendrá como escenario la Universidad de Navarra, y estamos convencidos de que es en esos escenarios híbridos donde la tecnología encuentra su verdadero potencial. El evento actuará, durante unos días al menos, como ese ingeniero de soluciones con tendencia a la traducción bidireccional, solo falta que los muchos directivos tecnológicos de la industria 4.0 que reuniremos acudan con esa nueva actitud que se pide para los nuevos tiempos.

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