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Yolanda Reig, directora general ITC: “Nuestra ventaja es que tenemos capacidad para anticiparnos a cambios tecnológicos, ambientales y sociales”

El centro tecnológico de Castellón, especializado en el sector cerámico, potenciará este año su innovación en materiales cerámicos, construcción industrializada, el uso de la IA y los datos nativos y la descarbonización, y confirma su participación en el Collaborate Oviedo 2026

María José
María José Martínez Modelo
Departamento de Comunicación - Atlas Tecnológico
04-03-2026

Foto: Gabi Utiel

¿Qué es el ITC y cuáles son sus objetivos?

El ITC es un Centro Tecnológico de investigación, desarrollo y transferencia tecnológica de referencia internacional, fundado en 1969 y vinculado a la Universitat Jaume I (UJI) de Castellón. Nuestro objetivo principal es impulsar la competitividad, la sostenibilidad —incluida la descarbonización— y la digitalización de la industria mediante la I+D+i, la formación y el diseño y prestación de servicios avanzados, pensados para mejorar la posición competitiva de las empresas en un escenario global complejo.

Nuestro entorno natural son los materiales cerámicos: el diseño de sus propiedades, su procesado y su validación, abarcando desde la investigación más fundamental hasta la aplicación industrial y su uso en el mercado. Entendemos la cerámica en sentido amplio, desde la cerámica tradicional hasta las cerámicas avanzadas para múltiples aplicaciones (arquitectura, cerámica estructural, refuerzo, membranas, materiales compuestos, etc.).

A lo largo de los años, el conocimiento generado nos ha permitido abarcar otros sectores industriales con necesidades de descarbonización, trabajando en la ingeniería de sus procesos (cemento, alimentación, química, acero y metalurgia, entre otros). El foco no es solo mejorar la eficiencia: también diseñamos e integramos nuevos procesos (electrificación, combustibles alternativos —biogás, hidrógeno— y tecnologías de captura y uso del CO₂).

Asimismo, el equipamiento de nuestros laboratorios de caracterización de materiales nos permite apoyar a sectores como la minería, las materias primas críticas, áridos y hormigones, y también a corrientes de naturaleza orgánica (por ejemplo, subproductos de refinerías), entre otros.

¿Cuáles son los ejes transversales de su actividad?

Son cuatro: sostenibilidad y medioambiente; transferencia de tecnología; formación y actualización técnica; y servicios de certificación y calidad. Consideramos de vital importancia que la formación y los servicios permitan aplicar de forma real el conocimiento generado en el centro: ofrecemos más de 475 tipos de análisis y ensayos, la mayoría acreditados por ENAC (Entidad Nacional de Acreditación), y en muchos de ellos somos el único laboratorio español que los realiza.

En formación y puesta al día de conocimientos técnicos para las empresas, realizamos cursos a medida en todos los ámbitos de nuestro trabajo y, además, impulsamos el Máster de Tecnología Cerámica de la Universitat Jaume I, donde nuestro personal imparte formación de excelencia.

Por último, trabajamos con asociaciones empresariales y administraciones públicas, elaborando documentos de referencia y guías de aplicación de tecnologías, con el fin de apoyar y defender los intereses de los sectores industriales desde un enfoque riguroso y técnico.

¿En qué medida sus proyectos impulsan la innovación y la competitividad del sector cerámico?

Nuestra ventaja —y lo que nos hace diferenciales— es que, gracias a décadas de trayectoria y al contacto estrecho y continuo con empresas y asociaciones empresariales, tenemos capacidad para anticiparnos a cambios tecnológicos, ambientales y sociales: detectamos riesgos, identificamos oportunidades y proponemos soluciones a medida para que las empresas tomen decisiones estratégicas con mayor seguridad.

¿Cuántas empresas confían actualmente en el ITC?

Actualmente trabajamos con alrededor de 300 empresas asociadas en más de 100 proyectos de I+D. Aproximadamente un 60% son de carácter privado (bajo convenio con empresas) y un 40% son proyectos de carácter público, que cuentan con financiación autonómica (Generalitat Valenciana, a través de IVACE+i) y también con ayudas nacionales (por ejemplo, CDTI) y europeas, especialmente del programa LIFE de la Comisión Europea.

¿Qué papel desempeña el ITC en la incorporación de tecnologías digitales y de Industria 4.0 en el sector cerámico?

Nuestro papel es fundamental para desarrollar e impulsar la incorporación de tecnologías digitales y de Industria 4.0 en los sectores con los que trabajamos, no sólo el cerámico.

Nuestra función principal es impulsar la transformación digital para mejorar la competitividad, la sostenibilidad y la eficiencia de las empresas. En este sentido, desde el ITC desarrollamos e implantamos soluciones basadas en inteligencia artificial (IA), datos masivos y monitorización en tiempo real para optimizar procesos de fabricación y reforzar la toma de decisiones basada en datos.

En la industria cerámica 4.0, desarrollamos e implantamos tecnologías como los gemelos digitales, el internet de las cosas (IoT) y la conectividad industrial para hacer las fábricas más inteligentes, eficientes y flexibles.

En términos de industria 5.0, el foco se amplía: además de la transición digital, incorpora el bienestar de las personas. En este ámbito trabajamos, por ejemplo, con el IBV, analizando mejoras en ergonomía y entorno (físico y ambiental) para que las personas trabajadoras desempeñen su labor de forma más confortable y segura.

Desarrollamos proyectos orientados a la trazabilidad de piezas y, en paralelo, a integrar la sostenibilidad en la estrategia de la Industria 4.0, promoviendo una producción más limpia, eficiente y con menor huella ambiental.

Por otra parte, también investigamos en fabricación aditiva: adaptamos materias primas tradicionales para su uso en impresión 3D y en tecnologías como la inyección de aglutinante (binder jetting) o la fotopolimerización (DLP), habilitando nuevas geometrías y niveles de personalización del producto.

En colaboración con asociaciones como ASEBEC, la Asociación Española de Fabricantes de Maquinaria y Bienes de Equipo para la Cerámica, hemos elaborado guías técnicas para ayudar a las empresas cerámicas a digitalizar sus plantas e implementar la automatización.

También impulsamos el control de calidad avanzado, utilizando tecnologías como telemetría láser y rayos X: nuestra spin-off TEKKIN es un caso de éxito en la inspección de densidad y calidad de piezas cerámicas, incluyendo grandes formatos.

En suma, nuestro centro actúa como guía y catalizador, facilitando la transición desde la fabricación tradicional hacia un modelo 4.0 que automatiza y digitaliza todas las etapas de la producción, desde las materias primas hasta el producto final.

¿Qué líneas de actuación se espera potenciar durante este año?

En 2026 nos planteamos impulsar proyectos estratégicos, articulados en cuatro líneas. En primer lugar, desarrollamos materiales cerámicos innovadores capaces de soportar condiciones extremas, con aplicación en industrias tractoras de la economía europea como la aeroespacial, aeronáutica y automoción. En paralelo, desde nuestro laboratorio electroquímico estamos desarrollando proyectos vinculados al reciclado —o “resurrección”, como solemos decir— de baterías de ion‑litio. Es un desafío del que estamos especialmente satisfechos: hemos desarrollado un método patentado para darles una nueva vida y, además, recuperar materias primas críticas presentes en estas baterías (metales de alto valor y, en algunos casos, tierras raras), cuya disponibilidad y precio son estratégicos para múltiples industrias.

En segundo lugar, impulsamos la construcción industrializada (CI) especialmente mediante soluciones cerámicas: sistemas modulares y componentes 2D (fachadas) y 3D (por ejemplo, baños), tanto para obra nueva como para rehabilitación. Nuestro equipo analiza y clasifica sistemas constructivos para aumentar la eficiencia, la sostenibilidad y la digitalización (BIM) en el sector. Asimismo, en el marco del proyecto EcoHábitat, recopilamos, analizamos y ordenamos soluciones existentes en el mercado, generando fichas técnicas. Todo ello orientado a facilitar la integración de la cerámica en procesos automatizados, montaje en seco y mejora de la eficiencia energética.

En la práctica, actuamos como puente entre la industria cerámica y la construcción industrializada, facilitando la incorporación de nuevos materiales y procesos más rápidos, reproducibles y eficientes.

La tercera línea en la que estamos avanzando con fuerza es utilizar la IA y los datos masivos como apuesta estratégica tanto internamente —por ejemplo, con el proyecto GAIATEC— como externamente, ayudando a las empresas a aplicarla en procesos de fabricación (optimización, control y predicción) y también en ámbitos comerciales (mejor conocimiento del cliente, apoyo a ventas y marketing técnico).

También analizamos el impacto de la IA en el sector mediante estudios monográficos para detectar oportunidades y riesgos, y a través de grupos de reflexión con participación de expertos del centro y de empresas. Además, aplicamos IA para mejorar la interpretación y la fiabilidad de resultados analíticos en investigación de materiales.

Y, por último, la descarbonización. Desde hace varios años concentra una parte relevante de nuestros esfuerzos para ayudar a las industrias a cumplir los objetivos de la hoja de ruta europea. En nuestra Planta Piloto Hipocarbónica, varios equipos estudian, desarrollan e implantan —a escala industrial— tecnologías que aceleran la transición energética: electrificación de procesos, combustibles alternativos (por ejemplo, hidrógeno renovable, biogás, etc.), y captura y uso del CO₂, con el objetivo de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

La sostenibilidad es un tema central en la industria actual. ¿Cómo está contribuyendo el ITC a la reducción del impacto ambiental?

Lo hacemos de forma transversal, combinando I+D, demostración a escala piloto y transferencia a industria. En la práctica, esto se traduce en: reducción de consumo energético y emisiones mediante nuevas rutas de proceso (electrificación, combustibles alternativos y control avanzado); economía circular (valorización de residuos, materias primas secundarias y reciclado de corrientes complejas); medición y mejora de impacto (huella de carbono, evaluación ambiental y apoyo a estrategias de cumplimiento regulatorio); y formación y servicios para asegurar que los cambios se implementan con garantías técnicas.

¿Cuál es su visión para el ITC y el sector cerámico en los próximos 5-10 años?

Pienso que, pese a los vaivenes, el sector seguirá produciendo de forma más eficiente y sostenible gracias al desarrollo y la implantación de tecnologías que hoy ya están emergiendo con rapidez (automatización inteligente, control avanzado, nuevos materiales y procesos de baja huella).

La industria cerámica española es y será un referente mundial en innovación y calidad, y aún tiene recorrido para posicionarse en nuevas aplicaciones y modelos de negocio. Y el ITC estará, como siempre, al lado de la industria: aportando evidencia técnica, acelerando demostradores a escala real y transfiriendo soluciones que refuercen el liderazgo internacional del sector y su resiliencia en un entorno exigente.

¿Qué espera de la participación del ITC en el próximo Collaborate Oviedo 2026?

Esperamos que sea una oportunidad muy útil para contrastar tendencias y soluciones con un perfil directivo e industrial de primer nivel, y para reforzar alianzas con empresas tecnológicas y centros del ecosistema nacional.

Nuestro objetivo es doble: (1) compartir casos de uso y aprendizajes (IA aplicada, automatización, calidad avanzada, descarbonización) y (2) identificar socios y oportunidades de proyectos colaborativos que aceleren la adopción industrial, y aunque se pone el foco en IA y automatización bajo el lema “SuperAutomate”, nada de esto es posible si no tenemos una industria que produzca y de forma sostenible.

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