Las Claves de los Expertos
‘Update Menu’: formación para la IA y cadena de valor localización
Atlas Tecnológico analiza en Valencia las tendencias de cambio emergentes en la economía y la tecnología con directivos de la industria y el Ministerio
La tercera parada del Update Menu Tour 2026 de Atlas Tecnológico tuvo como escenario la Barraca de Toni Montoliu en plena huerta valenciana. Las convulsiones de la cadena de suministro global y el impacto de las tensiones geopolíticas han puesto en valor la necesidad de que Europa potencie su tejido productivo local y la autonomía estratégica. Para ello es necesario incorporar algunas de las ventajas culturales de uno de nuestros grandes competidores, China, y utilizar la regulación como mecanismo para ganar competitividad. Son asuntos que, junto al imperativo de la formación para que los equipos sepan lidiar con el cambio tecnológico, aparecieron en el debate.
1. Existe un consenso general sobre la importancia de fortalecer la cadena de valor local para reducir la vulnerabilidad frente a las crisis de suministros. Europa por fin despierta y está tomando conciencia de esto, aunque se enfrenta a la dificultad de combinar políticas de protección de la industria propia con la apertura y libertad de mercado. Las empresas empiezan a identificar también la conveniencia de tener cerca a los proveedores. La cadena de valor local puede considerarse el gran reto ahora mismo, por encima incluso de la sostenibilidad o la descarbonización. Sin embargo, debemos ser conscientes de que no podemos abarcarlo todo, hay que concentrarse en aquello en lo que podemos destacar, bus cando puntos en la cadena de valor donde podamos focalizarnos y sacar músculo.
Europa y España han vivido las dramáticas consecuencias de los cortes de la cadena de suministro durante la crisis de la pandemia del COVID-19 y nos hemos dado cuenta de que la reacción llega tarde. Podemos dominar las fábricas, pero no las materias primas. Ahora nos encontramos con otra crisis de demanda relacionada con el hardware de las memorias, cuya producción se está desviando de forma masiva hacia la inteligencia artificial, lo que nos obliga a depender otra vez de China a precios abusivos.
Se incrementan sustancialmente los presupuestos para defensa, pero Europa sufre una gran fragmentación, con de cenas de tipos de equipos y componentes diferentes, desde tanques hasta submarinos o lanzagranadas. A nivel geopolítico, el peso de China en la producción industrial mundial pasará de un 6% en 2000 a un 45% en 2030, según la ONUDI. El régimen de Xi Jinping está demostrando una inteligencia institucional admirable, capaz de combinar elementos antagónicos con coherencia, mientras que a Europa le falta capacidad de anticipación. En esa misma línea, España no debe resignarse a ser un mero sujeto paciente de la regulación, sino que debe tratar de anticiparse y de aportar en el estado preconceptual de los marcos normativos europeos, tal y como se ha conseguido recientemente al influir en la redacción nueva Ley Europea de Chips.

2. La apuesta tecnológica tiene que continuar en todo nuestro tejido productivo y debe avanzar de forma estable, pero la actual situación de incertidumbre no ayuda en absoluto a la inversión. Los cambios se producen tan rápido que las empresas no son capaces de digerirlos, ordenarlos ni priorizarlos. No hay un guion claro a seguir en el mercado. Las empresas de consultoría pueden indicar un camino, pero no existe la certeza de que en dos años esa apuesta no vaya a quedar obsoleta. Experimentar sin prioridades claras puede generar decepción, ya que en una empresa un paso mal dado no es solo un error, son tres pasos para atrás, lo cual supone un gran impedimento.
Por otro lado, falta un apoyo institucional real por la industria. Las ayudas públicas como las que se han articulado en torno a los PERTE vinculados al Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, que deja de recibir fondos europeos a partir de septiembre, han puesto de manifiesto el problema del tamaño empresarial: a las convocatorias van los grandes consorcios, pero no las pequeñas y medianas empresas, que siempre van a estar detrás. Además, los plazos de las subvenciones son rígidos. A veces, una empresa planifica la inversión perfecta y al mes siguiente el mercado saca algo mucho más potente, pero ya no puede acceder porque estás fuera del periodo subvencionable. Todo esto genera en el día a día la sensación de ir siempre por detrás de lo que está pasando.

3. Existe un gran dilema en torno a los datos y la soberanía. Las empresas se preguntan qué deben hacer y si deben compartir o cerrar su información. Cuando se trabaja con inteligencia artificial, normalmente es necesario enviar los datos fuera de la propia empresa, a una nube pública de un tercero habitualmente, para que se procesen. El problema aparece cuando la empresa no es propietaria de sus propios datos, porque los tiene que entregar, ni del modelo que los trata. Aunque existen alternativas para desplegar modelos on premise, es decir, en una propia infraestructura de forma local, a nivel geoestratégico el problema persiste: la mayoría de los modelos avanzados, los chips y las materias primas no son europeos. Actualmente, asistimos a auténticas pujas y tiempos de espera de meses para conseguir alquilar capacidad de procesamiento en GPUs de terceros para aplicaciones de inteligencia artificial. A pesar de esto, la tecnología hoy no tiene barreras y está absolutamente democratizada, por lo que debemos aprovecharla pagando por lo que ya funciona y en lo que otros han invertido.
4. Un directivo que acabó de estudiar una ingeniería hace siete años piensa que ya lo sabe todo, y se equivoca. Hace falta un compromiso real de formación continua a lo largo de los años. A menudo, la formación se enfoca fuera del horario laboral y se busca más la obtención de un título que el esfuerzo de aprender. Las empresas se encuentran con personal acomodado, con formación de hace veinte años y pocas ganas de abordar conocimientos nuevos, que ponen en un plano secundario la situación profesional y no quieren asumir más responsabilidades.
El cambio cultural en la empresa es brutal y muy complicado de conseguir. Se avanza muy lentamente en este sentido. No obstante, la mentalidad del empresario sí está cambiando y su actitud es cada vez más abierta a estas necesidades formativas, ya sea por voluntad o por obligación. El obstáculo principal es que la tecnología va tan rápido que “faltan manos” en las empresas para entenderla. Por mucho que se intente capitalizar con recursos propios, no se llega a avanzar a la velocidad de la información actual. Por ello, resulta vital contar con asesoramiento continuo externo que guíe la implementación de estrategias efectivas, permitiendo a la empresa avanzar con seguridad sin cometer errores costosos.
La ‘nueva’ responsabilidad civil
Con más de 35 años de experiencia y 10 años en España, Scalian se ha consolidado como un referente global en ingeniería de sistemas, sistemas embebidos, optimización de operaciones e ingeniería digital, con un modelo que combina consultoría estratégica e ingeniería tecnológica para mejorar la eficiencia y competitividad de las empresas. Como promotora de la parada del Update Menu Tour 2026 en Valencia, Scalian pudo exponer su propuesta de valor en la “Historia Premium en vivo” que protagonizó en la sesión previa a la comida.


