Pepsico ha sido una de las grandes corporaciones multinacionales en introducir la IA industrial en sus plantas, explica Athena Kanioura, CEO de la división de Latinoamérica y jefa global de estrategia y transformación de Pepsico. “Del campo al estante, operamos en entornos muy complicados. Los consumidores esperan que los productos estén en todos sitios, en todo momento, en tiempo real y queremos cumplir con ese su ministro. Queremos atenderlo al estilo digital, sin que la comida física sea un problema”.
El problema se encontraba fundamentalmente dentro. “Almacenes con un siglo de vida podrían no ser capaces de atender a una demanda que cambia según los acontecimientos”, explica Kanioura, y la respuesta no limitarse a desarrollar más capacidad. “Necesito maximizar la capacidad que tengo, para impulsar la eficiencia operativa e incrementar el rendimiento. Debíamos adoptar un enfoque de diseño digital primero. Eso significa aprovechar los gemelos digitales y adoptar la IA a escala en todas las partes de las operaciones”.
La estrategia de Pepsico consistió en diseñar, simular y optimizar el diseño antes de comenzar cualquier construcción física. “Es la forma en la que incorporamos IA y gemelos digitales en nuestras operaciones a través de todas nuestras plantas, globalmente. No gastamos ni un solo dólar en la planta física antes de tener el diseño final. Ahora podemos extraer cantidades masivas de datos que podemos simular en un entorno inmersivo unificado. Este tipo de tareas que antes costaban meses, ahora requieren días”, añade Kanioura.
Como resultado, asegura que “podemos anticipar la demanda de los clientes y ajustar las operaciones en tiempo real. Hemos visto el impacto en los tres primeros meses. En una planta de EEUU aumentamos la eficiencia un 20% sólo en tres meses, estimamos una reducción del gasto en capital (capex) del 10 al 15% en todas las operaciones”.
Bob Mumgaard, cofundador y CEO de Commonwealth Fusion Systems (CFS), describe la fusión nuclear como “el poder de las estrellas, queremos producir máquinas aquí en la Tierra capaces de crear ese poder y aprovecharlo. Eso significaría pasar de un sistema energético basado en consumo de recursos naturales a otro basado en tecnología”.
Su compañía dispone ya de un prototipo diseñado en una máquina llamada tokamak, “básicamente una botella que contiene a una estrella en su interior”. CFS dispone de “simulaciones muy grandes en las que comprendemos la física subyacente del proceso y lo incorporamos en la fabricación de estas máquinas”.
“Tenemos que partir de los primeros principios acerca de cómo funcionan esos imanes y cómo se producen en una factoría que acepte nuevos diseños e itere con enorme rapidez, que permita comparar los resultados de las pruebas con herramientas de simulación” explica.
La planta de Massachusetts ya está en funcionamiento y las instalaciones de Spark, la planta comercial de fusión, se están construyendo, “ya hemos anunciado que ya hemos colocado el primer gran imán. Se puede ver cómo toma forma, es la preparación para la siguiente gran máquina, que se ubicará en Virginia. La llamamos ARC y producirá alrededor de 400 MW de electricidad de fusión que puede alimentar un centro de datos. De hecho, Google ha acordado comprar la energía de ARC que se pondrá en marcha pronto. Podemos ver una nueva era de abundancia”.