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Ojos y manos de la IA, la nueva etapa industrial de CARTIF

Los sistemas artificiales actuales amplían la percepción y la capacidad de actuación más allá de lo humano, una premia en torno a la que giran los casos de éxito presentados por el centro tecnológico en el Collaborate de Oviedo

23-04-2026

Marcos Lodeiro y Borja F. Villar durante la presentación del caso de éxito de CARTIF en el Collaborate.

CARTIF ha participado en los casos de uso del Collaborate Oviedo 2026 con una visión aplicada de la inteligencia artificial en la industria y la idea fundamental de que los sistemas actuales amplían la percepción y la capacidad de actuación más allá de lo humano. Marcos Lodeiro, director de Negocio de Sistemas Industriales y Digitales, y Borja F. Villar, director de Negocio Energía, han sido los encargados de la exposición.

La sesión, integrada en el bloque “Las manos y los ojos de la IA, nuevo motor de valor de la industria”, ha aterrizado conceptos en casos concretos. Lodeiro ha explicado que los “ojos” ya no se limitan a la imagen. La IA integra señales diversas como vibraciones, consumos o sonido, con una lectura más rica que la de cualquier operario. Esa base permite desplegar soluciones en calidad, mantenimiento o automatización. 

Uno de los ejemplos más maduros se centra en la detección de defectos en piezas de acero estampadas. Sistemas de visión artificial identifican grietas o poros y deciden si una pieza continúa en el proceso o se descarta. En paralelo, la inspección superficial en acero laminado introduce un reto adicional: el análisis se ejecuta en streaming sobre bobinas de gran longitud a alta velocidad, con resultados en tiempo real que sostienen la producción continua.

En el ámbito energético, Borja F. Villar ha presentado un sistema aplicado a una factoría con alta variabilidad. La plataforma combina múltiples fuentes de datos y construye un modelo unificado que alimenta la inteligencia artificial. El sistema propone desplazar car gas para reducir consumo, anticipa degradaciones en sensores concretos y sugiere ventanas óptimas de mantenimiento. En este caso, la planificación permite reducir pérdidas productivas en un 23%.

Ese paso de la percepción a la acción define las “manos” de la IA. En una industria ubicada en Madrid, la gestión de cargas flexibles coordina climatización, recarga de vehículos eléctricos o sistemas de bombeo. El resultado se traduce en eficiencia energética y mejora económica a partir de decisiones automatizadas sobre cuándo y cómo consumir.

La evolución continúa en en tornos colaborativos. CARTIF ha mostrado una celda de fabricación avanzada orientada al desmantelamiento de baterías, donde el operario interactúa con robots a través de voz, gestos o visión. La realidad mixta sitúa todos los elementos en un espacio compartido y facilita una relación directa con la máquina.

A partir de ahí aparecen nuevas capacidades. Brazos robóticos que aprenden por repetición de movimientos y plataformas móviles que amplían el alcance de la inspección. Un ejemplo destacado es el uso de robots cuadrúpedos para analizar estructuras complejas como bóvedas de catedrales. La tecnología identifica patologías y alimenta gemelos digitales que permiten planificar mantenimiento con mayor precisión.

La propuesta de CARTIF plantea un escenario en el que percepción, decisión y acción avanzan de forma conectada. La IA se incorpora a los procesos industriales y contribuye a mejorar la calidad, la eficiencia y la seguridad. En ese camino, el papel del operario evoluciona hacia funciones de supervisión y tareas de mayor valor dentro de la cadena industrial.