Mercado
Mercadona y la economía de la relevancia
Casi una cuarta parte de los beneficios que genera la compañía de Juan Roig van a parar a las Administraciones públicas, a las que pide un mejor nivel de gestión en la presentación de resultados de Mercadona: 41.900 millones de euros de facturación y 5.000 nuevos empleos

Juan Roig junto a los miembros del comité de dirección de Mercadona tras la presentación de resultados del ejercicio 2025.
El presidente de Mercadona, Juan Roig, solo ha pedido explícitamente que se difunda un porcentaje en su comparecencia anual con los medios de comunicación: 22,8%. Es la tasa efectiva del Impuesto sobre Beneficios que paga la compañía. Casi uno de cada cuatro euros que ganan sus supermercados van a parar a las arcas públicas. Todos los beneficios que logre generar este año hasta el próximo 24 de marzo se irán directamente a manos de los responsables políticos.
Es normal que Juan Roig les pida que “hagan bien su trabajo, los servicios públicos se tienen que gestionar muy bien y todos somos conscientes de que no es así”. Una vez realizado el abono a Hacienda, del beneficio después de impuestos de Mercadona, 1.383 millones de euros (80%) se reinvirtieron en la empresa y 346 se repartieron entre los accionistas en forma de dividendos.
En la rueda de prensa, Juan Roig habla del “orgullo de empresario: ganar dinero es bueno, necesario y obligatorio”. Pero advierte, “no dejo de decirlo y no me creen, gana más dinero quien piensa en satisfacer mejor a los otros cuatro componentes de la empresa”, según los tiene identificados en su taxonomía particular, es decir, clientes (jefe), trabajadores, proveedores y sociedad.
Cuando aparece Juan Roig por uno de los pasillos del Centro de Coinnovación del Polígono Fuente del Jarro en Paterna, después de la sesión de fotografías, se interrumpe la conversación con mi interlocutor. “Hola, Juan”, acierto a decir al girar la cabeza y encontrarme con él de cara. Nos damos la mano y nos saludamos, como es natural.
Ha sido un “año histórico” para la compañía. Sus supermercados reciben 2.675 clientes diarios (tíckets), 115 más que el año anterior; tiene una cuota de mercado del 28,5% (+0,6%); facturó 41.900 millones de euros (8% más), 2.100 de ellos en Portugal; cuenta ya con 1.672 establecimientos, 1.482 con el formato de Tienda 8; y ha creado 5.000 empleos, lo que eleva su plantilla a 115.000 personas, cuyos sueldos subieron un 8% y para las que ha aprobado una semana más de vacaciones al año.
Al margen del mensaje económico, su comparecencia despertaba especial interés porque el sector del retail atraviesa uno de los momentos más convulsos de su historia. No sé en qué sesión habría encajado Mercadona en el National Retail Federation (NRF) Show 2026 de enero pasado en Nueva York, el mayor evento de comercio y tecnología del mundo.
El mismísimo CEO de Google, Sundar Pichai, anunció en él que integraría un botón de compra en sus buscadores dotados del nuevo poder de la inteligencia agéntica. Se habló allí de tiendas dotadas de la capacidad de sorpresa de las redes sociales y del fin de la economía de la atención y su relevo por la economía de la relevancia.
Quizás en esta última categoría habría que incorporar a la filosofía de innovación de Juan Roig. La economía de relevancia. Su canal de ventas online facturó 1.061 millones de euros y da beneficios, pero apenas representa todavía el 2,5% de las ventas totales de Mercadona. Es un porcentaje claramente por debajo incluso de la cuota del comercio electrónico en las ventas totales del comercio en España y el conjunto de Europa.
Pocas compañías del retail no parecen amedrentarse ante el músculo de Google. Ni siquiera el ya exCEO de Walmart en Estados Unidos, John Furner, pudo resistirse a compartir escenario con Sundar Pichai en Nueva York. Pero la respuesta de Mercadona al desafío de las nuevas condiciones de la revolución digital consiste en invertir 3.700 millones de euros durante los próximos siete años para que todos sus supermercados adopten un nuevo modelo de organización llamado ‘Tienda 9’, no dirigido por negocios, sino por procesos.
Incluso más: Juan Roig se desmarca de la guerra entre marca blanca, marca distribución y marca del fabricante. “Ni creemos en la marca nuestra, ni en la marca blanca, en lo que creemos es en la calidad”. En España necesitaríamos “un millón de referencias” de aceite de oliva para atender a todas las variantes de demanda que existen entre los consumidores. “Yo no creo ni en Hacendado ni en la marca X, creo en la calidad X. Hay productos Hacendado que no son calidad de 10, pero otros sí. El cliente se da cuenta y nosotros también”.
Mercadona representa hoy el 3,1% del empleo total en España; el 1,9% del PIB y de la recaudación de las Administraciones Públicas (12.150 millones de euros); realiza el 85% de las compras a empresas de España y Portugal (31.700 millones); y ha ganado 1.729 millones después de impuestos, lo que arroja un margen neto de, 4,1%.
“El futuro es incierto, quién se podía imaginar el Covid, o la dana, o la guerra de Ucrania”, dice Juan Roig. “Ahora nos toca Irán. Los empresarios somos alguien que va en una tabla de surf, van viniendo olas y tenemos que adaptarnos”. ¿Los precios en los supermercados? “Si las materias primas suben o bajan, subimos o bajamos los precios. Entre enero y febrero hemos bajado 300 productos. Qué pasará a partir de hoy, no lo sabemos”. La economía de la relevancia.
