Algoritmia y Violín

¿Preparado para el PertAmageddon?

Se acabó el tiempo para lanzar proyectos con capacidad para transformar el modelo productivo impulsados por fondos europeos del Plan de Recuperación, entramos en el momento PertAmageddon y, aunque desde el sector público se lanzan mensajes optimistas sobre su capacidad para seguir haciendo pedidos a las empresas TIC, las empresas van a tener que afrontar el futuro a lomos de un dinosaurio

Eugenio
Eugenio Mallol
Director de Comunicación - Atlas Tecnológico
05-04-2026

Ya hemos superado la fase de las rotondas digitales. En una columna de finales de 2020 inicié una plegaria, a la que se han ido sumando otras voces, para que el aluvión de fondos concedidos por la Unión Europea a España dentro del Plan de Recuperación no se convirtiera sólo en una catarata de medidas cosméticas, sino que tuviera un verdadero efecto transformador del modelo productivo, que impulsara a nuestras empresas hacia actividades de alto valor añadido.

Ya sea porque ha hecho tan buen tiempo y el Covid-19 nos ha dado tantas ganas de viajar que el turismo, el sector que paga por lo general los sueldos más bajos del país, ha tirado de la creación de empleo; ya sea porque toca pagar la penitencia de los siete pecados capitales cometidos durante la burbuja inmobiliaria, y la especulación ha vuelto al ladrillo; ya sea porque con el tirón de las renovables (¿hidrógeno?) ha habido margen para repartir favores y prebendas por todas las escalas de la Administración, y qué hay de lo mío; ya sea porque el BOE ha seguido actuando a la perfección como barrera para que los sectores regulados no teman al tsunami de la revolución tecnológica… el hecho es que nadie en la escena pública ha echado de menos darle una vuelta al tema de la transformación del modelo productivo. Con unas decenas de millones de euros máximo por proyecto no se va a ningún sitio.

Los fondos europeos NextGenerationEU (NGEU) tienen como fecha límite de ejecución el 31 de diciembre, pero el 31 de agosto es el plazo máximo para cumplir hitos y objetivos. Imposible ya poner en marcha nada realmente valioso. ¿Adjudicar y ejecutar en cinco meses? Qué risa. El tiempo ha pasado, lo siento.

Dicen que España aún tiene todavía 25.000 millones de euros al alcance de la mano, después de renunciar a 60.000 millones en créditos europeos del Plan de Recuperación. Un paquete de dinero que incluía, por ejemplo, el 92% de los fondos del Perte Chip y 1.600 millones de euros para el Perte de Descarbonización.

Memorables los días en los que se anunciaban 11.000 millones para una foundry de chips y sólo unos pocos nos quedábamos como conejos en la carretera mirando luces las largas. Puro bla, bla, bla. Pero es una pérdida de tiempo ya seguir removiendo el agua. Ahora toca hablar del PertAmageddon que viene.

El punto en el que nos encontramos es el siguiente: los directivos del sector TIC, junto a los distribuidores y los integradores, coinciden en que 2025 fue un año aceptable gracias al tirón de demanda del sector público.

Con fondos europeos, nuestras distintas administraciones han aprovechado para poner al día sus equipos y sistemas de información, e incluso para incorporar infraestructuras del nuevo superciclo de la inteligencia artificial (IA) generativa. Cuando les dejan trabajar, los profesionales del sector público, que saben bien de esto, hacen maravillas. El efecto se ha notado en cascada y ha permitido mantener un cierto nivel actividad ante el parón comprador del sector privado.

¿Qué sucederá a partir de ahora? Un directivo de una empresa mayorista de soluciones TIC me trata de convencer de que la tendencia se va a sostener hasta que las empresas retomen la senda alcista. “En el sector público nos dicen que seguirán comprando, aunque se acaben los fondos europeos, que estemos tranquilos”, es su afirmación categórica. Quien sea creyente, que se santigüe conmigo.

Una de las grandes aportaciones que nos han dado los fondos europeos que tan graciosamente hemos desperdiciado ha sido la de abrirnos los ojos acerca del problema de la lentitud y la esclerosis burocrática de la Administración española, incapaz de identificar las mismas prioridades que el tejido productivo que debe generar esa riqueza de la que se alimenta. Afrontar un PertAmageddon a lomos de un dinosaurio no parece la mejor de las opciones de futuro posibles.

A ver de qué nos sirven ahora las rotondas digitales que hemos ido repartiendo en forma de aplicaciones y equipos a los que hemos dedicado tanto dinero europeo, pero están quedando desactualizados a ritmo acelerado. Quién pagará su renovación.

Por no hablar de las diversas formas de financiación de actuaciones en administraciones locales, las principales beneficiadas por los Pertes, la creativa panoplia de subvenciones al consumo aparcadas en callejones sin salida y, por supuesto, las nóminas de los equipos de I+D de nuestras grandes corporaciones, que patentar, no patentan, pero quedan tan estupendamente en las Memorias anuales.

Quizás la seguridad con la que los responsables públicos aseguran que se mantendrá el nivel de gasto tras el PertAmageddon tenga que ver con que buena parte de los fondos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia eran en realidad las mismas ayudas que ya existían antes de la pandemia, pero envueltas en la bandera europea. Era bien conocido por todos, una trampa en el solitario tan española y a otra cosa mariposa.

Me gusta el término RAMageddon con el que se describe el problema de escasez de memorias a escala global derivado del estallido de la IA, que puede dejar muchos productos de consumo fuera de los lineales (¿tendrán ordenadores y tablets baratos los colegios al principio del próximo curso?). Nosotros tenemos nuestro particular PertAmageddon, que a sumar crisis no nos gana nadie. En España siempre nos gusta llevar los grandes problemas a nuestro terreno.