Las Claves de los Expertos
La soberanía tecnológica europea emerge como prioridad para la industria en el Update Menu Tour
En los seis primeros encuentros organizados por Atlas Tecnológico en Madrid, Vitoria, Valencia, Valladolid, Barcelona y Burgos, empresarios y expertos han analizado cómo la inteligencia artificial, el dato y la colaboración condicionan la competitividad empresarial
Un nuevo escenario global
El recorrido comenzó en Madrid, en Txoko Jai Enea, donde los participantes situaron el foco sobre el contexto global en el que tendrán que desenvolverse las empresas durante los próximos años, en una jornada promovida por MESbook. La inteligencia artificial (IA) ocupó también buena parte de la conversación, especialmente en lo referente a su capacidad para modificar la organización del trabajo, los modelos de negocio y la competitividad de las compañías. Junto a ella aparecieron otros factores que ya condicionan la actividad empresarial, como la reciente tensión geopolítica, la transformación de las relaciones comerciales internacionales o la evolución del sistema educativo.
El avance tecnológico de China y la lentitud de respuesta europea fueron objeto de debate, al igual que las dificultades que plantea una regulación percibida como excesivamente burocrática para desarrollar infraestructuras críticas vinculadas a la IA. También hubo espacio para reflexionar sobre el futuro de la educación, donde la irrupción de la IA obliga a replantear la forma de enseñar y evaluar el conocimiento, terreno en el que se debería priorizar la comprensión frente a la memorización.

La segunda parada llevó el formato hasta Círculo Vitoriano, en una jornada promovida por Compitte Cooperación + Mejora en la que se evidenció la distancia existente entre algunas tecnologías que concentran la atención mediática y las necesidades reales de la industria. Frente al protagonismo del 5G o de la nube, los participantes defendieron soluciones capaces de procesar información en tiempo real junto a la propia máquina, mediante sensores, sistemas de edge computing y automatización avanzada.
El encuentro abordó igualmente las consecuencias de un entorno regulatorio cada vez más complejo. Las empresas alertaron del elevado esfuerzo económico que muchas pymes deben dedicar al cumplimiento normativo, recursos que dejan de invertirse en innovación. En paralelo, la ciberseguridad apareció como una cuestión estratégica a la necesidad de preservar la soberanía del dato y reducir dependencias tecnológicas en un contexto internacional incierto.

En mayo, el Update Menu llegó a Valencia con una conversación promovida por Scalian que estuvo marcada por la resiliencia industrial y la necesidad de reforzar las cadenas de valor locales. La experiencia de los últimos años, con las interrupciones del suministro y el aumento de las tensiones geopolíticas, llevó a los participantes a defender una mayor proximidad entre fabricantes y proveedores como vía para reducir vulnerabilidades.
El debate también puso de manifiesto las dificultades de Europa para combinar la protección de su tejido productivo en un mercado abierto. La creciente concentración de la producción industrial mundial en China, unida a la fragmentación del continente europeo, obliga a replantear la estrategia industrial desde una perspectiva de largo plazo. En este contexto, se insistió en que la inversión tecnológica debe mantenerse de forma sostenida, aunque la incertidumbre económica dificulte muchas decisiones empresariales.
Otro de los asuntos centrales fue la soberanía del dato. Las empresas se enfrentan cada vez con mayor frecuencia al dilema de compartir su información con plataformas externas para aprovechar modelos avanzados de inteligencia artificial o preservar el control sobre esos activos estratégicos. La reflexión se amplió hacia la dependencia europea de tecnologías críticas, desde los chips hasta las materias primas necesarias para desarrollar los sistemas más avanzados. A ello se sumó la necesidad de impulsar una formación continua capaz de acompañar un cambio cultural que los participantes calificaron de especialmente complejo dentro de las organizaciones.

La modernización del tejido productivo europeo
La cuarta sesión, promovida por LIS Data Solutions y celebrada en junio en Valladolid, la Bodega Dehesa de los Canónigos, puso el acento en un aspecto que había aparecido de forma transversal durante todo el ciclo: ninguna tecnología puede desplegar todo su potencial sin una organización preparada para aprovecharla. Los participantes coincidieron en que la implantación de la IA debe comenzar por un diagnóstico interno y por la construcción de una fuente única de datos fiable y estructurada. Sin esa base, cualquier automatización corre el riesgo de multiplicar errores e inconsistencias. También se insistió en que la IA continúa requiriendo supervisión humana y que el criterio experto sigue siendo imprescindible en la toma de decisiones.
El encuentro amplió el análisis hacia otros retos, como la tecnificación insuficiente del sector primario, las dificultades para acceder a potencia eléctrica o la carga administrativa que soportan numerosas empresas. Fueron presentadas como obstáculos que frenan la inversión y dificultan la modernización del tejido productivo.

La quinta parada tuvo lugar en Barcelona, con una reflexión que conecta muchos de los debates anteriores. Scalian fue la compañía promotora de la jornada, en la que se reivindicó la importancia del factor humano como activo irremplazable, por su indiscutible labor de contención final para validar resultados, diagnosticar fallos y asumir la responsabilidad legal. La educación y la formación aparecen como el principal desafío estructural para afrontar la transformación industrial. Más allá de adquirir nuevas competencias, los participantes defendieron un modelo basado en la comprensión profunda, la capacidad analítica y el aprendizaje continuo como respuesta a un entorno en permanente evolución.
También se abordó la tendencia del sector tecnológico a presentar constantemente nuevas disrupciones sin atender al grado de madurez de cada industria. Frente a esa lógica se reivindicó una innovación acompasada con las necesidades reales de las empresas y una política industrial capaz de aprovechar el conocimiento manufacturero acumulado por Europa para generar nuevas tecnologías. Se enfatizó también en la necesidad de la construcción de cadenas de valor locales, el refuerzo de la autonomía estratégica y el apoyo a las pymes en su proceso de digitalización, que tildaro de condición indispensable para mantener la competitividad del tejido industrial europeo.

A raíz de este debate, surgió una nueva propuesta: la eficacia de la creación de equipos multidisciplinares —esto es, romper barreras entre departamentos— a la hora de impulsar nuevos proyectos, un aspecto que favorece el hallazgo de soluciones a problemas. Sin embargo, y a pesar de esta unificación, el equipo directivo de la empresa resulta más importante que nunca. La cultura tecnológica solo se extenderá en el proceso de trabajo si el CEO comparte esta filosofía y cuenta con la preparación técnica necesaria.


