La robótica ha tomado ya el primer plano de la actualidad tecnológica, como se ha podido comprobar en el reciente CES de Las Vegas. La International Federation of Robotics (IFR) ha abierto 2026 con un informe en el que asegura que valor global del mercado de instalaciones de robots industriales asciende a 16.700 millones de dólares, una cifra inédita que sirve como guía para identificar hacia dónde se dirige el sector. La organización señala cinco claves que ya están transformando la relación entre humanos, máquinas y procesos productivos.
El primer eje aparece en la autonomía. Los robots avanzan gracias al uso combinado de inteligencia artificial analítica, generativa y agéntica. La analítica permite detectar patrones y anticipar fallos, mientras que la generativa introduce sistemas capaces de aprender tareas nuevas y simular escenarios sin intervención humana. Por su parte, la agéntica busca que estos equipos tomen decisiones y se adapten por sí mismos en entornos complejos. La convergencia de todas ellas hace esperar robots con mayor iniciativa y con una interfaz más cercana al lenguaje natural y la visión.
El segundo movimiento afecta a la arquitectura digital de las empresas. La IFR identifica una aceleración en la unión entre IT y OT. La integración de datos, sensores y control industrial elimina barreras históricas entre lo virtual y lo físico. El resultado son robots con más versatilidad, integrados en ecosistemas donde la información circula sin interrupciones y facilita nuevas formas de automatización. Esta combinación avanza hacia un modelo en el que máquinas, sistemas y plataformas colaboran de forma continua.
El tercer punto se centra en los humanoides, que abandonan su etapa experimental para entrar en fábricas y almacenes. La automoción impulsa esta transición, aunque otros sectores también exploran su potencial. La IFR señala que estas máquinas solo demostrarán su valor si igualan los ritmos de trabajo, la eficiencia energética y los costes de mantenimiento de la automatización tradicional. Además, deben cumplir requisitos de seguridad, resistencia y desempeño que las normas industriales exigen. Su aspiración pasa por cubrir vacantes y ejecutar tareas con un nivel de destreza similar al de una persona.
El cuarto apartado aborda la seguridad y la protección frente a amenazas. La autonomía impulsada por IA introduce retos adicionales, ya que exige procesos de validación más complejos y obliga a clarificar responsabilidades. En este sentido, la federación advierte de un aumento de ataques contra controladores y plataformas en la nube. Empresas y reguladores reclaman marcos jurídicos que definan cómo certificar sistemas y cómo repartir responsabilidades cuando las máquinas trabajan junto a humanos o manejan datos sensibles.
El quinto elemento conecta tecnología y mercado laboral. Las dificultades para encontrar perfiles cualificados afectan a todos los sectores y empujan a las compañías a buscar soluciones en la automatización. Los robots se presentan como apoyo ante la falta de profesionales y como un incentivo para atraer a jóvenes hacia entornos industriales. En esta línea, la IFR defiende que la implantación de robots funciona mejor cuando se integra a la plantilla desde el inicio, y que la colaboración facilita la aceptación, reduce resistencias y abre oportunidades para transformar puestos de trabajo. Gobiernos y empresas están impulsando programas de capacitación para preparar a los trabajadores ante un escenario donde la tecnología modifica el mapa de competencias.
El informe dibuja un panorama en el que la robótica se expande hacia nuevas funciones mientras redefine la relación entre industria, personas y sistemas digitales. Como aseguró
Eduardo Castelló (profesor de robótica de la
IE University e investigador afiliado del
MIT Media Lab) en una
reciente entrevista para Atlas Tecnológico, el campo de la robótica está preparado para abrir nuevas posibilidades y también nuevos retos dentro de la industria: “tienes que pensar muy bien dónde metes un robot. En una línea de coches tiene mucho sentido porque todo está mecanizado y tienes una seguridad muy grande. Pero en otro tipo de producto, como podría ser la comida, uno de los grandes problemas para la robótica es cómo coger una malla de limones, los elementos deformables”.
La evolución del sector apunta a un escenario en el que la robótica se consolida como pieza estructural de la producción avanzada. La autonomía creciente, la madurez de los humanoides y la integración entre lo digital y lo operativo configuran un horizonte amplio para nuevas aplicaciones y modelos de trabajo.