Las Claves de los Expertos
La paradoja de Davos, el tsunami de la IA y la ilusión del crecimiento
Altos referentes de Pfizer, OMC, BCE FMI y el gobierno de Arabia Saudita analizan el impacto de la IA, la innovación y la resiliencia en el nuevo orden económico global
Maria Teresa Isonhood
Departamento de Comunicación - Atlas Tecnológico
12-03-2026

Ngozi Okonjo-Iweala, Mohammed Al-Jadaan y Christine Lagarde conversan en el Foro de Davos
Davos 2026 captura un momento de ‘cambio de guardia’ en el panorama global del comercio y la economía. La clave de la supervivencia ya no se limita a la estabilidad económica, sino que se extiende a “la capacidad de distinguir las señales del ruido”, afirma Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo.
Líderes de la industria, organismos internacionales y gobiernos coinciden en que la globalización tradicional ha mutado. Ya no se trata de de pender de otros en nombre de la eficiencia, sino de construir resiliencia y autonomía frente a fuerzas estructurales como el “tsunami de la IA”.
Kristalina Georgieva, directora del FMI, traza una radiografía urgente del impacto de la inteligencia artificial, que “pone en esteroides las transformaciones económicas y sociales”. Advierte que la inteligencia artificial provoca una conversión masiva de habilidades que afecta al 60% de los empleos, “un tsunami que golpea el mercado laboral”. La disrupción amplía brechas, mientras un 10% de los trabajadores ve mejorar salarios y consumo, los puestos de nivel inicial desaparecen, afectando a jóvenes y clase media.
Sin salvaguardas claras, alerta sobre un riesgo sistémico: “No sabemos cómo hacerlo seguro e inclusivo. Mi llamado es: despierten; la IA se transforma más rápido de lo que podemos controlar”. El crecimiento económico se sitúa como “insuficiente frente a los desafíos”.
Ngozi Okonjo-Iweala, directora de la Organización Mundial del Comercio, advierte sobre la importancia de diversificar dependencias y señala que “ quien salga de Davos sin entender que debe gestionar y diversificar sus dependencias, no ha aprendido la lección”. A su vez, plantea la cooperación global como indispensable. Sobre la IA, subraya su potencial y riesgo al afirmar que “puede reducir costes, aumentar la productividad y añadir hasta 40 billones de dólares al comercio mundial para 2040, pero solo si su adopción es equitativa. Si no, vamos a generar más desigualdad”.
Mohammed Al-Jadaan, ministro de Finanzas de Arabia Saudita, ofrece una mirada que relativiza la sorpresa occidental: “Muchos dicen que estamos entrando en un nuevo orden mundial, pero la verdad es que muchas regiones han vivido en ese orden durante décadas”. La clave, explica, está en la diversificación y destaca a países como Singapur, Corea, China o a los Estados del Golfo, que “construyen resiliencia enfocándose en lo que pueden controlar, en su país o en su región”.
Al abordar la inteligencia artificial, advierte sobre la necesidad de prudencia frente a la volatilidad. “En los próximos 2 a 3 años debemos ser cautelosos y no sobreestimar los resultados de la IA, pero de cara a los próximos 27 años también debemos evitar subestimar los riesgos que traerá. Es fundamental filtrar todo el ruido generado en torno a la IA y evaluar con cuidado su verdadero impacto”, afirma.
Albert Bourla, CEO de Pfizer, anticipa una reconfiguración del liderazgo global y advierte que “China está cerrando la brecha y podría superar a Estados Unidos en innovación en uno o dos años”. Para Bourla, “la desconfianza entre las naciones y los obstáculos al flujo natural de la economía son los grandes desafíos”. Subraya un cambio de mentalidad en Europa al reconocer que “Europa necesita pagar más por la innovación si no quiere perder el tren”. Señala además que “hace diez años, el 22% de los ensayos clínicos globales se realizaban en Europa; hoy son solo el 12%, mientras Estados Unidos alcanza el 35% y China el 30%”. Sobre la inteligencia artificial, advierte que “puede ser un multiplicador de productividad extraordinario, pero sus beneficios dependen de cómo se integre y se regule”.
Lagarde insiste en cuidar la distribución de la riqueza: “Si no prestamos atención, estamos encaminados hacia una catástrofe”. Okonjo-Iwea la recuerda que los cambios globales afectan de manera desigual a los países y que África y otros mercados emergentes pueden ser motores de desarrollo si la innovación tecnológica se combina con cooperación y diversificación. En un contexto donde las reglas comerciales se erosionan, ad vierte, no hay retorno al modelo anterior de globalización.
