Mercado
La información multilingüe, el desafío europeo para la IA
La mitad de los datos son de naturaleza textual, otra frontera para competir con mercados monolingües como China y EEUU
A medida que avanzaba el Conversational AI & Customer Experience Summit (CACES) Múnich 2025, el tema de la voz iba ganando protagonismo. ElevenLabs abordó la capacidad emocional de la inteligencia artificial (IA) de voz y el desafío de dar vida a la identidad. Puede reír, susurrar, consolar y revitalizar, transformará la interacción de digital en experiencias humanizadas.
Más allá de proporcionar simples recomendaciones o automatización, los sistemas inteligentes pueden potenciar las tecnologías del lenguaje para detectar intenciones, predecir fricciones y responder más rápido de lo que las propias personas pueden escribir. Booking.com demostró en CACES que la IA conversacional opera silenciosamente tras los viajes de millones de personas cada día. Permite que lo sientan como algo personal, predecible y profundamente intuitivo.
IKEA describió cómo fusiona la IA con su idea de “mejorar la vida cotidiana”. En su caso, la IA conversacional facilita a los clientes navegar por un ecosistema masivo de productos. La clave no está sólo en la asistencia, sino en la capacidad de interpretar a los clientes para crear una experiencia del cliente mejorada.
La dulzura humana subió también al escenario principal de la mano de Panasonic, que demostró que la IA puede contribuir tanto al bienestar emocional como a la responsabilidad ambiental. Su robot acompañante Nicobo está programado para reconocer rostros, reaccionar al tacto y expresar emociones básicas.
En el caso de Flix, aportó la perspectiva de la movilidad y el transporte a gran escala, desde el soporte manual insostenible hasta la automatización escalable. La IA de voz y la conversacional redefinirán la forma en que las marcas conectan con los clientes en movimiento.
Finalmente, Prodyna exploró la realidad de construir fuerzas laborales híbridas, equipos donde los humanos y la IA colaboran fluidamente. Su mensaje es que se alcanzará el máximo potencial solo allí donde las empresas construyan culturas y sistemas preparados para ellas. Cuando lo hagan, los resultados pueden ser transformadores.
Un estudio de Forrester Consulting identifica una clara tendencia hacia la interacción conversacional: el 73% de los profesionales del marketing planea au mentar su inversión en este ámbito hasta en un 50% durante los próximos dos años. En 2028, se espera que esa sea la forma en la que se realicen el 70% de las experiencias de cliente. Pero hay que empezar a pensar en una expansión de las tecnologías del lenguaje más allá del marketing y la atención al cliente.

El mundo del consumo está dando la pauta. Las marcas se preparan para un futuro sin interfaz de usuario, con métodos basados en comandos de voz. Gartner pronostica una caída del 25% en el uso de aplicaciones móviles en 2027, debido a que los usuarios recurren a asistentes de IA para optimizar tareas que tradicionalmente gestionaban con múltiples aplicaciones.
La IA conversacional ha abierto nuevos canales de venta en sectores como el de seguros. Hoy en día, los clientes pueden conectar con los asistentes virtuales de IA a través de cualquier canal que deseen, como WhatsApp, Facebook, Instagram, mediante voz, texto o IVR (Respuesta de Voz Interactiva), y mantener conversaciones con ellos de forma similar a la humana.
En el ámbito de la industria, la IA conversacional puede automatizar tareas manuales, con la consiguiente mejora de la productividad. Se la considera asimismo una opción prometedora para aumentar la seguridad laboral, porque los trabajadores pueden mantener las manos y la vista libres mientras se documentan durante la gestión de inventario, el mantenimiento de maquinaria o la formación.
La integración en la economía de estos sistemas artificiales basados en tecnologías del lenguaje sigue siendo, no obstante, irregular. Abdullahi B. Saka, de la Leeds Beckett University, destaca en un paper que la aplicación de la IA conversacional en la arquitectura, la ingeniería y la construcción (AEC) está rezagada. Su propuesta es introducir un BIM (Building Information Modeling) conversacional, que pasaría de ese modo de ser un sistema orientado a expertos a otro orientado al usuario. “Sus aplicaciones atravesarían el ciclo de vida del proyecto y mejorarían la aceptabilidad de BIM entre profesionales cualificados y no cualificados”, dice.
Transparencia
En el marco del evento Language Intelligence, Andreas Böcskör, asesor de Arthur D. Little y fundador de ESG Solutions & Consulting, destacó también que las cadenas de suministro internacionales son opacas. Las empresas necesitan transparencia e invierten para conseguir información privilegiada sobre lo que sucede en ellas. Su visión es que los sistemas basados en reglas, en combinación con la IA, pueden crear cadenas de suministro resilientes, y apuesta por plasmarlo en contratos inteligentes.
Dominar el lenguaje se ha convertido en un habilitador para llevar la inteligencia de los sistemas al siguiente nivel. En ese sentido, nos encontramos en un espacio geográfico cargado de significaciones, estrictamente denotativo, vocacionalmente heurístico y conceptualmente poliédrico: Europa. Según un estudio de Nimdzi, siete de cada 10 usuarios de la UE siempre eligen su lengua materna en lugar del inglés en el comercio electrónico. Quizás ese sea uno de los motivos que explique que la demanda empresarial estadounidense represente aproximada mente el 46% del mercado de tecnologías del lenguaje, mientras que las empresas europeas es el 39%.
La UE hace tiempo que decidió ponerse manos en el asunto. El programa Horizonte Europa concibe modelos de lenguaje extensos (LLM) con capacidades multilingües y conciencia del contexto. La iniciativa “Igualdad de las Lenguas Europeas” contempla la igualdad lingüística digital en 2030 y el Espacio Común Europeo de Datos Lingüísticos (LDS) prevé recopilar, intercambiar y reutilizar datos lingüísticos multilingües y multimodales.

En la Language Technology Landscape Conference, impulsada por la Comisión Europea, se estimó que el impacto potencial de las tecnologías lingüísticas en el comercio intracomunitario puede alcanzar los 360.000 millones de euros. La Language Technology Industry Association afirma en un documento que “la UE tendrá que jugar con inteligencia”, ya que “sus programas de inversión ya se ven superados financieramente (en orden de magnitud) por unas pocas empresas estadounidenses o chinas”.
Las estrategias de datos de la Comisión Europea y los Estados miembros deben prestar más atención, añade, “a un hecho crucial: la mitad de los datos generados son de naturaleza textual y, tanto en Europa como a nivel mundial, los datos textuales siempre son multilingües”. “La gestión de fuentes textuales sigue siendo difícil”, continúa, “el contenido multimedia está en rápido crecimiento” y será necesario tener en cuenta la parte hablada de dicho contenido. “Los datos multilingües serán la próxima frontera de la IA”, sentencia.
“Los cerebros artificiales necesitarán acceso al conocimiento humano, que se almacena principalmente en texto”, apunta el documento. Lamentablemente, el enfoque actual consiste en dividir el vasto conjunto de datos textuales generados en la UE en silos lingüísticos. Frente a ello, tanto China como Estados Unidos se benefician de mercados enormes, homogéneos y monolingües.
“La naturaleza multilingüe de la UE implica que nuestra IA debe funcionar con todos los datos, independientemente de su origen lingüístico”, sostiene la asociación. “Debemos centrar nuestros esfuerzos y recursos en convertir la desventaja percibida de un mercado cultural y lingüísticamente fragmentado en una ventaja competitiva única”.
