Las Claves de los Expertos

Jaime Castillo impulsa en La Hora Premium una forma de innovar basada en acción y aprendizaje continuo

El colaborador de Atlas Tecnológico ha relatado su extensa trayectoria en Aguas de Valencia para defender una innovación que avanza con acción constante, aprendizaje continuo y decisiones que se construyen paso a paso

María José
María José Martínez Modelo
Departamento de Comunicación - Atlas Tecnológico
24-04-2026

La ponencia de Jaime Castillo en La Hora Premium de Atlas Tecnológico ha transmitido la idea central de que la innovación avanza cuando se trabaja con principios firmes, decisiones y aprendizaje continuo. El experto ha relatado su extensa trayectoria en Aguas de Valencia, donde ocupó responsabilidades en sistemas de información, ciclo comercial, innovación y relaciones institucionales. Esta experiencia le ha permitido situar la innovación como una forma de avance sostenido a partir de decisiones encadenadas y una manera de actuar orientada a hacer que los proyectos evolucionen en el día a día. Este enfoque fue el que llevó, por ejemplo, a que la telelectura se convirtiese en un motor de transformación en la gestión del agua y en la forma de prestar servicio a los usuarios. El recorrido ha mostrado cómo una organización evoluciona mientras avanza paso a paso y mantiene una dirección firme en el tiempo.

Jaime Castillo ha abierto la sesión describiéndose como un hombre de acción. Su papel profesional se ha centrado en impulsar situaciones para que ocurran cambios dentro de las organizaciones. El origen de su experiencia en Aguas de Valencia se sitúa en 1991, momento en el que la organización afrontó una presión competitiva intensa. La reducción de costes se convirtió en una prioridad estratégica y el análisis de las fugas de agua pasó a ocupar un papel central. La diferencia entre producir grandes volúmenes o gestionar con precisión la red definía el equilibrio económico del servicio. Ese punto abrió un proceso de cambio que se extendió durante años.

La telelectura surgió como respuesta a ese reto. La organización trabajó con principios que guiaron cada decisión, como mantener un objetivo claro centrado en la reducción del agua no registrada También se incorporó una forma de avanzar de manera progresiva ante situaciones de riesgo y la búsqueda constante de la mejor respuesta en cada etapa del proceso. En ese recorrido apareció una expresión que acompañó a los equipos durante años: “hacer que ocurran cosas”, una idea que refleja una cultura de trabajo orientada a la acción y al avance continuo en escenarios complejos.

El desarrollo de la telelectura se encontró con un entorno técnico diverso. La variedad de contadores, la coexistencia de distintos fabricantes y la falta de estandarización exigieron decisiones continuas. La organización optó por trabajar con múltiples proveedores para mantener flexibilidad operativa y adaptar las soluciones a cada municipio.

Aprendizaje continuo y evolución

En 2009 se produjo un cambio organizativo relevante con la implantación de reuniones semanales, un mecanismo que estructuró el avance del proyecto y permitió consolidar un aprendizaje continuo. Cada semana se revisaban resultados, se analizaban ajustes y se definían pasos concretos para el siguiente ciclo.

La evolución de la telelectura mejoró la detección de fugas y permitió una gestión más precisa del sistema de abastecimiento, mientras que la comparación entre el caudal suministrado y el consumo registrado ofreció una visión más detallada del comportamiento de la red. Esa información facilitó la toma de decisiones operativas y optimizó los recursos destinados a inspección y mantenimiento.

Con el tiempo, el proyecto incorporó nuevas capacidades tecnológicas: sensores de distintos tipos, contadores eléctricos y sistemas hidráulicos pasaron a integrarse en una plataforma común. Esa herramienta, denominada Nexus, reunió información procedente de múltiples fuentes y ofreció una visión unificada del sistema de abastecimiento. La gestión evolucionó hacia un modelo donde cada responsable configuraba alertas y definía respuestas adaptadas a sus necesidades.

El avance tecnológico se acompañó de una relación más abierta con fabricantes y colaboradores externos. La incorporación de perfiles especializados reforzó la capacidad de adaptación del equipo, y cada despliegue comenzó con pilotos de pequeño alcance que avanzaron hacia escalados progresivos que validaban cada solución antes de su expansión.

Durante la sesión también apareció una reflexión sobre la forma de abordar problemas complejos. Castillo destaca la importancia de orientar la acción hacia preguntas concretas en cada momento: “¿qué buena sorpresa hemos tenido? ¿qué es lo mejor que puedo hacer yo ahora? ¿a quién puede ayudar esto ahora?”.

El ponente ha defendido, así, que la combinación de principios operativos, aprendizaje continuo y decisiones progresivas permitió consolidar una nueva forma de gestionar el agua. Esta experiencia refleja un proceso donde la innovación avanza con pasos sucesivos, con observación constante de los resultados y con una orientación mantenida hacia la mejora del servicio.