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La innovación en España sigue siendo industrial y el 50% de las empresas sufre falta de talento y de financiación externa

El Consejo Superior de Cámaras de Comercio publica un informe sobre el peso de la innovación en la economía, en el que destaca que la falta de personal cualificado bloquea la actividad innovadora en el 42,4% de las compañías y el sistema de financiación sigue ignorando a las pymes

09-02-2026

El último informe del Observatorio de Competitividad Empresarial elaborado por la Cámara de Comercio de España revela que la innovación se consolida como un pilar estratégico para la competitividad de las empresas españolas, aunque persisten importantes retos estructurales y de financiación. Los datos muestran un tejido empresarial cada vez más convencido del valor de innovar, pero también un sistema que sigue obligando a muchas compañías -especialmente startups y pymes tecnológicas- a hacerlo con recursos limitados y altos niveles de riesgo.

La industria lidera el esfuerzo innovador con un 78,6% de empresas que ya han desarrollado actividades de innovación en los últimos tres años. Únicamente el 21,4% no ha innovado recientemente, una proporción menor que en el resto de sectores. Este dinamismo convive con una brecha creciente entre las empresas que innovan de forma recurrente y las que se quedan fuera. 

El principal rasgo del modelo actual de innovación es su fuerte dependencia de los fondos propios.El 50% de las empresas declara que financia la innovación principalmente con recursos propios, frente al 34,2% que recurre a subvenciones públicas y el 14% que utiliza préstamos bancarios. La entrada de inversores externos -capital riesgo o inversores privados- sigue siendo marginal, con apenas un 1,8%.
Este patrón se reproduce por sectores. En Hostelería y turismo, el 67,4% de las empresas se apoya en fondos propios, mientras que en Comercio el porcentaje asciende al 57,8%. Incluso en Industria, la autofinanciación sigue siendo la principal vía con un 44,3%, aunque con una estructura algo más diversificada que en otros ámbitos.

Por tamaño, las diferencias son claras. Las microempresas dependen más de las subvenciones públicas (37,2%) y menos del crédito bancario (12,8%), mientras que las grandes empresas prescinden prácticamente de los préstamos y combinan fondos propios (57,9%) con inversores externos (5,3%), una opción mucho menos accesible para startups y pymes.

Inversión en Innovación

Cuando se pregunta a las empresas qué facilitaría realmente la inversión en innovación, la respuesta es contundente. El 66,1% señala las subvenciones directas como la vía más eficaz y el 65,7% apunta a la reducción de cargas administrativas y una mejor coordinación institucional.

Las microempresas son las que más reclaman ayudas directas (71,3%), mientras que las medianas y grandes priorizan especialmente la simplificación administrativa, con porcentajes que alcanzan el 67,3% y el 72,2%, respectivamente. En todos los tamaños, la creación de un sello de empresa innovadora genera más interés que las medidas fiscales estrictas, especialmente entre empresas en fase de crecimiento.

El 61,8% de las empresas prevé invertir en innovación en los próximos tres años, pero el dato vuelve a reflejar una clara desigualdad. Entre las empresas que han innovado recientemente, el porcentaje asciende al 74,9%. Entre las que no lo han hecho, cae al 34,1%.

En el sector industrial, el compromiso es aún mayor: el 84,2% planea seguir invirtiendo. Los datos apuntan a una dinámica de acumulación, donde las empresas con capacidad para innovar refuerzan su posición, mientras que el resto queda rezagado.

Barreras Internas

La escasez de personal cualificado es la principal barrera interna para innovar. El 42,4% de las empresas innovadoras identifica este problema, por delante de la falta de recursos financieros (36,2%). En la industria, ambas barreras pesan casi por igual: el 49,1% señala la falta de financiación y el 43,6% la carencia de perfiles especializados.

Esta limitación afecta a todos los tamaños empresariales. En micro y pequeñas empresas se combina con el riesgo y la incertidumbre, mientras que en las medianas y grandes gana peso la resistencia interna al cambio. En cualquier caso, la dificultad para atraer talento tecnológico se consolida como uno de los grandes frenos al crecimiento innovador.

Entre las empresas que no han innovado en los últimos tres años, el 60,5% afirma que se encontró con barreras que se lo impidieron, principalmente la falta de personal cualificado (26,4%) y de recursos financieros (24%). 

En la mayoría de las empresas innovadoras, los productos nuevos o mejorados representan menos del 25% de las ventas, lo que evidencia que la innovación aún no es el principal motor de ingresos. A pesar de ello, el 89% de las empresas considera que la innovación puede incrementar la facturación, y más del 93% reconoce su importancia para la competitividad a largo plazo.

De cara al futuro, el 61,8% de las empresas prevé invertir en innovación en los próximos tres años, con la innovación tecnológica como máxima prioridad (69,2%), seguida de la mejora de procesos internos y el desarrollo de nuevos productos o servicios.