Las Claves de los Expertos

Francisco Jariego: “La evolución se fuma un puro con los asuntos regulatorios”

El doctor en Ciencias Físicas y experto en prospectiva comparte las claves para comprender el presente y futuro inmediato de las empresas del ecosistema industrial y tecnológico en un nuevo mercado impulsado por la llegada de la IA, una píldora de la ponencia que presentará el 1 de diciembre en el Collaborate Toledo 2026

23-10-2026

Doctor en Ciencias Físicas, experto en innovación, tecnologías digitales y economía de la información, colaborador de Atlas Tecnológico, investigador, profesor, consultor, ávido lector y escritor de ciencia ficción…, son múltiples las facetas que ha recorrido la estela de la carrera de Francisco Jariego. Sus casi tres décadas de experiencia marcan su capacidad para apuntar al horizonte y señalar, en base a la evidencia, aquellas coordenadas que serán fundamentales para navegar en el turbulento mar del cambio tecnológico, tras la irrupción de la inteligencia artificial.

En diálogo con él, Jariego adelanta las claves para comprender el presente y futuro más inmediato de la industria. “Lo importante es conocer cómo va a afectar, o si va a afectar, a tu modelo de negocio. Aquí es donde pueden producirse diferencias importantes entre unas empresas y otras. Es posible que haya empresas que no se vean tan afectadas por la entrada de esta tecnología a corto y medio plazo, pero muchas progresivamente sí”, plantea.

Para Jariego, nos enfrentamos a un momento “verdaderamente apasionante”. Uno de los conceptos que disecciona es la propia definición de inteligencia, de la que espera que se genere debate y que, quizás, se alcance por fin un consenso. Tradicionalmente, incide, se ha clasificado la inteligencia como “aquello que las máquinas no son capaces de hacer”.

Al tocar este tema, saca a colación la derrota de Kasparov frente a la inteligencia Deep Blue, en 1997. “En esa época, la gente más inteligente jugaba al ajedrez. Si la máquina juega al ajedrez, pasa a ser una habilidad operacional”. Sin embargo, probablemente la habilidad estratégica necesaria para el juego sí requiere una inteligencia detrás.

Son muchas las promesas de la inteligencia artificial. ¿Y los riesgos? “También son muchos”, responde, sin dejar de insistir en que será difícil que a cualquier empresa no acabe tocándole de una manera u otra las capacidades de la inteligencia artificial. “La cuestión se encuentra en cómo esa influencia puede afectar a tu modelo de negocio”, pero “tampoco hay que ponerse histéricos”, considera.

Se le pregunta si actualmente, frente al choque entre una postura más integradora y otra más apocalíptica, haciendo referencia al concepto de Umberto Eco, es posible ser capaz de entrar en la ola de innovación sin dejar de lado el espíritu crítico que requiere este momento iniciático. Jariego cree que sí. “Al final, la lógica se impone, y la lógica normalmente se encuentra en el término medio”. Sin embargo, considera que hay en juego “riesgos y dimensiones importantes, como la estrategia geopolítica, la competición por los recursos”.

“A los medios de comunicación les puede venir bien referirse al apocalipsis, pero es una estrategia fallida. Ese carácter apocalíptico no va a ninguna parte, solo sirve para tapar aspectos que no quieres que se vean”, opina.

La nueva estructura de las empresas

Jariego se considera una persona “anti liderazgos”, pero cree que aun así la inteligencia humana necesita “a alguien a quien seguir”. “El líder debe ser una persona con perspectiva, con experiencia en los aspectos tecnológicos más fundamentales. Alguien que conoce su negocio y entiende la tecnología puede valorar qué cosas se pueden dar a corto plazo, cómo podrían evolucionar a largo plazo”, prosigue.

En esa línea, aconseja que “la forma de hacer realmente cosas que implican cambios de modelo de negocio, cambios culturales o significativos, es arrancar una nueva empresa. Si vas a hacer algo nuevo, crea algo nuevo, porque lo viejo no lo vas a cambiar”.

A estas alturas, es innegable que la irrupción de la inteligencia artificial en el ámbito laboral va a cambiar los fundamentos de la estructura de las empresas, que ello implicará tanto la destrucción de miles de puestos de trabajo como la creación de nuevos. “El trabajo no va a desaparecer, el ser humano es una especie que tiene que hacer algo, así que mientras haya seres humanos, habrá trabajos. Los trabajos tecnológicamente cambiarán, pero el ser humano es muy adaptativo para eso”, puntualiza.

Jariego sintetiza que “es un tema de gestión de personas”. Para él, el principal dilema es el de la optimización. “En un mercado realmente competitivo, todas esas personas se irían a la calle. Esto ha ocurrido y ocurre sistemáticamente. El objetivo de muchas grandes empresas es optimizar y bajar el número de empleados. Si hay optimización, podría haber menos puestos de trabajo y podrían producirse cambios”.

“A nivel sociedad, probablemente lo que necesitamos sea otra cosa que tenga mucho que ver con el proyecto Atlas. ¿Queremos una España donde haya más oportunidades de trabajo interesantes? Pues creemos una industria que sea interesante, creemos novedad, creemos cosas nuevas. Eso requiere inversión, requiere asumir riesgos y requiere tener una mentalidad abierta, más creativa”.

Europa, en desventaja

A corto plazo, no espera que se den grandes cambios en el ecosistema. Sin embargo, apunta a que lo interesante es fijar la mirada en lo que sucederá en veinticinco años, cuando nos situemos a mitad de siglo. “Estoy plenamente convencido de que cualquier empresa que se juegue dinero estará haciendo proyecciones, análisis interesantes, porque cuando conjugas las posibilidades tecnológicas con la brutal competencia geoestratégica que se está produciendo en este momento, los stakes son altísimos”, afirma.

Sin embargo, focalizándose en las prospecciones para Europa, considera que se han desperdiciado tres décadas sin hacer absolutamente nada. “Hasta ahora, la ventaja competitiva de la industria europea en el automóvil era el motor de combustión, ahora queremos adoptar el motor eléctrico, cuyos mejores coches los produce una fábrica de baterías china, BYD”.

Algo similar ocurre en el presente. Apunta a que es un grave error creer que, como la inteligencia artificial ya la desarrollan otros, nosotros tenemos que limitarnos a aprovecharla con nuestra creatividad. “En un mundo que cada vez es más competitivo geoestratégicamente, es una equivocación seguir dependiendo de quienes tienen control de la tecnología”, indica.

Lo mismo sucede en España. Aunque se muestra seguro de que el territorio cuenta con gente e industrias perfectamente capacitadas, cree que el principal problema se encuentra en que “es un país que no cree en la innovación. El principal problema del que adolece es de una cultura muy conservadora, donde hay poco gusto por el riesgo”.

La burocratización, que extiende sus ramas desde Europa, “impide a alguien creativo crear empresas. La evolución se fuma un puro con los asuntos regulatorios”, zanja.

El cambio tecnológico se ha acelerado. Jariego reflexiona que “lo que te enseñan cuando eres un niño ya no sirve. El cambio generacional, el cambio de personas, es lo que determina esos ciclos, que existen y son muy robustos. Nosotros estamos plenamente sumergidos ahora mismo en un momento muy preocupante en cuanto al retroceso de libertades”.

Su keynote en el Collaborate Toledo 2026, programado para el martes 1 de diciembre a las 19:15 y bajo el título ‘[AI]magine: Cómo construir la industria que aún no existe’, promete adentrarse en el futuro a medio y largo plazo del ecosistema tecnológico e industrial.

Manifiesta que su intención “siempre es, en cierta manera, provocar. Siempre es interesante buscar el ángulo desde el que intentar que una idea, quizás ya conocida, adquiera más relevancia”.

¿Qué le gustaría a Jariego que dejase poso en los asistentes al evento? “Que si queremos batallar, podemos hacerlo, tenemos las capacidades. Si no queremos, relajémonos y dejemos que nos coman. El otro día leí una frase que lo sintetiza muy bien, de Mark Carney, actual presidente de Canadá: ‘If we’re not at the table, we’re on the menu’”.