Algoritmia y Violín

Europa debe apretar más en innovación

VivaTech es la mayor agrupación de startups del continente, abierta a países de todo el mundo, la edición de 2026 deja constancia de la necesidad de conectar con el mundo industrial y de avanzar más rápido en el desarrollo de soluciones que permitan competir con el liderazgo tecnológico de Estados Unidos y China

Eugenio
Eugenio Mallol
Director de Comunicación - Atlas Tecnológico
21-06-2026

El stand que te recibe a la entrada del pabellón 7.2 de VivaTech de París es el de L’Oréal. Ha sido una de las imágenes de estos días: un selfie junto al ordenador cuántico de IBM Quantum y, de fondo, las pantallas de la firma de cosmética proyectando vídeos para la Generación Z.

Un poco más allá, la todopoderosa LVMH ocupa otro de los inevitables espacios de exposición. El propio Bernard Arnault se encarga de entregar los Premios a la Innovación LVMH. Ganadores: la francesa Fairly Made, dedicada a la trazabilidad de las materias primas, la transparencia de la cadena de suministro y la medición del impacto ambiental; la británica Synthesia, valorada ya en 4.000 millones de dólares y especializada en creación de vídeo empresarial basada en IA, escalable y en varios idiomas; y la norteamericana Bluefish AI que mide la imagen de marca y el posicionamiento de productos mediante motores de inteligencia artificial.

Sigue siendo habitual que se presenten las startups en muchos grandes certámenes agrupadas por países, lo cual no deja de resultar contradictorio con decisiones recientes de la Unión Europea como la de anteponer a los proveedores locales de comunicaciones por satélite por delante de otros, aunque ofrezcan unas mejores prestaciones técnicas y provengan de un país aliado, tal que Starlink. Eso sí es ‘prioridad continental’.

VivaTech quiere presentarse al mundo como una demostración de fuerza del ecosistema europeo y justo ahí está el riesgo, en la cuestión de si esto puede considerarse realmente una declaración de fuerza o debe hacernos reflexionar sobre el momento de nuestra innovación tecnológica. Más allá de los gigantes de la moda y la cosmética, de las grandes cotizadas francesas, los Capgemini, PwC y KPMG de turno y los inevitables SAP y Siemens alemanes, la industria europea, la demanda en definitiva, no conecta con claridad con el certamen. Temas a tratar en el futuro.

Por eso, me llaman especialmente la atención las palabras de Jeannette zu Fürstenberg, directora general y responsable en Europa de la gestora estadounidense (Cambridge, Massachusetts) de capital riesgo General Catalyst. Recibe el Premio al Inversor en los Bloomberg x VivaTech Awards, una ceremonia de cierre de jornada, de esas cosas que no suelen dar para mucho (me siento en un lugar de fácil escapada), pero que esta vez reunió sobre el escenario nada menos que a Tim Berners-Lee, el irrespetuoso Yann LeCun (contaré lo que dijo de la IA actual), Joe Tsai (cofundador y presidente de Alibaba), Peter Steinberg (creador de OpenClaw), May Habib (fundadora y CEO de Writer) y Yulia Anatoliivna Svyrydenko (primera ministra de Ucrania), además de la mencionada Jeannette.

Dice esta última que Europa “está desarrollando muchas capacidades de IA muy sólidas, al igual que Estados Unidos” y un mercado de servicios de 50 billones de dólares “es algo que no podemos permitirnos perder”. Su análisis es que la diferencia entre el PIB europeo y el estadounidense, que es de aproximadamente 12 billones de dólares, corresponde “exactamente” con la capitalización de mercado acumulada de las cinco grandes empresas tecnológicas.

“Si pensamos en el trabajo y no nos esforzamos por ser dueños de nuestro propio destino en términos de construir toda la tecnología, desde la energía hasta la infraestructura, asistiremos a la mayor transferencia involuntaria de riqueza desde Europa y, francamente, desde otras regiones del mundo hacia Estados Unidos”, afirma la responsable de General Catalyst. “Por mucho que trabaje para una empresa estadounidense, por mucho que ame a los EEUU, siento que necesitamos hacer algo al respecto”.

En su opinión, la IA “no es, por definición, una tecnología disruptiva, sino transformadora, pero el factor limitante es el capital, y el hecho de tener un balance general tan grande permite realizar inversiones a las grandes empresas. Es, obviamente, una función de refuerzo que dificulta el desafío”.

Le secunda el presidente de Alibaba, Joe Tsai, “la diferencia al pasar de un negocio de mercado, que requiere poco capital, a la IA, es que en la IA hay que invertir capital, por eso nos hemos convertido en una empresa con un balance general pesado bastante rápido en los últimos años”.

Más allá de eso, no cree que haya una diferencia fundamental, en el sentido de que “en ambos tipos de negocios hay que invertir y, para eso, hay que tener una visión de dónde va a estar el futuro. Y si esa visión es muy clara, entonces se puede tener un alto grado de confianza en el retorno de la inversión. Ese el mayor diferenciador: hay que tener una visión de lo que va a suceder en el futuro". La fragmentada Europa necesita una+visión+futuro.

Para los fans de la IA, esto es lo que cree que pasará Joe Tsai dentro de una década: “la gente confundirá el tomarse descansos y vacaciones con no trabajar, pero en realidad será un error. Podrás estar sentado en la terraza de un café en París y los demás pensarán que simplemente estás relajándote, pero en realidad has desplegado cientos de agentes trabajando para ellos las 24 horas del día, los 7 días de la semana. La productividad humana se multiplicará por X porque tendrás agentes de IA trabajando para ti”.

No todo está perdido. En VivaTech muchas compañías proponen soluciones para navegar en este nuevo internet en el que el SEO pierde relevancia y todo pasará por la IA. La audiencia ya no será la clave para monetizar, sino la calidad del contenido, ese pequeño detalle que hemos decidido pasar por alto. No todo está perdido, insisto: el CEO de Booking.com, Glenn D. Fogel, explica que " el 65% de las personas acuden a nosotros por nuestro posicionamiento y no desde Google. ¿Por qué? Porque brindamos un servicio que disfrutan absolutamente. Creen que les proporciona valor por los esfuerzos que están invirtiendo". Esta es la llamada a creer en Europa: "Ganamos mediante la confianza”, sentencia Fogel.

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