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Europa afronta un déficit de más de 100.000 millones de euros anuales para adaptarse al cambio climático

La adaptación climática en sectores clave evitaría pérdidas multimillonarias y fortalecería la competitividad de Europa a largo plazo, según un informe de la AEMA

Maria Teresa
Maria Teresa Isonhood
Departamento de Comunicación - Atlas Tecnológico
20-01-2026


La Unión Europea necesitaría invertir entre 53.000 y 137.000 millones de euros anuales hasta 2050, y hasta 173.000 millones entre 2050 y 2100, según las estimaciones del Informe 18/2025 publicado por la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA). Reforzar la protección climática de los sectores agrícola, energético y del transporte permitiría evitar pérdidas económicas derivadas de la aceleración de fenómenos meteorológicos extremos y, al mismo tiempo, reforzaría la competitividad europea.

El documento subraya que los sectores estratégicos se encuentran entre los más vulnerables al aumento de temperaturas y fenómenos meteorológicos. Sin una adaptación adecuada, los impactos del cambio climático podrían traducirse en interrupciones del suministro energético, pérdidas en la producción agrícola y daños recurrentes en infraestructuras clave para la economía europea.

Frente a estas necesidades crecientes, la financiación actual destinada a la adaptación climática resulta insuficiente. En la actualidad, Europa invierte en torno a 15.000–16.000 millones de euros anuales en adaptación en los sectores de agricultura, energía y transporte, una cifra muy alejada de lo necesario para afrontar los riesgos futuros.

Según la financiación estimada para la adaptación climática en 2025, la mayor parte de estos fondos procede de instrumentos a nivel de la Unión Europea, que aportan entre 8.800 y 9.800 millones de euros al año. A ello se suman los presupuestos subnacionales, que alcanzan aproximadamente 5.100 millones de euros anuales. La financiación privada, sigue siendo limitada, con una contribución estimada de apenas 1.100 millones de euros al año, lo que pone de relieve la dificultad de atraer inversión privada hacia medidas de adaptación con retornos a largo plazo. Esta situación genera una brecha de financiación anual de decenas de miles de millones de euros, que podría traducirse en costes mucho mayores si no se actúa de inmediato.

Inversión rentable

A pesar de las elevadas cifras necesarias, el informe insiste en que la adaptación al cambio climático es una inversión rentable. Numerosos estudios citados por la agencia muestran que muchas medidas de adaptación generan beneficios que superan ampliamente sus costes iniciales, especialmente cuando se aplican de forma temprana.

Además de reducir los daños económicos provocados por fenómenos extremos, las medidas de adaptación pueden mejorar la seguridad energética, reforzar la competitividad económica y proteger los ecosistemas. Según la AEMA, es significativamente más económico tomar medidas preventivas que enfrentar las consecuencias del cambio climático sin una preparación adecuada.

Más allá de reducir los riesgos climáticos, el informe subraya que muchas medidas de adaptación generan beneficios adicionales -económicos, sociales y ambientales-, conocidos como los “dividendos de la adaptación”.

Una clara implementación se encuentra en España, con la restauración del mayor humedal de Cataluña, el Delta del Ebro. Esta medida de adaptación contribuye a la protección frente a inundaciones y, al mismo tiempo, refuerza la biodiversidad del entorno, apoya actividades tradicionales como la pesca y abre oportunidades ligadas al ecoturismo. La solución combina beneficios ambientales y económicos a largo plazo.

Otros casos citados por el informe, como las infraestructuras de drenaje frente a lluvias extremas en Dinamarca o las defensas contra inundaciones en Países Bajos, ilustran cómo las inversiones en adaptación pueden ir más allá de la mera protección y favorecer la resiliencia urbana, la actividad económica y el desarrollo territorial, sin limitarse únicamente a evitar daños.

Enfoque estratégico de la UE

Los impactos del cambio climático ya no se analizan en Bruselas como un fenómeno aislado, sino como un factor que agrava otros grandes desafíos europeos, desde la seguridad alimentaria hasta la competitividad económica. Crisis recientes, como las tensiones comerciales internacionales o la guerra en Ucrania, han puesto de relieve vulnerabilidades estructurales preexistentes. 

En este contexto, la Comisión Europea ha presentado en 2025 una batería de iniciativas estratégicas -desde la Brújula de Competitividad y el Pacto Industrial Limpio hasta la Visión para la Agricultura y la Alimentación-entre las que destaca la nueva Estrategia de la UE para la Preparación, centrada en los vínculos entre clima y seguridad. El plan prevé 30 iniciativas y encarga a la Comisión el diseño de un marco europeo integrado de resiliencia climática y gestión de riesgos, cuyos primeros detalles se esperan este año.