Mercado
España, país 39 del Innovators Business Environment Index: una infraestructura de primer nivel, en el fango burocrático
La convergencia entre agilidad regulatoria, digitalización, percepción de mercado y el nuevo mapa del talento impulsan el ecosistema de innovación

Aunque España presume de liderar el sur de Europa en acceso a capital e infraestructura financiera -situándose incluso como la décima potencia de la Unión Europea en esta categoría-, la realidad es que el ecosistema innovador se topa constantemente con el muro de la fiscalidad y la burocracia. Este desfase sugiere que España ofrece los recursos para emprender, pero castiga la ejecución mediante procesos administrativos que limitan su competitividad frente a los líderes mundiales.
A nivel global, el podio de los mejores entornos empresariales lo encabezan Estados Unidos, Singapur y el Reino Unido, referentes absolutos en acceso a capital. En el contexto europeo, junto al Reino Unido, destacan Suiza en la cuarta posición y Países Bajos en la séptima como los mejor posicionados. Mientras tanto, otras regiones están redefiniendo sus ventajas competitivas con agresividad. Arabia Saudita ya ocupa el noveno lugar mundial gracias a políticas que reducen drásticamente las fricciones regulatorias, y la región del Golfo sobresale por sus condiciones fiscales imbatibles, con Emiratos Árabes Unidos (5.º), líder del desempeño global en tributación.
El análisis del IBEI revela que, entre los países del Top 20, predominan fortalezas combinadas en acceso a capital, regulación sólida e infraestructura digital, aunque la tributación rara vez es un punto fuerte compartido. Estas economías alcanzan la excelencia mediante una mezcla estratégica de ventajas más que por un único factor. En contraste, en el grupo de los puestos 21 al 50, donde se encuentra España, la principal fortaleza suele limitarse a la facilidad para iniciar un negocio y la banca transfronteriza, mientras que la legislación laboral y la tributación aparecen con menor frecuencia como activos competitivos.
En los rangos más bajos del índice (puestos 81–100), el acceso a capital se convierte en la mayor debilidad estructural -con China como única excepción destacada-, y se evidencia la falta de integración y profundidad financiera como bloqueo del desarrollo en las naciones menos competitivas.
Esta especialización internacional se extiende a los países nórdicos, con Dinamarca, Noruega e Islandia a la cabeza de la infraestructura digital, y a pequeñas economías como Estonia, Nueva Zelanda y Luxemburgo, que demuestran que la agilidad normativa y conectividad pueden compensar el tamaño del mercado. Por su parte, naciones como Portugal, Croacia y Eslovenia están logrando destacar en movilidad global y apertura internacional, áreas donde España empieza a sentir la presión de vecinos que ofrecen marcos más ágiles. La competitividad hoy se construye mediante la suma de diversos factores tecnológicos y regulatorios que España posee, pero que no logra armonizar.
Pese al estancamiento nacional, el IBEI 2026 otorga a Cataluña el premio de Gobierno Regional del Año, reconociéndola como un motor económico que genera el 19% del PIB español. Con Barcelona como hub líder del sur de Europa y una inversión sólida en infraestructuras como el supercomputador MareNostrum 5, la región demuestra que la especialización en deep tech y una red público-privada eficiente pueden mitigar los retos burocráticos nacionales. Este éxito regional se suma a otros reconocimientos globales, como el de Medellín como Ciudad del Año por su competitividad municipal, y Asia Central como Región del Año, consolidada como el ecosistema startup de mayor expansión global.
En conjunto, estos premios y rankings subrayan ejemplos de transformación estratégica que España no puede ignorar. Mientras Arabia Saudita es nombrada País del Año por su decidida digitalización y reformas estructurales bajo la Vision 2030, España se mantiene en un nivel intermedio, apoyada en su infraestructura financiera pero lastrada por un entorno administrativo que necesita una actualización urgente. En un mundo donde el dinamismo de Asia Central o la agilidad fiscal del Golfo redefinen las fronteras del éxito, poseer una base sólida ya no garantiza el liderazgo si no se acompaña de una ejecución política efectiva y un dinamismo reformista real.