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España cierra 2025 con récord de empleo mientras la industria encara desafíos estructurales

La creación de puestos de trabajo se apoya en servicios y logística, mientras el sector industrial muestra signos de debilidad que condicionan la productividad y el crecimiento a medio plazo

María José
María José Martínez Modelo
Departamento de Comunicación - Atlas Tecnológico
09-01-2026

Según los últimos datos oficiales sobre afiliación, el mercado laboral español cerró 2025 con cifras históricas, aunque no todos los sectores se beneficiaron por igual. Los servicios, comercio y logística lideraron la creación de empleo, mientras la industria enfrentó dificultades estructurales que ralentizaron la reducción del paro y amenazan la capacidad productiva del país.

La Seguridad Social registró 21,84 millones de afiliados, y el desempleo se situó en 2,4 millones de personas, la menor cifra desde diciembre de 2007. La creación de empleo en diciembre permaneció positiva durante la campaña de Navidad: 19.180 ocupados más y 16.291 parados menos consolidaron un descenso anual del paro cercano al 6%, equivalente a 152.048 personas fuera de las listas del SEPE.

El crecimiento del empleo se concentró en servicios, comercio, sanidad y logística, sectores que impulsaron la economía interna durante todo el año. La contratación en el sector servicios aumentó, con nuevas incorporaciones a tiempo completo y un incremento notable de contratos indefinidos.

Pese a estas cifras generales positivas, la industria manufacturera mostró signos de fragilidad. Durante diciembre, el desempleo industrial aumentó en 1.684 personas, en contraste con la reducción registrada en servicios y agricultura. Indicadores como el PMI manufacturero reflejaron contracciones intermitentes a lo largo del año, derivadas de la presión sobre exportaciones y producción.

La ralentización del empleo industrial limita la modernización de líneas de producción y condiciona la capacidad exportadora, lo cual aumenta la dependencia de sectores de menor valor añadido (como los servicios) y favorece la fuga de talento especializado. Comunidades con fuerte presencia industrial, como País Vasco, Aragón y Cataluña, podrían no beneficiarse plenamente del crecimiento general del empleo, debido a la especificidad de las competencias del sector.

Un análisis de la Fundación BBVA indica que la industria manufacturera española ha perdido un cuarto de su empleo desde principios de siglo, con 723.500 puestos de trabajo menos, lo que supone apenas el 9,9% del total en España frente al 17,3% registrado en 2000. Su aporte a la renta nacional se redujo 6,1 puntos, hasta representar el 11,8% del valor añadido bruto, lejos del 20% recomendado por la UE.

Cuatro ramas concentran casi el 60% de la producción: agroalimentaria, metalurgia y productos metálicos, química y farmacéutica, y fabricación de material de transporte. Entre ellas, las más tecnológicamente avanzadas muestran eficiencia productiva y digitalización superior.

La transformación digital emerge como el factor determinante para mejorar la competitividad. Sin embargo, el 62% de las empresas manufactureras alcanza un nivel básico de digitalización, inferior al 68,3% de la media europea. La contratación de especialistas TIC sigue siendo limitada, con solo el 13% de empresas manufactureras españolas frente al 21,4% europea. La inversión en I+D del sector manufacturero se sitúa en el 3,8% del valor añadido, superior a la media nacional pero por debajo de la media europea, con brechas más acentuadas en ramas tecnológicamente avanzadas. La innovación se mantiene como palanca para generar empleo cualificado y mejorar la productividad.

Desde la perspectiva empresarial, multinacionales como Antolin destacan que los perfiles con mayor proyección se concentran en disciplinas tecnológicas: automatización industrial, analítica de datos, inteligencia artificial y excelencia operativa. En el reciente informe de Fundación CYD ‘La empleabilidad de los jóvenes en España 2025. ¿Cómo es la inserción de los graduados universitarios?’, la compañía asegura que ingenieros con competencias avanzadas, especialistas en machine learning, ciberseguridad y automatización industrial son los perfiles más estratégicos para sostener la competitividad del sector automoción, que exige adaptación constante a la digitalización y la innovación.

El análisis macroeconómico de BBVA Research indica que el PIB español creció un 2,9% en 2025, con afiliación a la Seguridad Social y empleo EPA aumentando cerca de un 2,5% respecto a 2024. La población extranjera compensó parcialmente el envejecimiento de la fuerza laboral. No obstante, la productividad por trabajador apenas avanzó, limitada por la reducción de horas trabajadas y la necesidad de integrar nuevas tecnologías. La adopción de inteligencia artificial generativa en el ámbito profesional alcanza solo el 17,9%, frente al 37,9% en uso privado, hecho que evidencia brechas generacionales y sectoriales que exigen reskilling.

Las perspectivas para 2026 permanecen positivas, con un crecimiento del PIB previsto del 2,4% y aumento del empleo del 2,3%, lo que permitiría reducir la tasa de paro al 10% en promedio anual. La reindustrialización en España requiere políticas diferenciadas que potencien los segmentos más productivos. La modernización tecnológica, junto con la transición energética, constituye la base para fortalecer la competitividad, generar empleo estable y preparar la industria para un entorno económico globalizado y exigente.