Algoritmia y Violín
Emprendedores sin aceleradoras corporativas
Diversos indicadores hacen pensar en un repunte de la figura del emprendedor, especialmente en Estados Unidos y entre la Generación Z, pese a las cautelas del capital riesgo con las fases iniciales de una startup, de ser así el fenómeno coincidiría en España con la resaca de una grandes corporaciones en retirada en el espacio de las aceleradoras
La idea de emprender está recuperando brío, al menos en Estados Unidos. Hay varios indicadores que así lo acreditan, pese a que en el mercado del capital riesgo, las apuestas en etapas tempranas y en tecnologías sin un caso de éxito claro se miran con lupa. El número de profesionales estadounidenses que adoptan el título de "fundador" en LinkedIn aumentó un 69 % en 2025 y se ha cuadruplicado desde 2022.
El 50% de los adultos de la Generación Z planea emprender un nuevo negocio o un trabajo extra en 2026, en comparación con el 44% de los millennials y el 31% de la Generación X, según cita Kristin O’Donoghue en Prof G Markets. La edad media de los fundadores de la aceleradora Y Combinator es hoy de 24 años, frente a los 30 años de 2022, y el número de solicitantes aceptados de entre 18 y 22 años aumentó un 110% el año pasado. En 2018, la Harvard Business Review estimó que la edad promedio de un fundador de startup de éxito era de 45 años.
En principio, podría estar influyendo en esta dinámica el desembarco de las nuevas aplicaciones de inteligencia artificial (IA) generativa, que permiten suplir la falta de experiencia de los profesionales más jóvenes; el enfriamiento del mercado laboral convencional; y el aura que sigue rodeando a los emprendedores de éxito. Hasta Elon Musk recibe alabanzas por haber devuelto el interés por el mundo físico, por la industria manufacturera, después de dos décadas en las que la innovación se ha asociado al mundo digital.
Podría repuntar el emprendimiento en un momento de resaca, al menos en nuestro país. La fiebre de las aceleradoras de startups financiadas por grandes corporaciones ahora mismo se encuentra claramente en retroceso. La directora de innovación de una empresa del Ibex me reconocía hace poco que los responsables financieros se han cansado de dedicar recursos a proyectos que en la gran mayoría de los casos ha sido imposible integrar en el negocio.
Wayra de Telefónica y ese prodigio de implicación personal que es Lanzadera de Juan Roig se mantienen como los últimos bastiones de resistencia, pero las intromisiones de los departamentos de marketing y de responsabilidad social corporativa hacían presagiar este final. El mensaje de las grandes corporaciones ahora es claro: que las aceleradoras sean impulsadas por los fondos de inversión, que son los que conocen realmente el negocio de las startups y los que impulsan este tipo de formatos en los mercados más avanzados. Eso complica el panorama realmente en nuestro país, siendo realistas.

