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El foco no es el problema, sino qué le pedimos

La realidad a la que nos enfrentamos cada vez es más compleja, hemos querido elevar a los altares a “el foco” como la principal habilidad del gestor actual, pero mucho cuidado porque en algunas ocasiones no tolera la imperfección y puede romper organizaciones

Asistí recientemente a una conferencia de Ricardo Piñero, Catedrático de Estética y Teoría de las Artes en la Universidad de Navarra. Era la segunda vez en pocos años que le escuchaba. Su pasión por desarrollar hábitos que permitan educar en la belleza es contagiosa.

Uno de los retos de mi responsabilidad actual es que gestionas múltiples temas poco relacionados entre ellos y a una velocidad que requiere bastante concentración. Podríamos decir que es todo lo contrario a poner foco sobre un solo tema. Escuchar a Ricardo me generó cierta paz interior. A las cosas que comentaba le daba una aplicación directa a mi realidad como emprendedor.

Hay varios tópicos en el mundo del emprendimiento que me cuesta conciliar con la realidad que yo vivo. Uno es la incombustible obsesión por el foco, otra es la utopía de gestionar equipos ideales con culturas ideales y por último, y esta es mucho más personal, la de la gestión del orden en los procedimientos internos. Aunque la conferencia del profesor Piñero no se centró en ninguno de esos tópicos, me sirvió para identificar algunas reflexiones que pueden tener aplicación.

La primera es que “lo propio del ser humano es gestionar la imperfección”. Cualquier modelo de empresa que prometa eliminarla está condenada a la frustración. En mi opinión, buscar la excelencia como organización debe de partir de la aceptación que los equipos humanos son, en sí mismos, imperfectos.

Aceptar esta realidad sin resignación debería generar eficiencias organizativas. El profesor Piñero nos advierte de que la belleza no consiste en eliminar el caos, sino en hacer posible la armonía sin negar el conflicto. El caos no es lo opuesto a la belleza. La armonía es un consenso de lo que disiente. El error es aceptable en una organización, la mentira no.

Otro de los problemas del relato dominante en el mundo organizativo empresarial, especialmente de las startups, es que todo debe ser “simple”, “rápido”, “escalable”, pero la realidad es tozuda y sólo algunas organizaciones son capaces de desarrollarse así, lo cual  no invalida al resto de organizaciones, ni su propuesta de valor.

Hace unos días visité la planta de Amazon en Bobes (Asturias). Me quedé impresionado de cómo una organización con poco más de 30 años podía haber perfeccionado tanto sus procesos, pero más aún me sorprendió la cultura de empresa que les lleva a seguir buscando la mejora de cada proceso. Creo que ahí reside la excelencia.

La realidad a la que nos enfrentamos cada vez es más compleja, gestionar bien en el caos no es un fracaso del foco, sino una forma superior de la belleza. Necesitamos hacer habitable la complejidad. Quizás hemos querido elevar a los altares a “el foco” como la principal habilidad del gestor actual, pero mucho cuidado porque en algunas ocasiones el foco no tolera la imperfección y puede romper organizaciones, no admite el disenso y destruye información relevante, no escucha y genera autoengaño.

Quizás el error sea usar el foco para combatir el caos, en lugar de para orientarse dentro de él. El caos no aparece por falta de foco, aparece porque la realidad es plural, conflictiva e imperfecta.