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Pablo Oliete insta en la asamblea de GAIA a pasar de la dependencia digital a la soberanía tecnológica europea
Pablo Oliete, CEO de Atlas Tecnológico, defiende la Industrial Acceleration Act (IAA) como una oportunidad para reforzar el liderazgo europeo en el sector mediante datos industriales, IA y ecosistemas de confianza, en el marco de la asamblea general de GAIA
Laura Fargueta
Comunicación - Atlas Tecnológico
16-06-2026

Pablo Oliete interviene en la Asamblea General de GAIA
“Europa sigue tomando decisiones con velocidad institucional del siglo XX en ciclos tecnológicos del siglo XXI”, ha afirmado Pablo Oliete, CEO de Atlas Tecnológico, quien ha advertido de los riesgos de no reaccionar a tiempo ante la transformación impulsada por la inteligencia artificial y la digitalización industrial. En esta “era de la inteligencia industrial cognitiva”, la situación de Europa puede asimilarse con la vivida por numerosas empresas españolas durante la década de los noventa, cuando muchas organizaciones identificaron los cambios que se avecinaban, pero no lograron adaptarse a ellos con éxito.
GAIA, la Asociación de Industrias de Conocimiento y Tecnología de Euskadi, ha congregado a más de 300 empresas del sector en su asamblea general, este año celebrada bajo el lema ‘Soberanía Tecnológica Transformadora’. El encuentro ha servido como espacio de reflexión sobre los principales desafíos para fortalecer el desarrollo económico e industrial en un contexto global marcado por la aceleración tecnológica y la creciente competencia internacional. La jornada ha contado con la intervención de Pablo Oliete, quien ha ofrecido una ponencia centrada en la competitividad tecnológica y la soberanía digital europea a partir de las conclusiones del Plan Europeo de Aceleración Industrial.
Para Oliete, uno de los factores fundamentales para impulsar una verdadera soberanía tecnológica europea es el fortalecimiento de las relaciones de confianza entre los distintos actores del ecosistema industrial y tecnológico. Según ha explicado, la pérdida de autonomía del continente tiene su origen, en gran medida, en una insuficiente confianza interna que dificulta la construcción de proyectos estratégicos compartidos.
“La pérdida de soberanía tecnológica europea nace de una falta de confianza interna. El socio ideal no te lleva por caminos que él mismo no ha transitado”, sentencia. Ha defendido, además, la necesidad de avanzar hacia una nueva etapa de inteligencia industrial, capaz de automatizar los procesos productivos y la toma de decisiones. En este contexto, ha subrayado la importancia de digitalizar lo físico para ganar eficiencia operativa básica”.
Asimismo, ha situado como referencias fundamentales los informes elaborados por Enrico Letta y Mario Draghi, dos documentos que, desde perspectivas diferentes, abordan el mismo objetivo, que es el de evitar que Europa pierda relevancia económica y tecnológica durante las próximas décadas. El informe ‘Mucho más que un mercado’, impulsado por Letta, propone completar el Mercado Único Europeo mediante una mayor integración en ámbitos como la energía, las telecomunicaciones y los mercados de capitales. Entre sus principales aportaciones destaca la llamada “Quinta Libertad”, centrada en la libre circulación del conocimiento, la innovación y la tecnología.
Por su parte, el informe ‘El futuro de la competitividad europea’, liderado por Draghi, plantea la movilización de hasta 800.000 millones de euros anuales para reforzar la innovación, acelerar la transición energética y fortalecer la autonomía estratégica europea. También reclama reducir las dependencias en áreas críticas como los semiconductores, el cloud y la inteligencia artificial, así como agilizar los marcos regulatorios que actualmente ralentizan la innovación.
Ambos documentos coinciden en tres prioridades fundamentales: preservar la base industrial instalada, explotar el valor de los datos industriales propios y liderar el desarrollo de la inteligencia artificial aplicada a la industria. El reto consiste en transformar Europa de un mercado eminentemente regulador en una auténtica potencia de inteligencia industrial.
Industrial Acceleration Act
Dentro de la hoja de ruta planteada para reforzar la competitividad europea, Pablo Oliete ha destacado la relevancia de la Industrial Acceleration Act (IAA), la propuesta normativa impulsada por la Comisión Europea con el objetivo de acelerar la reindustrialización del continente, fortalecer su autonomía estratégica y facilitar la adopción de tecnologías limpias y de cero emisiones netas.
Gran parte del desafío europeo reside en la estructura productiva del continente, caracterizada por miles de fabricantes medianos, empresas familiares, cadenas de suministro fragmentadas y niveles desiguales de digitalización. En este contexto, los clústeres regionales adquieren una ventaja diferencial frente a las grandes consultoras globales, “porque conocen el tejido industrial, tienen confianza local, integran proveedores especializados y pueden desplegar soluciones sectoriales”, ha apuntado.
Desde esta perspectiva, incide en el papel de GAIA como una infraestructura estratégica para Euskadi. Los pilares de esta soberanía pasan por definir qué capacidades se quieren dominar, construir ecosistemas colaborativos capaces de conectar empresas, universidades, centros tecnológicos, administraciones y capital, y convertir el conocimiento en soluciones para el mercado.
La meta final es una “transformación integral donde todos avancemos juntos”, que permita avanzar de forma coordinada hacia una Europa más competitiva, resiliente y soberana.

