Las Claves de los Expertos
Barrero reivindica ‘aún’ el aporte humano al conocimiento
El director de la Fundación Cotec destaca el nuevo papel de la IA en la ciencia, pero defiende la curiosidad y creatividad de la persona
Ahora nos preocupa la inteligencia artificial (IA) que miente y simula, pero ¿qué pasará cuando sea capaz de descubrir las verdades más profundas, como las que propician el avance de las ciencias, y en lugar de producir datos falsos, invente y patente aplicaciones funcionales para sus descubrimientos?
Este ha sido el punto de partida de la intervención de Jorge Barrero, director general Fundación COTEC para la Innovación, en la Comida Premium del Collaborate de Oviedo. La base de la economía del conocimiento ha sido que “las buenas ideas son un bien escaso y, a priori, disperso”. La posibilidad de que prosperen ha dependido mucho del entorno en el que surgen. Hasta ahora.
La IA está contribuyendo a democratizar la generación de conocimiento, pero, al mismo tiempo, está desplegándose como una herramienta potente, inalcanzable para las industrias tecnológicas de muchas regiones y controlada por pocos propietarios de modelos y de datos cambiaría para siempre las reglas de juego. Jorge Barrero se ha preguntado cómo de factible es que ese escenario se consolide y qué implicaciones tendría de ser así.
Durante su charla en la Comida Premium, el director general de la Fundación COTEC ha explicado que, a principios de 2025, la entidad organizó un taller transdisciplinar sobre las fronteras de la IA en tareas de descubrimiento e invención. Ha aprovechado para leer citas literales de algunas de las aportaciones de las figuras más relevantes.
Finalmente, se sometió a votación la posibilidad de una ciencia automatizada a corto y medio plazo. Un año después, se ha vuelto a repetir la encuesta a los participantes de aquel seminario y “el cambio en su percepción ha sido drástico”, según Barrero. “Me preocupa el impacto de este modo de producción de conocimiento en el modelo de innovación abierta”, si se cumplen los escenarios más extremos, ha añadido.
Barrero tuvo la oportunidad de trasladar esa hipótesis a Henry Chesbrough a través precisamente de Nicolás de Abajo. El mensaje de voz en el que éste le dio la respuesta del creador del concepto de innovación abierta era la gran sorpresa guardada por Barrero para los comensales de la Comida Premium. Primero se quedó pensativo, coincidió en el riesgo y luego añadió una preocupación adicional: que las ideas que genere la IA se impongan a las nuestras no tanto porque nos supere en inteligencia sino, porque, al depender tanto de ella, se acabe atrofiando nuestra curiosidad y creatividad.

