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Año clave para la electrificación 'verde' de la industria: Europa puede crecer en 600 TWh gracias a las renovables y expulsar al gas
Según el informe ‘Renewables for Industry’ de la IEA, la electrificación del calor industrial podría desplazar hasta 3.000 petajulios de combustibles fósiles en Europa y 9.000 en China, reducir significativamente el uso de gas y abrir nuevas rutas para la descarbonización industrial
La transición energética avanza en un contexto de competencia global intensa. Estados Unidos mantiene el liderazgo del petróleo, mientras China se sitúa al frente de la producción y gestión de electrones. Este pulso define una cuestión crucial para cualquier economía industrial: ¿puede la industria moderna funcionar con energías renovables en todas sus fases productivas? Cada vez más voces sostienen que este horizonte está cerca. Durante el Foro de Davos, Elon Musk ha destacasdo que una planta solar de gran tamaño instalada en una zona poco poblada de España o Sicilia abastecería de electricidad a toda Europa, y ha subrayado que la tecnología ya existe y que faltan decisiones que impulsen la construcción.

Estas reflexiones coinciden con la publicación del informe de la Agencia Internacional de la Energía (IEA) ‘Renewables for Industry’, que sitúa la electrificación del calor industrial como elemento clave para que las renovables ganen espacio en sectores productivos. El análisis se centra en la Unión Europea y China, dos regiones con estructuras distintas y un objetivo común: transformar procesos que consumen grandes volúmenes de combustibles fósiles mediante tecnologías eléctricas capaces de suministrar calor y vapor en rangos de baja y media temperatura.
La industria utiliza procesos térmicos que representan cerca del 30% de la energía mundial. Buena parte procede de gas y derivados del petróleo y condiciona los costes de producción, por lo que el uso de electricidad renovable introduce una senda más estable en precios y aporta flexibilidad al sistema eléctrico, gracias al almacenamiento térmico y a la gestión digital de la demanda.

La IEA señala que la electrificación en Europa podría desplazar cerca de 3.000 petajulios y reducir el uso de gas en hasta 35 bcm anuales. Este giro elevaría la demanda eléctrica en torno a 600 TWh, un volumen similar al consumo conjunto de Alemania y Países Bajos.
El informe destaca la posición de la Unión Europea como referencia en políticas de eficiencia, certificación de tecnologías y programas de apoyo financiero. Las bombas de calor industriales consolidan su presencia en alimentación, bebidas, textil y química ligera. Su capacidad para recuperar calor residual permite un suministro estable hasta 150 °C en equipos comerciales y niveles superiores en prototipos.
Las calderas eléctricas, con eficiencias cercanas al 98%, avanzan en países con mercados eléctricos más estables y estructuras fiscales favorables. Las pruebas en plantas papeleras del norte de Europa muestran una operación compatible con procesos que requieren continuidad. Además, el almacenamiento térmico con agua caliente, sales fundidas o materiales cerámicos reduce picos de demanda, algo que facilita la integración del sistema eléctrico.
La Unión Europea impulsa normas de medición y verificación que refuerzan la confianza industrial, algo que la IEA vincula con una adopción más rápida. El informe dibuja un escenario en el que redes planificadas con previsión permiten absorber el incremento de demanda asociado al vapor eléctrico y a las bombas de calor de gran capacidad.


Por su parte, China combina una base industrial enorme con políticas coordinadas a nivel estatal y provincial. La IEA estima un potencial de reducción de cerca de 9.000 petajulios de combustibles fósiles y una disminución del uso directo de gas en unos 48 bcm anuales. La demanda eléctrica asociada a este cambio llegaría a 1.700 TWh.
La electrificación del calor en China avanza a partir de tres vectores. El primero es la rápida expansión de renovables: grandes complejos eólicos y solares se conectan de forma directa a parques industriales, una fórmula que reduce costes y asegura suministro. El segundo es la disponibilidad de almacenamiento térmico de altas temperaturas mediante arena calentada, bloques cerámicos o piedras refractarias, tecnologías que alcanzan más de 1.000 °C y permiten suministrar vapor estable. Y el tercero es la integración de calderas eléctricas y bombas de calor en cadenas de valor químicas, alimentarias y textiles.
El informe subraya que la estrategia nacional de neutralidad climática fija objetivos que impulsan inversiones. Provincias como Shandong, Jiangsu o Guangdong desarrollan proyectos piloto con vapor eléctrico a gran escala y sistemas de calor directo alimentados con energía fotovoltaica.
Prioridades para el despliegue
La IEA identifica un avance consolidado en electrificación del calor industrial en Europa y China, con enfoques distintos y un punto común: la necesidad de coordinar políticas energéticas e industriales. El informe resume seis prioridades para acelerar el despliegue.
La primera consiste en integrar la electrificación en estrategias de industria y energía para establecer metas claras de calor renovable, definir rutas tecnológicas y alinear los objetivos de electrificación industrial con la planificación energética nacional. La segunda prioridad apunta a la planificación de redes eléctricas que anticipen la demanda futura de vapor y calor eléctrico para evitar retrasos en conexiones y aprovechar sistemas de almacenamiento térmico. La tercera se centra en reformar cargas fiscales y tarifas que equilibren el coste de la electricidad frente a los combustibles fósiles, mediante impuestos más justos y tarifas dinámicas que premien la flexibilidad industrial.
La cuarta prioridad enfatiza el apoyo financiero a tecnologías maduras y proyectos piloto mediante subsidios, préstamos, contratos de diferencia de carbono y modelos innovadores como “Calor como servicio”, que reducen riesgos y aceleran la adopción de bombas de calor y calderas eléctricas. La quinta prioriza la formación técnica y la capacitación de la fuerza laboral para garantizar que ingenieros, técnicos y operarios puedan instalar y mantener estos sistemas de manera eficiente. Y la sexta y última prioridad plantea el establecimiento de estándares internacionales que faciliten la interoperabilidad, la comparabilidad de datos y la creación de economías de escala para evitar fragmentación tecnológica.
Europa avanza con normas sólidas, instrumentos regulatorios y fabricantes con experiencia. China progresa mediante despliegues masivos y proyectos que conectan renovables y procesos térmicos. La IEA concluye que la electrificación del calor industrial forma parte de decisiones que ganarían alcance durante la próxima década y transformarían la competitividad energética de dos regiones que marcarán el paso de la industria global.
