La sociedad que surgirá de la nueva movilidad

La tecnología no sólo está definiendo sistemas de transporte, más allá de eficiencias económicas está construyendo también todo un modelo de convivencia
7 de junio de 2023 | Compartir: Compartir en twitter Compartir en LinkedIn
La sociedad que surgirá de la nueva movilidad

Una encuesta a altos cargos de 167 ciudades en 82 países, que suman una población total de 526 millones de personas, puso de relieve el interés que despierta la movilidad inteligente entre los gestores públicos: el 88% de ellos identifican la inversión en plataformas en la nube como un requisito urgente; el 66% de las ciudades aseguran estar están invirtiendo en inteligencia artificial (IA) y el 80% tenía previsto hacerlo especialmente en el área de asistentes digitales y chatbots; y el 31% de las ciudades pensaba invertir en 2021 en gemelos digitales, cuatro veces más que en 2019.

El plan de acción de movilidad de la Unión Europea, basado en el enfoque Visión Cero y Sistema Seguro (cero accidentes, cero contaminación y cero congestión) es una de las grandes iniciativas para impulsar el cambio de modelo que se vienen lanzando los últimos años. El objetivo de Data Task Force, por ejemplo, sacar el máximo partido a la la información de tráfico generada por los vehículos y la infraestructura, porque el 94% de los accidentes son atribuibles a errores humanos, lo que obliga a pensar en la forma de dar cada vez más entrada a los sistemas autónomos. La tasa de accidentes de Tesla cayó casi un 40% después de equipar a sus vehículos con piloto automático.

En Europa, una buena parte de los esfuerzos, desde el punto de vista de la colaboración público-privada, van en encaminados a conseguir que los datos de la infraestructura ayuden a generar alertas y advertencias para los conductores, para lo cual es fundamental impulsar el intercambio transfronterizo de información, la interoperabilidad y las soluciones con perspectiva paneuropea. De hecho, los grandes fabricantes de automóviles, los OEM, están preparados para hacer que la información de tráfico relacionada con la seguridad esté disponible de forma anónima. Ese nuevo ecosistema de datos compartidos debe construirse, con enfoque descentralizado, sobre cuatro principios: debe ser gratuito, asegurar la reciprocidad, destinar los medios necesarios a la mejora de la seguridad vial y dar entrada a la Administración.

La European Automobile Manufacturers’ Association dice estar comprometida con ese objetivo, pero pide a las instituciones que apoyen el desarrollo y despliegue de la conducción conectada y autónoma con una serie de medidas: eliminar los obstáculos normativos al despliegue (transfronterizo) de nuevas tecnologías de movilidad; permitir el despliegue rápido de la infraestructurade comunicaciones digitales requeridas para el vehículo conectado con todo (vehicle to everything, V2X) de modo que se complemente la infraestructura vial y de transporte existente; una hoja de ruta clara para introducir niveles crecientes de automatización; habilitar la innovación en nuevos modelos comerciales de movilidad basados en datos, así como en esas nuevas soluciones de transporte bajo demanda y los cambios en los modelos de propiedad de vehículos; y adoptar un enfoque «centrado en el consumidor», con políticas de movilidad y transporte que respondan a sus hábitos y necesidades cambiantes.

Las vías interurbanas en España cuentan con más de 13.000 km de fibra óptica y están monitorizadas con cerca de 10.000 dispositivos (entre cámaras, lectores de matrículas, aforadores y estaciones meteorológicas). El proyecto DGT 3.0 Plataforma de Vehículos Conectados tiene como objetivo proporcionar datos anonimizados, en tiempo real y contextualizados para interconectar el ecosistema de movilidad. Junto a él, iniciativas como el proyecto Aivia de Ferrovial, Microsoft, 3M y Kapsch TrafficCom, tras una primera fase (2020 a 2022) de mejora de la infraestructura física de los distintos corredores mediante sensorización, prevé ir incorporando hasta 2026 tareas más complejas, como la carga en carretera, la prioridad del transporte público, el acceso a vehículos compartidos o la disposición de carriles de emergencia virtuales.

La perspectiva social

En los entornos urbanos, son muchos los ejemplos de cómo la introducción de soluciones de movilidad inteligente da resultados medibles que corroboran la necesidad de conciliar la acción pública con la innovación tecnológica. En Pittsburgh (EEUU) el programa piloto SurTrac instaló semáforos inteligentes en 50 intersecciones y logró reducir los tiempos de viaje en un 25% recortando el número de paradas (-30%) y el tiempo de espera (-40%)

Asimismo, se ha demostrado que la utilización del control de crucero adaptativo y la monitorización del flujo de tráfico gracias a la IA consigue incrementar la velocidad del tráfico entre un 8% y un 13% y podría incluso aumentar las capacidades efectivas de los carriles de las carreteras hasta en un 80%. Se estima que un solo vehículo autónomo compartido podría reemplazar alrededor de 10 privados.

En el impulso de la movilidad inteligente de no deja de estar presente, en última instancia, una clara precepción de utilidad social. Un aspecto crucial en ese sentido es el de la accesibilidad. Más de un tercio de la población europea está formada por personas con movilidad reducida y la realidad es que muchas opciones de movilidad inteligente son utilizadas predominantemente por adultos jóvenes bien educados que viven en áreas urbanas, tienden a no tener hijos y poseen uno o ningún automóvil por hogar. Y no es sólo una cuestión de preferencias subjetivas, ya que en 2020, más de la mitad de los ciclistas y peatones fallecidos en accidentes (57,5%) tenían al menos 65 años y de todos los ocupantes de turismos fallecidos en accidentes, más del 25% pertenecía a este grupo de edad.

La movilidad inteligente puede ser un factor clave también en el desarrollo y la integración de los barrios de las ciudades. Un estudio realizado en Estados Unidos revela que uno de cada cuatro afroamericanos que viven por debajo de la pobreza no puede acceder a una tienda de comestibles en transporte público y los que viven en el centro de las ciudades tienen mejor acceso a los servicios de atención médica a través del transporte público que los blancos y otras personas de color de otras áreas urbanas.

En EEUU se estima que el coste por kilómetro de un vehículo ACES ((autónomo, conectado, eléctrico y compartido) podría ser en 2030 casi tres veces inferior en al de un autobús tradicional en la actualidad. Abaratar el transporte público ayudaría a conectar barrios y dar oportunidades de empleo a colectivos para los que los gastos asociados al transporte privado resultan un obstáculo demasiado relevante. Podría mejorar el acceso para aproximadamente 50 millones de personas con discapacidad y a 50 millones mayores de 65 años sólo en EEUU, según algunos informes.

Sostenibilidad

A ello se suman los beneficios en términos de sostenibilidad. El Pacto Verde aprobado por la Comisión Europea exige una reducción del 90% en las emisiones de CO2 del transporte en 2050 y se refiere a la movilidad sostenible y la industria del automóvil como componentes clave de sus estrategias para la neutralidad climática, la contaminación cero en Europa, el transporte sostenible y la transición a una economía circular.

Los viajes compartidos podrían ayudar también a reverdecer las ciudades y reasignar espacio para carriles de bicicletas y zonas peatonales más seguras. Los vehículos con estacionamiento automático pueden ocupar espacios un 15% más estrechos que los normales las soluciones autónomas de viajes compartidos y transporte público permitirían el uso de vehículos las 24 horas del día, los siete días de la semana. Todo ello podría contribuir significativamente a reducir la infraestructura de estacionamiento en las ciudades.

El mercado de la micromovilidad compartida podría alcanzar entre 300.000 y 500.000 millones de euros en 2030 en China, Europa y Estados Unidos, según PwC Autofacts. Ese año más de uno de cada tres kilómetros recorridos ya podría implicar compartir conceptos. Como consecuencia de ello, el kilometraje personal en Europa podría aumentar en un 23%, y situarse en 5,88 billones de kilómetros, pero paradójicamente se requerirán menos vehículos: el inventario en Europa, que se sitúa actualmente en poco más de 280 millones de vehículos, podría caer en 2030 a alrededor de 200 millones, más del 25%.

En cuanto al vehículo autónomo, Al menos 15 OEM se han comprometido a lanzar vehículos autónomos de nivel 4 en 2025, y se espera que gran parte del despliegue inicial se produzca en áreas urbanas. El Nivel 5, plena autonomía, no se prevé antes de 2030, aunque algunos OEM piensan que el nivel 3 es suficiente para sus clientes. La clave es ofrecer un producto con mayor valor y poner el foco en los asistentes de conducción, la optimización de rutas, los sistemas de estacionamiento automatizados y el entretenimiento en el automóvil.

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