
La maquinaria de “hypes” encuentra en la IA un océano azul de tendencias emergentes

A lo largo de la presentación del informe de tendencias tecnológicas SXSW 2024, Amy Webb analiza la posible convergencia de la IA, la biotecnología y los dispositivos conectables, y las implicaciones del desarrollo de computadoras a partir de células humanas o “biocomputadoras” . Este concepto plantea cuestiones éticas y podría conducir a un «superciclo tecnológico» que ejercería una influencia significativa sobre la sociedad, la política y las economías.
“El superciclo tecnológico actual está impulsado por la convergencia de tres tecnologías de propósito general: la inteligencia artificial (IA), la biotecnología y el ecosistema conectado de dispositivos/sensores” ha afirmado Amy en su intervención.
A su vez, ha instado a que este fenómeno transformará nuestra economía y sociedad de manera similar a la revolución industrial y la era de Internet de forma que: “La convergencia de estas tecnologías permitirá avances en áreas como la robótica, la medicina personalizada y la optimización de recursos”, ha destacado.
No obstante, en el caso de la inteligencia artificial, a pesar del entusiasmo alrededor de esta tecnología, “existen problemas importantes como el sesgo, la responsabilidad y la posibilidad de que los modelos de código abierto sean explotados con fines nefastos”, ha resaltado.
La IA generativa se está expandiendo rápidamente, pasando de modelos basados en texto a una IA “de concepto a concreta” que puede iterar sobre ideas amplias y presenta el suficiente potencial de crear nuevas experiencias en entretenimiento, educación y comunicación, sin embargo “también plantea desafíos éticos y de privacidad”, ha destacado.
Por otro lado, dentro de una sociedad inmersa en un ecosistema conectado por dispositivos, una explosión de nuevos dispositivos y sensores conectados está llegando para alimentar la IA con más datos del mundo real a través de “grandes modelos de acción”, ha afirmado Amy. Esta revolución incluye innovaciones como las computadoras faciales, auriculares VR/AR y dispositivos portátiles que pueden leer las intenciones humanas, lo que genera preocupaciones sobre la privacidad y la puntuación social.
Al igual que el efecto que pueda tener la IA en la sociedad, Amy ha afirmado que: “Los dispositivos conectados cambiarán la forma en que interactuamos con el mundo físico y digital, pero también plantearán desafíos en términos de seguridad y privacidad”.
En relación a los avances significativos en biotecnología, Webb ha explorado el escenario hipotético de desarrollar computadoras a partir de células humanas en lugar de fabricarlas en fábricas. La problemática que persiste a lo largo del informe es la misma en el resto de tendencias, este concepto, conocido como “biocomputadoras”, plantea cuestiones éticas, como quién proporcionaría las células y qué implicaciones podría tener esto en la privacidad y la discriminación.
Los avances en biología generativa y computadoras biológicas hechas a partir de células cerebrales humanas “inteligencia organoide” podrían hacernos avanzar más allá de la computación basada en silicio. Según Webb, “Esto podría conducir a sistemas informáticos más rápidos, más eficientes y más potentes que requieran una fracción de energía”. Por ello mismo, la biotecnología tendrá un gran impacto en la salud, la agricultura y la sostenibilidad, pero también planteará desafíos éticos y regulatorios.
Amy, ha reclamado las implicaciones y recomendaciones sociales que recaen sobre todas estas innovaciones y tendencias dentro de la sociedad, la economía y la industria. En primer lugar, “La concentración de poder entre un pequeño grupo de líderes tecnológicos que persiguen visiones de tecnoutopismo es preocupante”, ha afirmado. A su vez, Web enfatiza el papel de los gobiernos, “Los gobiernos deberían establecer departamentos de transición para planificar los impactos disruptivos del superciclo tecnológico en las industrias y los empleos”, ha destacado.
En cuanto a las empresas, Web resalta que: “Necesitan mapear sus redes de valor en evolución para anticipar las disrupciones y crear valor en el futuro”, junto con la intencionalidad de la sociedad debiendo estar atenta a las implicaciones sociales del superciclo tecnológico y abogando por políticas y regulaciones que promuevan la equidad, la privacidad y la sostenibilidad. Amy lo ejemplifica con el fracaso de Blackberry para adaptarse al iPhone y a las nuevas propuestas de valor en vídeo y música, y enfatiza la necesidad de una evolución y adaptación continua.
Más tarde, Amy, resalta algunas recomendaciones para prosperar en el superciclo tecnológico. Por un lado, se recomienda mantenerse informado sobre las tendencias que dan forma al panorama y su impacto potencial en su negocio, adoptar la previsión estratégica y la planificación a largo plazo para anticipar y adaptarse a los cambios disruptivos.
A su vez, Webb insta a la proactividad por parte de las empresas: “Las empresas y los individuos deben ser proactivos en la comprensión y adaptación a las tendencias tecnológicas, y colaborar con otros para aprovechar las oportunidades y abordar los desafíos del superciclo tecnológico”, ha destacado.
Concluye animando a la audiencia a luchar por un futuro próspero y resiliente, y ofreciendo recursos como el informe de tendencias tecnológicas y una clase magistral sobre cómo identificar y adaptarse a las tendencias tecnológicas.