La escasez de talento, uno de los motores de innovación industrial de la década

En la reciente edición de FABTECH, el evento de fabricación industrial más potente de EEUU, se ha puesto de manifiesto que los efectos de la pandemia pasan y el déficit de mano de obra cualificada en el sector no deja de crecer, un factor de cambio que ratifica el Manufacturing Industry Outlook de Deloitte y que se convertirá, según el autor, en un movilizador de innovación para adaptar los puestos a las generaciones con más conocimiento y experiencia y ofrecer alternativas flexibles a los nuevos trabajadores
Eugenio Mallol
4 de diciembre de 2022 | Compartir: Compartir en twitter Compartir en LinkedIn
La escasez de talento, uno de los motores de innovación industrial de la década
Una de las recientes ediciones de FABTECH.

FABTECH es el evento de fabricación, soldadura, moldeo y acabado de metales más grande de Estados Unidos. En su reciente edición de 2022, celebrada en noviembre en Atlanta, un asunto ha centrado claramente la atención general: el impacto de la escasez de mano de obra en la industria se va a convertir en uno de los grandes movilizadores de innovación tecnológica esta década.

El Deloitte 2023 Manufacturing Industry Outlook, recién publicado, confirma la pertinencia del estado de alerta con datos preocupantes y por eso ha sido uno de los informes más referenciados en el evento: a pesar de un nivel récord de nuevas contrataciones, las vacantes en la industria de EEUU aún rondan los máximos históricos de 800.000 empleos, y las salidas voluntarias continúan superando a los despidos, lo que indica una enorme nivel de rotación de la fuerza laboral.

En su edición de 2022 del informe, Deloitte cifraba en 2,1 millones de empleos cualificados el déficit previsto para 2023, porque si bien los 1,4 millones de puestos industriales perdidos en EEUU los primeros días de la pandemia han regresado, los trabajadores sencillamente no lo han hecho. Los boomers están abandonando la fabricación más rápido de lo que se incorporan las generaciones más jóvenes y la brecha de la capacidad profesional no hace más que complicar las cosas.

Para el 75% de los directivos, retener el talento existente es ya uno de sus cinco principales desafíos y el 74% coincide en citar también la localización de personal adecuado. Uno de cada tres asegura, de hecho, que evitar la salida de sus mejores empleados es una prioridad estratégica de su compañía para 2023.

La escasez de talento está obligando un número creciente de fabricantes industriales a considerar el aumento de salarios, según Deloitte, que no duda en echar sal a la herida: “aunque históricamente la industria ha tenido un salario de referencia más alto para los trabajadores de producción, las industrias competidoras, como el almacenamiento logístico y el comercio minorista, están incrementando los salarios más rápidamente que los fabricantes”.

Esta escasez de fuerza laboral, aumentada por las limitaciones de la cadena de suministro, está reduciendo la eficiencia operativa y los márgenes de la industria. Para evitarlo, los fabricantes están buscando activamente formas de rediseñar tareas y espacios de trabajo, esto último lo pudimos analizar en un reciente Diálogos 4.0.

Aquí es donde aparece la oportunidad para la innovación. A medida que la cultura de trabajo híbrida comienza a extenderse a cada vez más áreas del sector industrial, las empresas están explorando formas de agregar flexibilidad a sus operaciones. Y eso implica necesariamente a la tecnología, que forma parte del problema y, necesariamente también, de la solución.

Quizás esto debió verse antes. Entre 1978 y 2016, la productividad agregada aumentó en EEUU más del 66% (una tasa de crecimiento anual del 1,3%), mientras que la producción lo hizo sólo un 10% y los salarios medios un 9%. Este creciente abismo entre el aumento de la productividad y el estancamiento de los salarios medios fue etiquetado en un informe imprescindible de investigadores del MIT como «la gran divergencia». Su diagnóstico fue que provocaría “funestas consecuencias económicas y sociales”.

Ya no se trata únicamente de satisfacer las nuevas necesidades de los empleados, sino de prepararse para un entorno de escasez de talento en el que ningún componente puede ser descartado de antemano. Habrá que adaptar, por ejemplo, los procesos de trabajo en las empresas a la edad media de la plantilla para asegurar que el conocimiento no se pierde y aprovechar la coexistencia de una generación ultracapacitada con otras emergentes que van a reemplazarla.

En el caso de la industria, los robots colaborativos (cobots) están diseñados para trabajar mano a mano con empleados humanos, lo que abrirá la puerta conceptos completamente nuevos para aumentar la productividad sin la necesidad de personal calificado adicional. Curiosamente, instituciones como la OCDE confían en que los cobots aligeren simultáneamente la carga física y psicológica de los empleados.

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