La dependencia tecnológica era esto

EEUU caza fondos soberanos chinos a cañonazos en nuestro sector deeptech, Davos y el MWC pinchan en captación de grandes figuras y el poderío militar se impone como el único lenguaje que entiende el mundo, las serias advertencias que se han venido haciendo durante años acerca de la peligrosa dependencia tecnológica de nuestro tejido productivo, atrapado en una trampa de tecnología media, según el informe Draghi, se puede ver ahora reflejado en los rostros de los dirigentes europeos
Eugenio Mallol
9 de marzo de 2025 | Compartir: Compartir en twitter Compartir en LinkedIn
La dependencia tecnológica era esto

Andan los servicios de inteligencia españoles sondeando a las empresas deep tech para averiguar si en su estructura accionarial hay presencia de capital chino. Quién sabe. El nuevo Comité de Seguridad en la Investigación del CSIC se ocupa tanto de la fuga de conocimiento a Beijing desde nuestros laboratorios como desde las empresas que exportan e importan del gigante asiático. ¿Un fondo soberano chino a través de una sociedad con sede en Delaware entrando en una junta de accionistas? Un escenario posible. La globalización financiera tiene mil puertas traseras. Estados Unidos se va a volver loco cazando fantasmas. ¿Innovación china pagada indirectamente con fondos del programa Horizon de la UE? Todo puede ser.

Las últimas ediciones del Foro de Davos y del Mobile World Congress en Barcelona han sido un poema que refleja el estado de neurosis en el que se encuentra el mundo de la tecnología. Ausencia casi absoluta en el primer caso, y absoluta del todo en el segundo, de primeros espadas tecnológicos. Lejos quedan los días de Mark Zuckerberg y Satya Nadella en el main stage, esta vez no se ha pasado por la capital catalana ni el omnipresente CEO de Qualcomm, Cristiano Amon, que ya es decir.

Sólo faltaban “los mundos sutiles, ingrávidos y gentiles, como pompas de jabón”, que diría Serrat, de la supuestamente revolucionaria inteligencia artificial generativa de DeepSeek y de la computación cuántica. No han tardado en aparecer modelos de razonamiento 32B, entrenados por apenas seis dólares, en los grandes centros de conocimiento norteamericanos para tranquilizar conciencias en el país de Donald Trump. Tan pronto Microsoft proclama que ha conseguido lo que a los científicos les parecía imposible, la computación cuántica topográfica, después de 17 años de trabajo, investigadores chinos publican nada menos que en Physical Review Journals que su procesador Zuchongzhi 3.0 de 105 qubits supera en seis órdenes de magnitud al de Google.

La dependencia tecnológica era esto. El mensaje, las serias advertencias, que se han venido haciendo durante años acerca de la peligrosa dependencia tecnológica de nuestro tejido productivo, que se ha convencido (o nos pretende convencer, mejor dicho) de que innovar es comprar los inventos de terceros, se puede ver ahora reflejado en los rostros de los dirigentes europeos y del propio Volodímir Zelenski en el despacho oval de la Casa Blanca. De esto se trataba.

Si aceptamos que las dos empresas del Ibex 35 que más patentes europeas solicitan al año no lleguen ni siquiera a 14 cada una, si nos conformamos con que ninguna de las grandes corporaciones energéticas, financieras, de la construcción o del retail españolas, estén tratando de posicionarse en el conocimiento de frontera, lo que tenemos es dependencia tecnológica. Lo que tenemos es esto.

De los cuatro sectores que superan el millón de empleados en España, el que más ha visto incrementar sus plantillas desde mediados de la década de los 90 es el Turismo, con 1,27 millones de trabajadores, un 68,5%; le sigue Sanidad y Educación, con un incremento del 60,35% y 2,27 millones de profesionales; y a continuación está Comercio,  con una subida del 42,43% y 3,35 millones de empleados. Eso es lo que vemos al mirarnos al espejo: la industria de la automoción -24,16%, el resto de industrias -23,88%.

En el Informe Draghi, con sus luces y sus sombras, se dice que “las actividades de innovación de la UE se concentran principalmente en sectores con una intensidad de I+D media a baja”, lo que “podría empujar a la UE a una trampa de tecnología media”. Cuando te estancas en una situación así, lo que queda para mantener la posición en un momento de tensión como el actual, es poner encima de la mesa el poder militar. Es lo que está haciendo Rusia y otros países como India o Irán.

Hay un punto incluso en el que, por muy avanzada que sea tu tecnología, de nada vale. Cuando las cosas se ponen feas, el único lenguaje que entiende el mundo es el de una buena despensa de armamento, y si puede ser nuclear, mejor. Pero, en esas circunstancias, ¿dónde te gustará estar? ¿En la posición de comprador o en la de vendedor de tecnología? La dependencia era esto.

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