Estibalitz Ortiz (IESE) trae al Collaborate el valor añadido del directivo con personas e IA a su cargo: “decidir con qué datos se queda”

La directora de la unidad de Coaching y profesora del IESE, Estíbalitz Ortiz, analiza en conversación con Eugenio Mallol el impacto de la inteligencia artificial en la toma de decisiones en las empresas, ayudará a disponer de mucha información, pero seguirá siendo necesario aplicar criterio para elegir la más relevante y coraje para pasar a la acción
7 de marzo de 2025 | Compartir: Compartir en twitter Compartir en LinkedIn
Estibalitz Ortiz (IESE) trae al Collaborate el valor añadido del directivo con personas e IA a su cargo: “decidir con qué datos se queda”

Eugenio Mallol.-Hemos elegido la idea de la Productividad2 para el Collaborate Barcelona. Es uno de los grandes desafíos de nuestra economía y en su impulso confluye, de alguna forma, la parte de la gestión empresarial que te encargas de reforzar en tus sesiones de coaching.

Estíbalitz Ortiz.-Generalmente lo que suele salir en las sesiones de coaching es la preocupación sobre cómo trabajar mejor y, como consecuencia de ello, producir mejor. El objetivo no suele ser cómo producir más, sino cómo superar un objetivo, cómo tener equipos más cohesionados y, muchas veces, cómo desarrollar competencias más transversales para trabajar con perfiles muy diferentes. Al hilo de la importancia de la inteligencia artificial en la productividad, lo que queda para para el directivo es su versión más humana, todo eso que no se puede replicar. En los procesos de coaching se ve mucho también la importancia de desarrollar algo tan evidente, de lo que se habla tan poco, como es la paciencia. Al trabajar en entornos de inteligencia artificial, pensamos que todo consiste en apretar un botón, procesar unos datos y obtener los resultados. Precisamente, en el acompañamiento de ejecutivos se trabaja mucho cómo aprender a ser paciente, que en realidad consiste en confiar en el otro. Desarrollar equipos confiables es uno de los asuntos clave.

Eugenio Mallol.-Vaya, hablas de paciencia en un momento en el que el mercado está pidiendo velocidad.

Estíbalitz Ortiz.-Lo que el mercado quiere es eficiencia, resultados, productividad. La velocidad está muy bien en un entorno seguro, donde todo es predecible, pero estamos en una situación de incertidumbre tan extrema que lo que antes se daba algo por supuesto hoy ya no lo es. La distancia más corta entre dos puntos es la línea recta cuando sabes dónde están el punto A y el punto B. El problema es que a veces no está tan claro. Es muy importante tener tiempo para entender a la gente y conocerla. Muchos procesos se pueden llevar a cabo de una forma rápida y eficiente, pero si quieres liderar debes conocer a la gente, sus motivos, lo que les ilusiona, su sentido de propósito.

Eugenio Mallol.-¿Cuál es entonces la receta para aumentar la productividad?

Estíbalitz Ortiz.-Estamos en un momento apasionante porque podemos tener lo mejor de los dos mundos. La inteligencia artificial nos facilita muchísimo la vida y junto a ella está nuestra esencia absolutamente humana. El reto de la productividad sería cómo integrarlas. La inteligencia artificial ayuda a procesar datos de una manera mucho más rápida. Si quieres tener un proceso de coaching de desarrollo de competencias, es lo mejor que hay. Pero si olvidas la parte humana, eso se queda cojo. ¿Quién asegura que todos los datos son los que se necesitan en todo momento? ¿Quién hace el cribado? ¿Quién interpreta que en la conversación con el coach artificial a lo mejor el cliente está nervioso, o necesita una repregunta, o no es capaz de ver otro problema detrás que el cliente no está contando? La fórmula es combinar la inteligencia artificial, con todas las maravillas que nos trae, y volver a la esencia de la más absoluta humanidad que es escuchar a la gente, cuidarla, entender que la sociedad ha cambiado mucho y que la mentalidad de hace 50 años de la persona estable, con trabajo predecible ya no existe. Una inteligencia artificial no sé cómo lo puede gestionar, pero un ser humano sí debe ser capaz de desarrollar las competencias para gestionar carreras que ya no son estables.

Eugenio Mallol.-El tema se  porque, con el estallido de los agentes de IA, los equipos ya no son sólo humanos.

Estíbalitz Ortiz.-No deberíamos tener esta actitud un poco de la Edad Media de “¡fuera los libros!”. La inteligencia artificial no es sabiduría, es inteligencia, son datos. Ha venido para quedarse y hay que aprovecharla en nuestro servicio, pero el rol del director es dar criterio y no sé hasta qué punto una máquina va a hacer ese trabajo mucho mejor. Uno de los riesgos que veo en la inteligencia artificial, sin ponerme dramática, es que tiene tanta capacidad para procesar tantos datos en tan poco tiempo que el problema es con qué datos quedarte. Hablamos todo el día de la incertidumbre y hay que dejar de hacerlo porque está en nuestra esencia de ser humano. El valor añadido de un directivo que tiene personas y máquinas a su cargo es decidir con qué datos se queda y con qué datos, de los que da la máquina, no se va a quedar.

Eugenio Mallol.-Es cierto, ahora hay una llamada tremenda a generar datos, pero hay que saber gestionar esa materia prima. Cuando trabajas con directivos, ¿cuál es tu consejo?

Estíbalitz Ortiz.-Les digo que los miren con curiosidad, que no los tomen como palabra revelada. Parece que internet es un libro sagrado y mi consejo es cuestiónate esto, ¿qué te dice tu estómago? Cuando uno dirige a personas debe tener en cuenta cabeza, corazón y estómago. Ese es el sexto sentido, puedes llamarle alma, puedes llamarle intuición. El coaching ayuda mucho.

Eugenio Mallol.-A no tener miedo al estómago.

Estíbalitz Ortiz.-A tener coraje. No quiero hablar del miedo a todo lo que puede pasar con la inteligencia artificial, pero sí de las competencias absolutamente humanas y creo que el coraje es una de ellas, porque es una condición que no te viene en un algoritmo. Debes ser capaz de mirar con la curiosidad de un niño pequeño, de cuestionar, para poder interpretar y jugar con los datos.

Eugenio Mallol.-Las personas que han trabajado de cerca con los grandes líderes de compañías tecnológicas destacan precisamente su curiosidad. Leen papers, siguen lo último en determinados ámbitos, generando debates en su equipo.

Estíbalitz Ortiz.-Curiosidad, coraje y luego también humildad. Los datos no están escritos en piedra, plantearse la posibilidad de que a lo mejor pueden no ser ciertos es muy sano. Y también lo que ayuda mucho, aunque esto no se dice nunca, no es cool, es leer. Pero no papers y revistas de ejecutivos sobre las últimas tendencias de empresa. Leer novelas, a los clásicos.

Eugenio Mallol.-Leer a Tolstoi.

Estíbalitz Ortiz.-A Tolstoi, a Dostoievski, iba a decirte Shakespeare, pero es difícil, soy filóloga de carrera y entiendo que en el mundo de hoy, con las prisas… pobre Shakespeare. Cualquier novela que te haga entender otras mentalidades y cómo funciona el alma humana. Invertir tiempo en eso es un valor añadido que ayuda mucho a reforzar aspectos que la inteligencia artificial no te da.

Eugenio Mallol.-En general, tenemos bastante bien identificados los problemas, qué es lo que falla y lo que debe hacerse para remediarlo. El problema es pasar a la acción. Es la hora de los valientes.

Estíbalitz Ortiz.-Hay que trabajar y se puede trabajar un poquito más. A veces, en España, nos podemos quedar atascados en normativas, burocracias, formularios, en apuntar hacia fuera y decir lo que tiene que hacer el otro, en cuestionar lo que falta. Hay que dejar de perder el tiempo, subirse las mangas y decir: bueno, a ver por dónde empiezo. Existe otra condición humana muy interesante que es la de la voluntad, la perseverancia, muy necesarias estos días. Podemos pensar cómo trabajar mejor, cómo rendir más y eso conecta mucho con una idea muy bonita: las nuevas generaciones tienen un sentido de propósito muy desarrollado. El trabajo no es generalmente una maldición divina. La generación weekend vive pensando en el fin de semana siguiente y para ellos será perfecto el tema de la reducción de la jornada. Pero hay gente que disfruta con el trabajo, en el caso de los jóvenes que tienen sentido de misión y de propósito, si los valores de la empresa en la que van a trabajar no coinciden con los suyos se van a ir. No todo el mundo está pensando en quedarse en su pueblo.

Eugenio Mallol.-Los grandes talentos emigrados suelen decir que su vuelta a España no es una cuestión de dinero o de condiciones laborales, sino de que quieren estar allí donde pasan cosas, y aquí no pasan.

Estíbalitz Ortiz.-A lo mejor yo soy muy idealista, pero cada uno puede ser protagonista de sus cosas. Mucha gente tiene una mentalidad muy pasiva, espera que el gobierno, la empresa, no sé, el sistema, le dé algo por levantarse por la mañana. En qué en qué sitio está escrito eso. Van a desaparecer muchísimos trabajos y otros van a aparecer y nos tiene que pillar preparados. No todo lo puede hacer ChatGPT, quién va a dirigir.

Eugenio Mallol.-Otro de los grandes problemas para pasar de las ideas a la acción es ponernos de acuerdo y colaborar.

Estíbalitz Ortiz.-Aquí hay un tema del que no hemos hablado: el autoconocimiento, la importancia del conocimiento propio. La inteligencia artificial nos da mucha información, pero primero hay que pasar un tiempo reflexionando sobre quién soy yo, qué me gusta hacer en mi trabajo, cómo me relaciono con los demás. Una vez uno es capaz de identificar sus valores, puede dirigir a otros. Hay que quererse a uno mismo, las luces y las sombras. Precisamente por eso trabajamos en equipo, porque otro tiene luces donde tú tienes sombras. ¿Para qué me quiero poner de acuerdo? Para una cosa muy sencilla: para poder seguir viviendo en este mundo, que no soy sólo yo y mis circunstancias, como diría Ortega. Además, eso te hace disfrutar, porque a veces se habla de la productividad como si el trabajo fuera un castigo. Uno puede disfrutar con el trabajo, la gente que es muy vocacional no cuenta las horas. Hay que tener una vida integrada con familia, deporte, descanso, relaciones sociales, absolutamente. Pero si quieres desarrollar una productividad sana a largo plazo es bueno combinarlo todo y entender la solidaridad, que lo que te pasa a ti me importa a mí, porque te afecta a ti y a mí. Mira el lío que tenemos ahora en el planeta tierra, el que no tiene en su país una guerra, tiene una crisis climática y el que no, un presidente que a lo mejor le gustaría cambiar.

Eugenio Mallol.-¿Necesita una actualización tu libro sobre Los 7 momentos del coaching?

Estíbalitz Ortiz.-Es un libro de divulgación, sencillo, que se escribió con la idea de explicar para qué sirve el coaching. Sí necesita actualización para abordar los procesos de coaching con un bot, con un avatar que va dando herramientas y respuestas. Lo escribimos cuando la inteligencia artificial ya estaba muy en boga también para los temas de coaching, pero han pasado cinco años y el crecimiento ha sido exponencial. Ha venido para quedarse y sirve de mucho.

Eugenio Mallol.-¿Te convence? En los procesos de selección de personal se usa, pero no todas las críticas son positivas.

Estíbalitz Ortiz.-Yo soy fan de la integración de las cosas. Una máquina puede captar en poco tiempo datos e información que, a lo mejor, una persona no alcanza a gestionar. Luego está ese sexto sentido, esa conexión personal, esa intuición, esos silencios, el ver que la persona está nerviosa en la repregunta que ahí es donde a lo mejor entra el ser humano. A mí me convence la integración de las dos cosas, no lo rechazo en absoluto.

Eugenio Mallol.-Los silencios. Ese sí es un desafío de codificación.

Estíbalitz Ortiz.-Y los ojos, ahí sí que hay mucha información. Cuando algo no le gusta a una persona, las pupilas se le dilatan un poquito. Eso lo noto, los ojos hablan mucho, que en una conversación una persona te esté diciendo que sí y tú veas que en el fondo no le está gustando lo que le estás diciendo eso te lo dicen los ojos.

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