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¿Sólo el Foro Económico Mundial cree que es posible salvar la globalización por la vía de la colaboración?
Børge Brende, André Hoffmann y Laurence D. Fink resaltan la necesidad de diálogo entre líderes, la coordinación global y el aprendizaje colectivo: “es mejor ser optimista y equivocarse que ser pesimista y tener razón”
La reunión anual del Foro Económico Mundial ha cerrado con un aire de reflexión y una firme llamada a mantener el diálogo como instrumento clave para enfrentar un mundo cada vez más polarizado. El Foro ha cerrado con un giro claro en su enfoque temático: ha conseguido devolver a Davos su papel como referencia central de la geopolítica y la economía global. Para lograrlo, ha reducido la presencia de asuntos como la sostenibilidad y las áreas tecnológicas que quedan fuera del avance de la IA. La edición de 2026 ha supuesto, así, un regreso al espíritu fundacional del Foro, orientado a discusiones entre líderes políticos y económicos, lo que implica un alejamiento de los grandes temas sociales que habían ganado presencia en los últimos años.
Børge Brende, presidente y CEO del WEF, ha abierto la sesión reconociendo el esfuerzo colectivo que permitió ha permitido reunir a 3.000 participantes de 130 países. Brende ha subrayado que el objetivo del foro no es buscar un consenso superficial, sino ofrecer un espacio donde voces diversas puedan debatir sobre los desafíos más complejos de la actualidad. “El diálogo es un requisito para mover el mundo hacia adelante”, ha enfatizado. Los desacuerdos son inevitables, pero necesarios para construir entendimientos que guíen decisiones sobre inteligencia artificial, mercados, conflictos y crecimiento inclusivo. El mensaje central de Brende ha sido que la historia demuestra cómo la comunicación efectiva puede disminuir tensiones y abrir caminos en momentos críticos.
Tras él, André Hoffmann, copresidente interino, ha centrado su intervención en la importancia del espíritu de colaboración, y ha vaorado la energía, la creatividad y la dedicación humana que han hecho posible trasladar las cinco prioridades estratégicas del foro a una interacción global. También, ha destacado que reunir a personas de todo el mundo en Davos supone un logro notable, que muestra cómo la colaboración entre individuos puede transformar la planificación y la organización en resultados concretos y en debates de interés y profundidad.
Por último, Laurence D. Fink, CEO de BlackRock y copresidente interino, ha cerrado destacando la consistencia y calidad de las sesiones. Fink ha agradecido al equipo del WEF por la coherencia en las sesiones y la calidad general de la experiencia, y ha añadido una cita que ha decidido adoptar como cierre del encuentro: “es mejor ser optimista y estar equivocado que ser un pesimista que acierta”, en referencia a las palabras de Elon Musk durante la jornada anterior. Para Fink, esa frase resume el espíritu con el que líderes y organizaciones deben encarar los próximos meses.
Con esta sesión de cierre, Davos establece tres ideas principales: la necesidad de un espacio para debatir asuntos complejos, la relevancia de la colaboración humana en la acción global y el valor de un enfoque optimista frente a los desafíos.

