Algoritmia y Violín

¡Saltan los plomos! Las industrias que se robotizan crean un 15% más de empleo

El paper del año para la International Federation of Robotics lleva firma española, la de la investigadora de la Universidad Pública de Navarra Ainhoa Urtasun, y sus conclusiones rompen los esquemas catastrofistas que ligan automatización con destrucción de puestos de trabajo, en realidad, como dijo Bruno Arias de Michelin, atrae más pedidos y la demanda de empleo se dispara

Eugenio
Eugenio Mallol
Director de Comunicación - Atlas Tecnológico
18-01-2026

La profesora de la Universidad Pública de Navarra Ainhoa Urtasun firma el mejor paper publicado en el mundo en 2025, según la Federación Internacional de Robótica. El artículo examina los efectos de la adopción de robots en el empleo y las habilidades en plantas industriales estadounidenses entre 2010 y 2022. Utiliza un método de diferencias en diferencias (DiD), considerada todavía una técnica cuasi experimental, y pone sobre la mesa datos muy significativos: las plantas que adoptan robots incrementan aproximadamente en un 150% sus ofertas de empleo y en un 15% su plantilla, en comparación con las que no los adoptan.

La conclusión va en la línea de lo que me comentó el director de la factoría de Michelin, Bruno Arias, con motivo de la entrega del Premio Artífice 2025 de Atlas Tecnológico: “nunca hemos tenido más empleados que en estos momentos y posiblemente la planta de Valladolid sea una de las más automatizadas del grupo. Automatizar, progresar, innovar, ser pionero en las nuevas tecnologías y ponerlas al servicio del negocio, te hace ser más competitivo, y eso llama a nuevos proyectos que vienen a la fábrica y ocupan a las personas de otra manera. Es un círculo en realidad virtuoso más que perjudicial”. 

La investigación en la que ha participado Ainhoa Urtasun, junto a Avner Ben-Ner, profesor de la Carlson School of Management de la Universidad de Minnesota, indica que los robots transforman el entorno laboral a través de tres canales principales: sustitución, complementariedad y productividad. “Los robots sustituyen ciertas tareas, especialmente las rutinarias, de precisión intensiva o peligrosas, reduciendo así la demanda de mano de obra”, explican.

Al mismo tiempo, “su introducción genera nuevas tareas, como el diseño de entornos laborales robotizados, la instalación y programación de robots, y su supervisión, mantenimiento o cuidado. Estas tareas generan demanda de ingenieros, técnicos y operadores adicionales, o requieren que los trabajadores existentes mejoren sus habilidades”. Este es el canal de complementariedad.

La adopción de robots aumenta, finalmente, la productividad: “las plantas que los adoptan producen no solo más, sino también bienes de mayor calidad, lo que impulsa las ventas a expensas de las que no los adoptan, que quedan fuera de la competencia”. Además, los robots suelen introducirse solo en algunas etapas del proceso de producción en una planta, pero el aumento de la productividad que se consigue con ellos también acaba empujando la producción y el empleo en otras etapas del proceso industrial.

Quienes no adoptan robots, concluyen los investigadores, “pierden empleo”. En una de las sesiones del reciente CES de Las Vegas dedicada a la IA física, Ani Kelkar, de McKinsey, arrancaba poniendo sobre la mesa datos sobre la realidad norteamericana incontestables.

En 2033, se estima que la industria de EEUU no podrá cubrir 1,9 millones de empleos; la tasa de rotación de empleados para trabajos de almacén es del 40%; sólo el 6% de fábricas están dotadas de robots a escala; las tasas de instalación de robots de fábrica en China son 10 veces superiores a las de EEUU; el 13% de las horas de trabajo ya son automatizables con robots; y las inversiones en robótica se han multiplicado por 25 en tres años.

Más allá de las curiosidades que puedan suscitarse en el ámbito de la electrónica de consumo, donde el efecto transformador de los wearables y dispositivos de tecnología basada en el cuerpo va a resultar significativamente superior al de la robótica a corto y medio plazo, como acaba de explicar en La Hora Premium Bruno Cendón, la batalla por la automatización robótica en la industria está alcanzando niveles desconocidos hasta ahora.

El paper de Ainhoa Urtasun marca una senda definitiva: las empresas que quieran liderar la creación de empleo en el futuro deben emprender cuanto antes la senda de la robotización. Se puede interpretar en ese sentido como una llamada a actuar a nivel de país. Ahora que el Gobierno lanza el fondo soberano España Crece, en el que espera movilizar ¡120.000 millones de euros!, y nosotros que lo veamos (qué mala cosa es generar expectativas infundadas, como se hizo con la malhadada foundry el Perte Chip), la robotización debería estar en primera línea estratégica.