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R&G impulsa la eficiencia y la estabilidad operativa en industrias globales
Con metodologías propias y enfoque en reducción de variabilidad, R&G aumenta la capacidad, optimiza procesos y genera resultados sostenibles en plantas industriales y agroalimentarias
Desde sus inicios en 2004, R&G ha consolidado un camino marcado por la mejora de procesos con enfoque en resultados medibles. La compañía nació de la experiencia de exdirectivos de General Electric, entre ellos el vicepresidente mundial de mejora continua. Javier Ruiz, director de Operaciones de R&G, explica que, al retirarse este ejecutivo, se le cedió toda la propiedad intelectual de mejora continua que poseía en la multinacional. Esto permitió que R&G partiera de una base sólida y haya desarrollado, durante más de dos décadas, metodologías propias que hoy aplican a empresas de sectores industriales, logísticos y transaccionales. La presencia de R&G se concentra en España y Portugal, mientras que Sudamérica experimenta un crecimiento acelerado, con negocios que ya superan en volumen a los de la península.
El valor diferencial de R&G reside en su enfoque centrado en la reducción de variabilidad y en la generación de retorno concreto para sus clientes. “Nosotros no ofrecemos nunca un servicio por ofrecerlo. Si no tiene retorno para el cliente, nos lo tiene que pedir expresamente”, afirma Javier Ruiz. Cada proyecto se acompaña de formación práctica vinculada a resultados concretos, lo que convierte la inversión en consultoría en un multiplicador de beneficios. Este modelo ha permitido a R&G intervenir con eficacia en procesos repetitivos, desde plantas de producción hasta operaciones de oficina, y destacarse en sectores como alimentación y química.
Metodologías propias
R&G ha desarrollado varias metodologías propias, dos de ellas registradas, que combinan análisis de datos y control de procesos. La primera, Stable Operations™, busca aumentar la capacidad sostenible de producción sin requerir inversión adicional, mientras que la segunda Demand Pulse™ mejora el nivel de servicio al cliente al mismo tiempo que reduce el stock, desafiando el paradigma convencional de que mayor inventario asegura mejor servicio.
En uno de sus casos de éxito, una planta de celulosa internacional incrementó en un 10% su generación de energía eléctrica mediante optimización energética basada en análisis operativo de calderas, turbinas y biomasa. El proyecto permitió adaptar el consumo a las condiciones del mercado eléctrico, mejorar la eficiencia de las calderas y regular el uso de vapor, lo que generó un beneficio económico estimado en millones de dólares y reforzó la productividad de la instalación.
En otro caso, una compañía agroalimentaria global implementó Stable Operations™ en 67 plantas y logró un incremento de margen de contribución de más de 210 millones de euros en 5 años. La intervención mejoró la competitividad en costes y estableció un lenguaje operativo común en todas las plantas. El sistema permitió aumentar la capacidad productiva sin necesidad de inversión y consolidó dinámicas de gestión orientadas a la estabilidad.
En un tercer caso de éxito, una industria láctea líder redujo mermas históricas en menos de un año y recuperó eficiencia operativa. La compañía ajustó sistemas de medición, controló el sobrellenado y los drenajes de leche, optimizó la normalización del producto y aplicó control estadístico de procesos. La combinación de analítica avanzada y nuevas métricas de variabilidad permitió mejorar el balance de materia y reducir costes de operación, lo que permitió elevar la competitividad y optimizar la producción de leche y mantequilla.
Filosofía y futuro
“Nuestra filosofía parte de la premisa de que, si una empresa logra cierto resultado un porcentaje de veces, debería poder alcanzarlo de manera consistente”, asegura Javier Ruiz. Esta reducción de la variabilidad interna es la palanca que transforma el rendimiento operativo y financiero. La inteligencia artificial ha generado expectativas altas, pero la eficiencia depende de tener procesos sólidos antes de automatizar. Javier Ruiz explica que “copiar digitalmente procesos inestables sigue produciendo variabilidad y costes innecesarios”, por lo que la preparación de los procesos precede a cualquier digitalización.
R&G mantiene un equipo base reducido, de seis a siete personas, complementado con colaboradores freelance para atender proyectos internacionales. La estrategia de crecimiento apunta a estabilizar el negocio, aumentar ventas y clientes, y mantener un desarrollo sostenido.
Cada proyecto integra análisis avanzado de datos, estándares operativos y gestión del cambio, y demuestra que la transformación industrial sostenible se alcanza cuando los procesos se comprenden, se controlan y se optimizan con precisión. “La clave está en eliminar la inestabilidad que impide capturar el potencial real del negocio, transformando operativa diaria en un proceso consistente y medible, donde cada decisión se alinea con los objetivos de rendimiento y rentabilidad”, concluye el director de Operaciones.

