Las Claves de los Expertos
Manuel Martínez (Ferrovial) apunta en La Hora Premium hacia una nueva era de infraestructuras inteligentes, energéticas y abiertas
El responsable global de Open Innovation y Foresight en Ferrovial, Manuel Martínez, ha defendido que la infraestructura actúa como palanca del cambio tecnológico y la innovación abierta orienta la estrategia industrial en un entorno de aceleración y competencia global
La sesión de la Hora Premium de Atlas Tecnológico dedicada a ‘Infraestructuras para el futuro’ ha reunido a Manuel Martínez, Global Head of Open Innovation and Foresight en Ferrovial, en una conversación coordinada por Francisco J. Jariego (investigador independiente) e Isabel Fernández Peñuelas (directora de Estudios de Futuros en The Futures Factory), dentro del ciclo especializado de ‘Industrias del futuro y prospectiva estratégica’. La idea principal de la ponencia ha quedado definida desde el inicio: la infraestructura ha constituido la base habilitadora de cualquier salto civilizatorio, y la ventaja competitiva ha residido en aprender antes que los demás y convertir ese aprendizaje en decisiones estratégicas en un contexto de aceleración tecnológica.
Martínez ha situado el punto de partida en el principio de open innovation, que ha partido de una evidencia estadística sencilla: “el talento se ha distribuido de forma global y ninguna compañía ha podido concentrarlo todo”. La referencia a Jack Welch ha añadido un matiz operativo a esa idea al subrayar que “la velocidad de aprendizaje ha marcado la diferencia competitiva”. Desde esa perspectiva, el ecosistema de innovación abierta ha integrado startups, capital riesgo, agencias públicas como DARPA o los programas Horizon Europe, grandes corporaciones y centros de investigación en una dinámica que ha desplazado el conocimiento hacia redes distribuidas y ha reforzado la colaboración entre actores.
El segundo eje de la ponencia ha ampliado el concepto de infraestructura más allá del hormigón y el acero. La energía ha aparecido como habilitador fundamental del progreso tecnológico, del mismo modo que la conectividad digital ha representado el gran dividendo de la burbuja ‘puntocom’ gracias a la fibra instalada a finales de los noventa. Sobre esa capacidad se ha levantado la economía digital posterior, con centros de datos, protocolos de identidad y ciberseguridad como capas críticas. En palabras del experto, “cuando se ha invertido en capacidad, aunque en un primer momento haya parecido excesiva, se ha creado la base de los ciclos siguientes”, en referencia a la historia de las grandes oleadas tecnológicas.
El debate ha abordado también la resiliencia en un contexto de eventos climáticos extremos cada vez más frecuentes. Las infraestructuras del futuro han integrado sensores, electrificación y análisis de datos para garantizar niveles de servicio exigentes y estables. Como ha asegurado Martínez, “las infraestructuras del futuro combinan átomos y bits”. La autopista se aproxima a la lógica de un sistema operativo que gestiona flujos de movilidad con métricas de tiempo garantizado, mientras que la gestión del agua y la protección costera demandan inversiones de largo plazo en las que aseguradoras y reaseguradoras han desempeñado un papel determinante. La actualización tecnológica y el mantenimiento han adquirido una dimensión estratégica que ha condicionado la competitividad de los territorios.
En el horizonte energético, Martínez ha planteado que la expansión de centros de datos vinculados a la inteligencia artificial ha dejado como legado una capacidad instalada que ha acelerado otras fuentes de generación. Martínez ha explicado que “la historia económica ha demostrado que cada salto tecnológico ha estado asociado a una mayor disponibilidad energética”. Esa lógica conecta con la escala propuesta por Nikolai Kardashev y popularizada por Carl Sagan, que ha vinculado el desarrollo de una civilización con la energía que ha logrado aprovechar de su estrella. La captura orbital de energía solar se inscribe en una trayectoria marcada por la aceleración tecnológica y por la ampliación progresiva de la capacidad energética disponible.
Europa ha aparecido en la conversación como espacio que afronta un momento decisivo. La capacidad científica y de ingeniería constituyen una base sólida, mientras que la velocidad regulatoria y la coordinación estratégica determinan la posición en el nuevo ciclo industrial. La renovación de infraestructuras en Norteamérica, mercado prioritario para Ferrovial, ha ofrecido un ejemplo de cómo la inversión en activos físicos inteligentes ha generado ventajas sostenidas y ha consolidado modelos de colaboración público-privada capaces de sostener proyectos de largo plazo.
La sesión ha concluido con una invitación a imaginar futuros deseables en un periodo que ha concentrado tensiones propias de un cambio de régimen tecnológico y económico. La construcción de narrativas positivas facilita la movilización de capital, talento y voluntad política en un entorno de aceleración. “La prospectiva estratégica permite prepararse para distintos escenarios y orientar mejor las decisiones de inversión”, ha asegurado Martínez, quien ha finalizado con un mensaje positivo: "en 2026 necesitamos transmitir más utopías para poder imaginar y definir positivamente el 2035”.
La próxima sesión del ciclo de ‘Industrias del futuro y prospectiva estratégica’ será el 26 de febrero, con la ponencia ‘El futuro de la defensa en el contexto tecnológico y geopolítico’, ofrecida por Enrique Ávila, director del Centro de Referencia de Inteligencia Artificial del Estado Mayor de la Defensa en el Mando Conjunto del Ciberespacio (MCCE).
