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Los motivos para el New In: España tiene la quinta mejor regulación de la UE para startups, pero es la 16 en rendimiento del ecosistema
El European Startup & Scaleup Scoreboard 2026 destaca la regulación favorable, la financiación pública y la internacionalización de las pymes españolas, pero señala déficits en patentes, en capital de crecimiento y en generación de startups de alto impacto, conclusiones que servirán de base para la jornada New In que Atlas Tecnológico celebrará el 15 de julio en The Terminal Hub, Valencia
El informe ofrece una radiografía detallada del emprendimiento innovador en España y plantea algunas de las cuestiones que centrarán el debate durante la próxima edición de New In, la jornada organizada por Atlas Tecnológico que tendrá lugar el próximo 15 de julio en The Terminal Hub (Valencia). El encuentro reunirá a representantes del ecosistema y se analizará cómo acelerar el crecimiento de las empresas tecnológicas españolas y reducir la distancia respecto a los países europeos más avanzados.
Entre los mejores marcos regulatorios de Europa
España ocupa la quinta posición de la Unión Europea en regulación favorable para startups, con un índice equivalente al 132,8% de la media comunitaria. Dos indicadores sitúan al país en la primera posición europea. El primero es el coste administrativo para crear una empresa, donde alcanza un índice de 141, mientras que el segundo corresponde a la disponibilidad de una ventanilla virtual para resolver cuestiones regulatorias, donde obtiene 170,4 puntos, también el mejor registro entre los estados miembros.
Sin embargo, el informe detecta una paradoja. Aunque el entorno administrativo resulta competitivo, la priorización política de startups y scaleups alcanza únicamente un índice de 64,2, lo que sitúa a España en la vigésima posición del ranking europeo. El estudio relaciona esta circunstancia con la estructura descentralizada de las políticas de innovación, repartidas entre el Estado y las comunidades autónomas.
Dificultades para escalar
El análisis también revela una diferencia entre la financiación disponible en las primeras etapas y la que reciben las empresas cuando necesitan crecer. España supera la media europea en financiación pública directa y beneficios fiscales para I+D, con un índice del 117,3%; también en el compromiso de los fondos públicos de capital de riesgo, que alcanza el 145,5%, ambos situados en la séptima posición europea.
Por el contrario, el acceso al capital privado continúa siendo uno de los principales cuellos de botella. Las inversiones de capital riesgo en fases iniciales representan el 92,1% de la media europea, mientras que las inversiones en fases de crecimiento descienden al 82,1%. Los fondos nacionales de venture capital también permanecen por debajo de la referencia comunitaria (78,7%) y la participación de aseguradoras y fondos de pensiones apenas alcanza el 41,7% de la media europea.
Empresas de alto impacto
Es precisamente en los indicadores de impacto donde España muestra su mayor debilidad. Aunque el país registra 14.883 startups, su densidad empresarial se sitúa muy por debajo de la media europea: 304,7 startups por millón de habitantes, frente a las 501,9 de la Unión Europea. La distancia aumenta cuando se analizan las empresas capaces de escalar. España cuenta con únicamente 208 scaleups, lo que supone 4,3 empresas por millón de habitantes, prácticamente la mitad de la media europea (8,1). El mismo patrón se repite en los centaurs, que son empresas valoradas en más de 80 millones de euros, con 0,59 por millón de habitantes frente a 1,12 en la UE.
En unicornios, España registra 15 compañías, equivalentes a 0,31 por millón de habitantes, frente a los 0,79 europeos. El índice europeo refleja esta situación otorgando a España un 43,5% de la media comunitaria en número de scaleups y apenas un 38,9% en unicornios, uno de los registros más bajos del cuadro de indicadores.
Pocas patentes
Otra de las contradicciones que pone de relieve el informe es la distancia entre la capacidad científica y la transferencia empresarial. España ocupa la tercera posición europea en participación en infraestructuras científicas internacionales, con un índice del 191,7%, reflejo de la fortaleza de su sistema público de investigación.
Sin embargo, esa excelencia científica apenas se traduce en propiedad industrial. Las solicitudes de patentes ante la Oficina Europea de Patentes representa únicamente el 28,9% de la media europea, mientras que las patentes académicas alcanzan el 55,6%. La colaboración entre pymes innovadoras también permanece por debajo del promedio comunitario (69,4%).
La atracción de inversión
El informe identifica igualmente una doble realidad en la internacionalización del ecosistema. Por un lado, España sobresale con el comportamiento exportador de sus pequeñas y medianas empresas. Las exportaciones de productos alcanzan un índice del 140,6% respecto a la media europea, mientras que las de servicios escalan hasta el 198,5%, uno de los mejores registros del continente.
Sin embargo, el ecosistema continúa teniendo dificultades para atraer grandes fondos internacionales. Los compromisos de inversión procedentes de fondos extranjeros apenas representan el 40,5% de la media europea, lo que limita la capacidad de financiar fases avanzadas de crecimiento.

