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La robotización aporta cerca del 10% del crecimiento del PIB en las economías avanzadas, según la IFR

La Federación Internacional de Robótica (IFR) sostiene que la automatización aumenta la productividad, impulsa la demanda de trabajadores cualificados y refuerza la competitividad empresarial y nacional, aunque exige adaptar las capacidades profesionales

04-09-2026

La evidencia recopilada por la Federación Internacional de Robótica (IFR) en el reciente informe ‘The Impact of Robots: Employment, Productivity and Competitiveness’ apunta a que la inversión en robots está vinculada al aumento de la productividad, la expansión de las empresas y la generación de empleo. Se estima que el incremento de la densidad de robots explica aproximadamente el 10% del crecimiento del PIB en las economías avanzadas. En la Unión Europea, la automatización habría contribuido a generar más de 10 millones de empleos netos entre 1999 y 2010.

En el citado estudio se plantea que el efecto económico de la automatización debe entenderse a partir de tres fuerzas simultáneas: desplazamiento, productividad y reinserción de tareas. Los robots sustituyen determinadas tareas; sobre todo, aquellas repetitivas, peligrosas o que requieren una elevada precisión, pero al mismo tiempo permiten aumentar la producción, reducir costes y generar nuevas actividades y puestos de trabajo.

Esta relación entre robotización y productividad cuenta con el respaldo de diferentes investigaciones. El estudio ‘Robots at Work’, de Graetz y Michaels, elaborado a partir de los datos de 17 países industrializados y 14 sectores económicos entre 1993 y 2007, encontró una relación positiva entre la densidad de robots y el crecimiento de la productividad laboral. Según la IFR, el aumento de productividad está relacionado con un mayor valor añadido y no con una reducción significativa de las horas trabajadas.

La propia evolución de las empresas ayuda a explicar este efecto. La automatización reduce los costes de producción y permite aumentar la capacidad productiva, lo que puede traducirse en una expansión de las ventas y, con ella, en una mayor demanda de trabajadores. Este efecto de escala puede compensar parte de los empleos desplazados directamente por las máquinas. La IFR señala además que las plantas que adoptan robots aumentan tanto su producción como su empleo, con incrementos que alcanzan también a los trabajadores de producción.

Los robots sustituyen tareas

Uno de los principales argumentos del informe es que la automatización se produce sobre tareas concretas y no sobre ocupaciones completas. Los robots industriales están especialmente preparados para trabajos basados en la repetición, la estabilidad, el cálculo y la precisión, como el ensamblaje, la soldadura, el pulido, la pintura o determinadas tareas de inspección mediante visión artificial.

La mayoría de los puestos de trabajo, sin embargo, combinan diferentes responsabilidades. Por ello, la IFR plantea un escenario en el que robots y personas se reparten las tareas: las máquinas asumen aquellas actividades repetitivas o de elevada precisión, mientras los trabajadores mantienen las funciones que requieren capacidad de adaptación, resolución de problemas, interacción interpersonal y toma de decisiones.

Esta transformación también puede mejorar las condiciones de trabajo. Al asumir tareas sucias, repetitivas, peligrosas o físicamente exigentes, los robots reducen la exposición de los trabajadores a determinados riesgos y pueden facilitar que personas con limitaciones físicas permanezcan activas durante más tiempo o se incorporen a determinados puestos.

La otra cara de este proceso es el cambio en las capacidades que necesitan las empresas. La integración de robots aumenta la demanda de profesionales capaces de supervisar sistemas automatizados, resolver problemas complejos e integrar tecnologías digitales. La IFR considera que el conocimiento práctico de los procesos industriales continúa siendo indispensable, por lo que la formación y el reciclaje profesional se convierten en una condición para capturar los beneficios de la automatización.

El informe advierte así de un posible desajuste entre la velocidad del avance tecnológico y la capacidad de los sistemas educativos y de formación para proporcionar las competencias necesarias. Para evitarlo, plantea una mayor implicación de las empresas en programas de reskilling y upskilling, junto con políticas públicas orientadas a la educación, la formación técnica y la adaptación del mercado laboral.

La robotización como factor de competitividad

El aumento de productividad permite a algunas compañías trasladar actividades de fabricación y componentes de la cadena de suministro hacia sus mercados principales o acercarlas a ellos mediante procesos de reshoring y nearshoring. La reducción de la dependencia de mano de obra de bajo coste facilita estas decisiones sin que necesariamente desaparezcan los márgenes empresariales.

El envejecimiento de la población y la reducción de la fuerza laboral disponible están provocando dificultades para cubrir determinados puestos en sectores como la industria, la logística y la sanidad. En este contexto, la automatización permite compensar parte de la escasez de trabajadores y mantener la capacidad productiva.

Estados Unidos, China, Japón, Corea del Sur y Alemania, cinco de las economías más industrializadas y también algunas de las que afrontan mayores presiones demográficas, concentran el 80% de las instalaciones anuales de robots industriales en el mundo, según los datos de World Robotics 2025 citados por la IFR.

El informe identifica, precisamente, la combinación entre envejecimiento, escasez de trabajadores y presión competitiva como uno de los principales motores de la inversión en automatización. A estos factores se suman la necesidad de mejorar las condiciones de trabajo, reducir errores y desperdicios, aumentar la flexibilidad de las plantas y reforzar la resiliencia de las cadenas de suministro.

La IFR sostiene que el debate sobre el impacto laboral de los robots debería centrarse menos en una cifra agregada de puestos destruidos y más en cómo cambiará la composición de las ocupaciones. El avance de la inteligencia artificial y la robótica reforzará esta transformación durante los próximos años. De acuerdo con el informe, ambas tecnologías serán dos de los principales motores del cambio empresarial hasta 2030 y contribuirán a aumentar la productividad y modificar las necesidades de los mercados laborales.