Las Claves de los Expertos
La mesa redonda de la Hora Premium reivindica la prospectiva para decidir hoy la industria de mañana
Ibon Zugasti (director de Prospektiker), Lola Elejalde (business angel en W4STEAM) y Sandra Martínez Polo (especialista en foresight e innovación en BASF), con la moderación de Francisco J. Jariego e Isabel Fernández Peñuelas, coinciden en que la prospectiva gana peso en la industria española como herramienta para anticipar cambios y orientar decisiones empresariales y políticas, aunque aún necesita mayor integración en los procesos estratégicos
La mesa redonda ‘¿Ha llegado, por fin, el momento prospectiva a la industria?’ ha puesto el broche de oro al ciclo temático sobre industrias del futuro y prospectiva estratégica. Tras las ponencias de Patricia López (IDONIAL Centro Tecnológico), Manuel Martínez (Ferrovial) y Enrique Ávila (Estado Mayor de la Defensa), la mesa ha reunido a Ibon Zugasti, director de Prospektiker; Lola Elejalde, business angel en WA4STEAM; y Sandra Martínez Polo, especialista en foresight e innovación en BASF, con la moderación de los coordinadores del ciclo de Francisco J. Jariego, investigador independiente e Isabel Fernández Peñuelas, directora de Estudios de Futuros en The Futures Factory, ambos colaboradores de Atlas Tecnológico. La conversación ha dejado una conclusión compartida: la prospectiva estratégica gana presencia en la industria española y ofrece una herramienta clave para orientar decisiones empresariales y políticas industriales, aunque su institucionalización y su integración en los procesos estratégicos todavía requieren un desarrollo mayor.
El debate ha partido desde la constatación de que la prospectiva ha avanzado en España durante las últimas décadas, aunque su adopción permanece lejos de los estándares de otros países. Zugasti ha recordado que la disciplina se ha extendido en número de iniciativas y proyectos, aunque su consolidación institucional todavía avanza con lentitud.
El director de Prospektiker sitúa el origen de ese proceso en el crecimiento de la disciplina durante los últimos veinte años. A su juicio, la prospectiva “está más generalizada a nivel social”, aunque su conocimiento todavía resulta limitado. Ese desarrollo también presenta un desafío relacionado con la calidad. “Hemos crecido más en cantidad que en muchos casos en calidad”, una situación que obliga a reforzar la formación y el uso adecuado de las herramientas.
La utilidad de la prospectiva depende de su capacidad para orientar decisiones estratégicas. En palabras de Zugasti, quienes aplican esta disciplina conocen bien su función. “Sabemos que es útil si realmente contribuye a mejorar los procesos de toma de decisión”, afirma.
La conversación ha abordado otra cuestión clásica en la estrategia empresarial: la convivencia entre los horizontes de largo plazo y las exigencias de corto plazo. Lola Elejalde plantea una vía basada en la organización interna. La clave reside en trabajar con varios niveles temporales dentro de la empresa. “Se trata de trabajar con la visión de la empresa a más largo plazo, con las estrategias a medio plazo y con las acciones concretas a mucho menor plazo”, explica.
Esa arquitectura estratégica requiere equipos que observen variables distintas. Algunos analizan los factores que influyen en la estrategia y otros siguen los elementos que afectan a la operación diaria. Elejalde defiende que esta separación permite reaccionar con rapidez sin perder la dirección de fondo.
La prospectiva también gana fuerza en las grandes organizaciones industriales. Sandra Martínez ha compartido su experiencia en BASF, una compañía con más de 110.000 empleados en todo el mundo. Su trabajo consiste en introducir metodologías de foresight dentro de los equipos de negocio y de innovación. “Mi rol es trasladar la metodología de foresight dentro del mundo de una organización”, ha explicado durante la sesión.
En esa tarea, el análisis de tendencias ocupa un lugar central. La especialista ha relatado cómo la empresa organiza laboratorios de exploración con diferentes unidades de negocio. En uno de esos proyectos participaron equipos del área de pinturas para automoción con el objetivo de anticipar cambios en la industria y responder a la competencia internacional.
La prospectiva también forma parte de la estrategia climática de la empresa. Martínez ha recordado que BASF ha fijado un objetivo claro para mediados de siglo. “Nuestra ambición es ser la empresa química preferida para facilitar la transición ecológica de nuestros clientes a largo plazo”, afirma.
La colaboración entre organizaciones ha surgido en la conversación como otro de los pilares de la disciplina. Elejalde defiende que la prospectiva alcanza mayor riqueza cuando reúne perspectivas diversas. Según señala, el ejercicio gana profundidad cuando participan empresas, centros de innovación, startups o administraciones públicas. “Cuantos mayores puntos de vista haya y más diversidad de personas y de organizaciones, más rico será el ejercicio”, afirma.
Jariego ha introducido, además, una dimensión geopolítica en la conversación. La competencia industrial entre regiones del mundo exige nuevas formas de cooperación. Desde su perspectiva, quienes sepan colaborar con eficacia obtendrán ventaja en los próximos años.
IA y prospectiva
El debate también ha abordado el papel de la inteligencia artificial. Zugasti ha explicado que su uso crece en las diferentes fases de los procesos prospectivos. La tecnología ayuda en el análisis documental, la gestión de información o la preparación de informes. Aun así, el experto ha pedido prudencia en su aplicación, pues los sesgos han formado parte de los procesos de análisis desde siempre y la inteligencia artificial obliga a reforzar los criterios de uso.
El cierre de la sesión ha recuperado una reflexión sobre el futuro industrial del país. Zugasti ha recordado que la industria representaba cerca del 30 % del PIB español a comienzos de los años ochenta. Hoy ronda el 15 %, y ese descenso alimenta el debate sobre el modelo productivo. El experto sitúa la prospectiva como una herramienta clave para revertir esa tendencia. Las empresas pueden incorporarla en sus procesos estratégicos, y las administraciones públicas también pueden utilizarla para diseñar políticas industriales de largo alcance.
Elejalde ha añadido una reflexión sobre el clima social que rodea al debate económico. La acumulación de crisis y noticias negativas alimenta el pesimismo colectivo. Frente a ese sentimiento, ha defendido una actitud más activa. “Si solo ponemos el foco en lo peor, nos paralizamos”, ha recordado durante su intervención.
La mesa se ha cerrado con una invitación a pensar el futuro de forma colectiva. La prospectiva ofrece una herramienta para anticipar cambios, ordenar la incertidumbre y orientar la estrategia industrial, y España cuenta con ejemplos y capacidades en este ámbito. La consolidación de un ecosistema estable aparece como el siguiente paso para que la disciplina alcance su madurez dentro del tejido productivo.

