Algoritmia y Violín

La Ley de Industria, para cuándo

Quedan asuntos pendientes todavía en la negociación de una norma cuya aprobación se viene anunciando como inminente desde, al menos, dos años, un agravio más para un sector que ha tomado buena nota de lo que se ha cumplido y no en los Perte y que se está desenganchando de Ametic

Eugenio
Eugenio Mallol
Director de Comunicación - Atlas Tecnológico
01-02-2026

En política, da la impresión de que el sentido final de algunas iniciativas es la posibilidad de ser “anunciadas” muchas veces, sin que nunca acaben de realizar el penoso camino de convertirse en realidad. Recuerda a esa definición clásica de la apariencia como el ejercicio de mostrar una realidad sin haber hecho el esfuerzo necesario para llegar a ella. No es la única forma de trampa con la que el hábil animal político consigue engatusar a su pieza durante años, ni siquiera la más eficaz. A mí me producen especial tirria los planes estratégicos y los observatorios. Puro diletantismo.

El Ministerio de Industria ha conseguido convencer al personal de que la aprobación de la Ley de Industria y Autonomía Estratégica era inminente desde, al menos, mediados de 2024. En este tiempo, el juego ha consistido en ir añadiendo complementos a un vestido que produce reacciones pavlovianas entre una audiencia ávida de novedades. Pero nunca llega el Godot regulatorio, que va. De hecho, quedan puntos pendientes por negociar, qué te has creído. Por ejemplo, el papel de entidades intermedias como los colegios profesionales, que podrían ayudar a desatascar tantos expedientes administrativos pendientes de que el santo o la santa de la función pública decida extender la mano y bajarla para poner el cuño.

De momento, el tema no está resuelto. Escuché al secretario de Estado de Industria, Jordi García Brustenga, anunciar que la cosa era ‘para ya’ en el Encuentro de Ametic en Santander de hace dos años. No tocaba echar cohetes: aseguró que los proyectos industriales estratégicos iban a depender de Presidencia del Gobierno, lo cual supone una pátina de intervencionismo peligrosa (¿por qué somos los únicos que criticamos estas cosas, sea el color político que sea?, es una pregunta retórica, claro). Que se lo digan a los impulsores del proyecto de IMEC en Málaga, hay favores que matan.

En otoño, Brustenga alardeaba de la concesión de 9.500 millones de euros de los Perte a 1.500 empresas industriales. Cada compañía del sector sabe bien lo que ha recibido y, sobre todo, lo que no; quiénes han conseguido más tajada; lo que eso significa en términos de cambio de modelo productivo, que era para lo que en teoría se iba a hacer la cosa; y el tiempo perdido en trampas políticas. Cada una lo sabe muy, muy bien. Ametic se saca de la chistera ahora un nosequé 2030 en plena desbandada de socios, pero no pasa nada porque los verdaderos dueños de Ametic ganan siempre. Con o sin Ley de Industria.