Las Claves de los Expertos

La IA baja a la innovación de su torre, ganan los intangibles

El responsable global de I+D de ArcelorMittal afirma en la ponencia inaugural del Collaborate Oviedo 2026 que Europa puede competir aprovechando su “flexibilidad” y su imponente “red de pymes”, ya que la IA permite igualar oportunidades frente a China y EEUU

María José
María José Martínez Modelo
Departamento de Comunicación - Atlas Tecnológico
14-04-2026

Nicolás de Abajo, responsable global de los centros de I+D de ArcelorMittal, ha dibujado un mapa de tensiones donde la tecnología actúa como fuerza que reconfigura el equilibrio mundial. En su keynote inaugural, ha destacado que Europa puede competir globalmente aprovechando su flexibilidad y la red de pymes, mientras la inteligencia artificial nivela oportunidades frente a China y Estados Unidos. Así, mantener una visión propia asegura resiliencia frente a los desafíos globales.

De Abajo ha descrito un escenario global como un conflicto de múltiples capas, donde la tecnología reconfigura el equilibrio mundial. . “Los cambios tecnológicos forman parte de ese conflicto y también determinan quién tendrá la supremacía tecnológica”, una idea que ha guiado toda la ponencia. Desde su experiencia al frente de una red global de innovación, ha relatado que percibe “una aceleración del lenguaje y de los modos de un conflicto” que se extiende por distintos frentes.

En ese contexto, el modelo clásico de innovación pierde vigencia. El ponente ha recordado que “era un modelo centralizado, con una ‘torre’ donde la I+D estaba encerrada”, dependiente de la propiedad intelectual y con escasa apertura. Ese esquema, ha señalado, “está claramente obsoleto”. La razón se encuentra en el ascenso de la economía de los intangibles, cuyo valor exige nuevas formas de generar conocimiento y transferir lo al mercado.

A partir de ahí, ha trazado una comparación entre los tres grandes modelos globales. El estadounidense mantiene su fortaleza en la conexión entre emprendimiento y financiación. Europa aparece como un sistema fragmentado, con margen de mejora. Y China emerge con un patrón propio, al que ha definido como la combinación de “la inteligencia estratégica del dragón y la voracidad del tigre”.

Sobre el caso chino, De Abajo ha subrayado su evolución reciente. A la potencia manufacturera se suma una apuesta decidida por el diseño, la ciencia y el respaldo institucional. De Abajo ha recordado que el mensaje político resulta inequívoco cuando “innovación, innovación, innovación” se convierte en eje de su narrativa. Ese impulso se traduce en liderazgo en patentes y en una capacidad de generación de conocimiento sin precedentes.

El modelo funciona como un sistema en capas. “En la base está el gobierno, que crea condiciones de mercado muy favorables”, ha explicado, mientras en el centro se desarrolla una competencia intensa entre empresas que empuja la mejora constante. El resultado es una estructura que “ha alterado el equilibrio histórico de la innovación”.
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“La clave se desplaza hacia la adaptación, la escalabilidad y el ‘querer vivir’ y Europa, en ese pulso entre modelos, conserva margen de maniobra”


Fragmentación

Europa, frente a ese escenario, muestra debilidades conocidas. La fragmentación de mercados y la regulación condicionan la velocidad. Sin embargo, De Abajo ha propuesto una lectura alternativa: la estructura basada en pymes aporta flexibilidad, permite experimentar con menor riesgo y acerca la innovación a distintos territorios. Además, el consumo ordenado facilita escalar soluciones con mayor previsibilidad

La regulación también puede jugar a favor cuando responde a un propósito. En el ámbito de los datos, por ejemplo, ofrece un marco estable que aporta seguridad a largo plazo. En paralelo, la irrupción de la inteligencia artificial introduce un factor de equilibrio. Así, según el ponente, “la IA ha nivelado muchas cosas”, y ha abierto oportunidades para competir en mejores condiciones.

La clave se desplaza hacia la capacidad de adaptación. La supervivencia depende de factores como la flexibilidad, la escalabilidad y “querer vivir”. Europa, en ese pulso entre modelos, conserva margen de maniobra.

Su mensaje final ha invitado a mantener el esfuerzo innovador y a sostener una visión propia en medio de la competencia global. “Os animo a seguir innovando y a no tirar la toalla solo porque los demás sean más o tengan más dinero”, ha concluido.

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