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ISE 2026: tecnología con propósito en la era de la sostenibilidad, la soberanía digital y la IA disciplinada
El Integrated Systems Europe 2026, celebrado en Barcelona, evidencia que el sector AV avanza hacia modelos más sostenibles y seguros, con una inteligencia artificial aplicada con método y una reflexión creciente sobre el impacto cultural y humano de la tecnología
El Integrated Systems Europe (ISE) 2026, celebrado recientemente en Barcelona, ha confirmado que el sector audiovisual y de integración de sistemas avanza hacia un nuevo paradigma definido por la sostenibilidad operativa, la ciberseguridad estructural y una inteligencia artificial aplicada con criterio empresarial. A estos puntos se suma un debate más profundo sobre el papel cultural y humano de la tecnología.
En la sesión ‘Sustainability: From seed to strategy’, Thomas Serbruyns, vicepresidente en Barco, marcó un criterio claro: “comprométete con tus grupos de interés. Tienes que escuchar qué es importante para ellos. Encuesta a tus inversores y bancos, a tus empleados, clientes y proveedores”. “El cambio climático y la circularidad eran importantes para nuestros clientes, así que actuamos en esa dirección. Eso te da foco”. Además, subrayó la dimensión interna: es necesario “encontrar a esos impulsores dentro de la empresa para que las acciones tengan peso”.
Kelly Bousman, vicepresidenta en AVI-SPL, reforzó el mensaje con una llamada a la acción transversal. “Estés donde estés en la cadena de valor puedes empezar a incorporar principios de sostenibilidad en tu negocio, productos y proyectos”, aseguró.
Este enfoque conecta con la advertencia del tecnofilósofo Rens van der Vorst en el Education Technology Summit, quien aseguró que tenemos “toda esta nueva tecnología, pero a veces olvidamos qué intentábamos mejorar con ella”. “Si quieres mejorar la educación con tecnología, debes definir qué significa una educación mejor. Si tu respuesta a esa pregunta es vaga, entonces la tecnología suele ser la respuesta perfecta a la pregunta equivocada”. La sostenibilidad, como la innovación educativa, exige definir primero el propósito.
En el ‘Cybersecurity Summit’, Ramón Sáez, del Centro Criptológico Nacional, contextualizó el riesgo actual: los ciberataques “forman parte de las técnicas de guerra híbrida que se utilizan hoy en día, como se observa en el conflicto de Ucrania”. Su mensaje fue que debemos ser capaces “de afrontar estos riesgos y desplegar tecnologías que nos den independencia para defendernos y desarrollar nuestra propia ciberseguridad, ciberinteligencia y ciberdefensa”.
Manel Garcia i Garcia, responsable de seguridad de la información de la Generalitat de Catalunya, fue rotundo al afirmar que “nadie está a salvo de un ciberataque en el mundo moderno”. Por ello, la seguridad y la ciberseguridad “deben formar parte de los requisitos en el diseño de productos y en la gestión de nuestras organizaciones”. En esa misma lógica, Farell Folly, de TÜV SÜD, afirmó que necesitamos “integrar la ciberseguridad dentro de la certificación en lugar de limitarnos a probar la seguridad”.
El debate se amplía cuando la tecnología adopta formas cada vez más humanas. En la sesión ‘Why Robots Look Human: From culture to AV’, Rebekka Gingell, manager Event Technology LANG AG, explicó por qué proyectamos emociones sobre las máquinas. “Si imaginamos un robot, probablemente no será un brazo mecánico de fábrica, sino algo como C-3PO o Wall-E”. Y añadió: “asignar rasgos humanos, emociones e intenciones a agentes no humanos son atajos cognitivos hacia la confianza”. Sin embargo, advirtió del riesgo implícito: “un robot humanoide tiene cámaras por ojos. Invitar eso a tu casa es como invitar a una vigilancia a tiempo completo”. Por ello, señaló que a medida que los robots se vuelven más autónomos y más presentes en la vida cotidiana “se vuelve cada vez más importante considerar qué leyes o marcos queremos que guíen su desarrollo”.

IA: disciplina frente a entusiasmo
La inteligencia artificial centró buena parte del debate empresarial. Sol Rashidi alertó de la brecha entre experimentación y resultados: “las empresas están experimentando con IA, pero la realidad es que entre el 74% y el 88% de los proyectos se pausan, se detienen o se cancelan en la fase de prueba de concepto. Yo lo llamo estar atrapados en un purgatorio permanente de pruebas de concepto”. Recordó además el principio esencial: “La IA se creó para amplificarnos, no para sustituirnos ni borrarnos”. “Si tu objetivo es cortar una hoja de papel por la mitad, ¿quieres unas tijeras o una motosierra? No todo requiere inteligencia artificial”, aseguró.
En el Investor Forum, Daniel Sennheiser (Chairman of the Board of Directors en Sennheiser Group) aseguró que la IA “no es la respuesta, es parte de la respuesta”. Por su parte, Alex Kemanes, socio de Midwich Ignite, recordó la necesidad dell método y de que no se puede “esperar milagros de la noche a la mañana. Hay un proceso paso a paso para llegar allí”. Por último, Philipp Kolobkov, de Plug and Play Tech Center, solicitó análisis riguroso: “tenemos que mirar detrás del telón”.
“No creo en un tiempo que fuera mejor con menos tecnología, porque la tecnología nos cambia y cambia cómo percibimos el mundo”, reflexionó Rens Van der Vorst (Fontys University Netherlands). Pero también advirtió que arreglar problemas con tecnología “es mucho más difícil de lo que piensas, ya que a menudo terminas arreglando tecnología con más tecnología”.
Cultura y dirección
El debate tecnológico en ISE 2026 no fue solo técnico o regulatorio, sino también cultural. Rebekka Gingell (Lang) planteó una pregunta de fondo: “quizás la verdadera pregunta no sea ‘¿por qué los robots parecen humanos?’, sino ‘¿qué dice eso sobre nosotros?’”. “¿Estamos construyendo herramientas o colegas? ¿Interfaces o espejos de nosotros mismos? Porque la respuesta a eso determina lo que viene después”.
Francesco Elsing, de la misma compañía, recordó que la verdadera autonomía “requiere comprensión en tiempo real del entorno y una capacidad de procesamiento significativa. De manera realista, eso está a años de distancia… El robot es solo un punto final”. “Hay un camino utópico -Data en Star Trek- o uno distópico, como el T-800. La forma en que interactuemos con estas máquinas determinará la dirección que tomemos”.

