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Europa tiene talento para liderar la revolución tecnológica, pero sigue sin saber escalarla

El informe ‘State of European Tech 2025’ identifica fortalezas en IA, robótica e investigación, pero alerta sobre la brecha de financiación, la escasa adopción de innovación por parte de corporaciones y administraciones y la falta de grandes campeones tecnológicos, mientras España gana peso en deep tech y atracción de capital europeo, aunque sigue afrontando dificultades para escalar empresas tecnológicas de alcance global

18-06-2026

Europa vive un momento de aparente contradicción. Aunque cuenta con una sólida base de talento tecnológico, centros de investigación de referencia mundial y un ecosistema emprendedor maduro, sigue hallando obstáculos para trasladar ese potencial a la creación de grandes compañías capaces de competir contra los gigantes tecnológicos estadounidenses y chinos. Esta es una de las principales conclusiones extraídas del informe ‘State of European Tech 2025’ elaborado por Atomico, en el que se traza la radiografía de un continente con capacidad para liderar sectores estratégicos como la inteligencia artificial (IA), la robótica o el deep tech, pero todavía condicionado por problemas estructurales de financiación y escalabilidad.

La IA ocupa un lugar central en este diagnóstico. Frente a la percepción de que Europa ha quedado rezagada en la carrera global por la IA, el informe destaca algunas de las principales fortalezas de la región necesarias para competir en este ámbito. La actividad empresarial vinculada al sector está creciendo rápidamente, sobre todo en el desarrollo de aplicaciones dirigidas a empresas. Comienzan a despuntar start ups como Loveable, Black Forest Labs o Synthesia; sin embargo, los firmes líderes siguen siendo los gigantes tecnológicos estadounidenses, entre los que se sitúan OpenAI, Anthropic y NVIDIA.

El talento constituye otra de las grandes fortalezas europeas. Según el informe, el número de profesionales vinculados a la IA ha alcanzado la tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) del 22% desde 2016. Europa mantiene, además, algunos de los principales polos académicos mundiales de disciplinas asociadas a la IA, como la Universidad de Oxford, la Sociedad Max Planck o el ETH de Zúrich, entre otros.

Sin embargo, la investigación y el talento no son suficientes para construir un liderazgo tecnológico. El documento identifica que una de las diferencias estructurales con EE.UU. es la escala empresarial. Aunque las compañías europeas destinan una proporción similar de sus ingresos a la investigación y desarrollo de proyectos (un 14%), la región carece de empresas con el tamaño suficiente para movilizar inversiones comparables a las de Amazon o Apple. Esta última, por sí sola, invierte más en I+D que las diez mayores empresas tecnológicas europeas juntas.

Por tanto, buena parte de la innovación europea sigue concentrándose en sectores industriales tradicionales, en lugar de hacerlo en infraestructuras digitales, computación avanzada o IA. La situación es especialmente visible en el ámbito del deep tech. El estudio identifica lo que se denomina “valle de la muerte” de las empresas tecnológicas europeas en fases de crecimiento. Ninguna compañía europea del sector fundada en 2016 ha logrado superar los 500 millones de dólares de financiación acumulada. En EE.UU. en cambio, un 40% más alcanza rondas superiores a los 100 millones de dólares.

Esta dificultad para acceder a capital de crecimiento genera un riesgo añadido: la deslocalización. El informe advierte de que muchas compañías podrían verse obligadas a trasladarse fuera de Europa para acceder a la financiación necesaria, lo que comprometería la soberanía tecnológica del continente.

La robótica constituye uno de los ámbitos donde Europa mantiene una posición especialmente sólida frente a la industria global. En 2024, se instalaron 85.000 nuevos robots industriales en el continente, frente a los 56.000 registrados en 2016, dato que refleja la adopción sostenida de tecnologías de automatización en el tejido manufacturero europeo. Sin embargo, también en este terreno se intensifica la competencia internacional, pues China superó la cifra de 290.000 robots industriales instalados durante 2024, más del doble que Europa y EE.UU. juntos.

Más allá de la financiación, el informe identifica otro problema menos visible: la dificultad de las startups para vender sus soluciones dentro de Europa. Un 42% de los fundadores considera que las grandes empresas son los clientes más difíciles de abordar y un 25% señala al sector público. Asimismo, la comparación con EE.UU. resulta significativa, pues solo el 20% de las corporaciones europeas colabora activamente con las startups, frente al 50% de las estadounidenses. El estudio puntualiza que los procesos de compra complejos, la lentitud en la toma de decisiones y la escasa disposición a asumir riesgos limitan la capacidad de las empresas emergentes para crecer dentro del propio mercado europeo.

La contratación pública representa otros de los grandes desafíos. Aunque la UE fijó hace más de una década el objetivo de dedicar un 20% de la contratación pública a la innovación, la cifra permanece estancada en torno al 9%, muy por debajo del 20% estadounidense y del 25% de Corea del Sur. La relevancia económica de este fenómeno es considerable. En el informe se especifica que incluso un pequeño incremento en la contratación pública destinada a este fin podría resultar significativo para la productividad y el crecimiento económico.

La cuestión de fondo ya no es si Europa dispone de la capacidad necesaria para competir en la carrera tecnológica. Lo que sigue faltando, según concluye el estudio, es una mayor disposición para asumir riesgos, acelerar la adopción de innovación y crear las condiciones necesarias que favorezcan el crecimiento de las compañías tecnológicas europeas sin que se vean abocadas a abandonar el continente.

Potencial deep-tech en España

España, aunque todavía lejos de los grandes polos continentales en volumen de inversión, destaca en ámbitos como la generación de empleo tecnológico, la atracción de talento internacional y el desarrollo de compañías deep tech con capacidad para competir a escala global. Las empresas españolas están ganando tracción en la aplicación práctica de la IA. El informe destaca de forma específica el caso de la española Multiverse Computing, que combina algoritmos cuánticos con machine learning sobre la infraestructura de AWS.

Por otro lado, desde una perspectiva financiera institucional, se consolida como uno de los destinos prioritarios de capital público europeo. Desde el año 2020, el Fondo Europeo de Inversiones (FEI) ha realizado inversiones en fondos de capital de riesgo en 29 países de Europa. España se sitúa en el grupo de los cinco países que más financiación han recibido, junto a Alemania, Francia, Países Bajos y Suecia.

A pesar de este flujo de capital, el informe revela que el 70% de los fundadores encuestados en Europa califica el entorno operativo como “demasiado restrictivo”. Asimismo, el análisis de los mercados públicos deja al descubierto una de las mayores vulnerabilidades estructurales de España: la falta de diversificación en su bolsa tecnológica. Una única compañía, Amadeus, absorbe y genera más del 90% del valor total de la capitalización bursátil tecnológica nacional, caso similar al de Irlanda con Experian. Esta fragmentación de bolsas europeas impide generar los "efectos de red" y la liquidez necesarios para atraer nuevas salidas a bolsa.