Mercado y Tendencias

Europa responde un 50% menos a los cambios tecnológicos que Estados Unidos, según el WEF

El Chief Economists Outlook del World Economic Forum señala la falta de emprendimiento, el impacto de la regulación, la menor productividad y los elevados costes energéticos como principales causas

25-09-2026

La economía mundial atraviesa una etapa de elevada incertidumbre, marcada por los conflictos geopolíticos, la volatilidad de los mercados financieros, el coste de la energía y la transformación tecnológica. En el Chief Economists Outlook, dentro del World Economic Forum, los economistas consultados ponen de relieve que, frente al choque tecnológico, las empresas europeas responden un 50% menos en comparación con las estadounidenses y señalan que las causas de esta cifra son la falta de emprendimiento, el impacto de la regulación, la menor productividad y los elevados costes energéticos.

Para Saadia Zahidi, Managing Director del World Economic Forum, el impacto de las actuales disrupciones no ha desembocado en una desaceleración global sincronizada porque “los gobiernos y las empresas se han adaptado a las nuevas condiciones”. La demanda interna y una “ola concentrada de inversión tecnológica” están contribuyendo a sostener el crecimiento y a mantener el comercio global en movimiento.

Sin embargo, el comercio tradicional de bienes y la actividad industrial permanecen bajo presión, mientras las finanzas públicas afrontan mayores costes de endeudamiento. Al mismo tiempo, los bancos centrales deben equilibrar una inflación que continúa siendo persistente con el riesgo de que unas condiciones financieras más restrictivas terminen debilitando la demanda.

Tres fuerzas que tensionan la economía

Ufuk Akcigit, subeconomista jefe y director de mercados privados del Banco Mundial, ha explicado que “hay tres fuerzas principales que están afectando a la economía”. En el lado positivo ha situado “un movimiento muy significativo en términos de inversiones tecnológicas” y la penetración de la IA en las economías. En sentido contrario, ha apuntado a “el coste de la energía y la incertidumbre”. “Cómo estas tres fuerzas afectarán las economías es algo que varía sustancialmente a través del mundo”, considera.

Akcigit pone el foco especialmente en las pequeñas empresas, a las que considera uno de los primeros grupos afectados cuando las condiciones macroeconómicas se deterioran. Los datos que presenta muestran que la inflación y el coste de los préstamos continúan siendo los principales problemas para este segmento. Desde la pandemia también se ha producido “un desaceleramiento significativo en el empleo de pequeñas empresas”, especialmente en aquellas de nueve trabajadores o menos. Según Akcigit, este grupo representa el 77% de los negocios estadounidenses y son, por tanto, la base de la economía nacional.

Coste energético y productividad

En Europa, Akcigit identifica una presión adicional derivada del coste energético. “La situación es un poco más agitada, porque el coste de la energía tiene un efecto mucho más significativo”, afirma. El economista también ha apuntado a un problema estructural de productividad y emprendimiento. “La economía europea, en general, ha estado lidiando con la desaceleración de la productividad a largo plazo”, señala, antes de referirse a la “falta de apetito significativa por el emprendimiento” recogida en el informe Draghi.

En este contexto, ha situado la regulación como uno de los elementos que condicionarán la capacidad de las economías europeas para aprovechar el cambio tecnológico. “En este entorno tecnológico de cambios, la regulación es importante para que surjan nuevas tecnologías”, explica. Pero añade una segunda dimensión que considera menos discutida, que es que “una vez que se ha creado una nueva tecnología, cómo se responde a esa tecnología es por lo menos tan importante».

El reto, según Akcigit, consiste en conseguir que la innovación se traduzca también en nuevos empleos. “Puedes crear una nueva tecnología, pero también deberías ser capaz de generar nuevos trabajos”, considera. Si la rigidez del mercado laboral o el entorno regulatorio impiden esa creación de empleo, “es equivalente a no tener ningún choque tecnológico”.

Los datos que presenta apuntan a una menor capacidad de respuesta de las empresas europeas ante los cambios tecnológicos. “En media, responden un 50% menos en comparación con las empresas estadounidenses frente al mismo choque tecnológico”. Además, señala que entre el 50% y el 75% del crecimiento proceden de una reasignación exitosa de factores desde empresas menos productivas hacia otras más productivas.

La inflación y el poder adquisitivo

Nela Richardson, Economista Jefe y Director de Sostenibilidad y Gobierno Corporativo (ESG) de ADP, ha trasladado el foco desde la evolución de los precios hacia su impacto sobre los trabajadores. “Los salarios son realmente el puente entre el mercado laboral y la inflación”, afirma.

Richardson apunta a dos elementos. El primero es la posible divergencia entre economías y políticas monetarias. Aunque varios grandes bancos centrales han tomado decisiones recientes en la misma dirección, considera que no debe darse por sentada una coordinación prolongada. “No creo que debamos confiar demasiado en esa coordinación”, explica.

La razón está en que el comportamiento de la inflación dependerá cada vez más de las circunstancias particulares de cada economía. “Esto tiene más que ver con la geopolítica, ya que las políticas energéticas y los precios afectarán a los distintos países de forma diferente”, considera. Por ello, los grandes bancos centrales “podrían seguir su propio camino” y la coordinación podría ser “efímera”.

El segundo elemento es el impacto acumulado de la inflación sobre los trabajadores. Richardson continúa diciendo que ADP analizó a 16 millones de trabajadores estadounidenses que permanecieron con el mismo empleador entre 2021 y 2024. El resultado, según expone, es que el 43% experimentó disminuciones salariales como consecuencia de la inflación, con una caída media del 9%.

La pérdida de poder adquisitivo continúa incluso después de que la inflación haya comenzado a moderarse. “No es que [la inflación] se haya moderado, es que se mantiene elevada y ha estado así durante años, lo cual está erosionando el poder adquisitivo de la fuerza laboral global”.

La estabilidad del mercado laboral

Svenja Gudell, Economista Jefe de Indeed, aborda precisamente la situación del mercado laboral. A su juicio, este se encuentra supeditado a un momento especialmente complejo porque conviven una relativa estabilidad superficial, las presiones inflacionarias y el cambio tecnológico.

“Estamos en un contexto increíblemente interesante para el mercado laboral”, opina. La aparente tranquilidad del empleo está dando margen a los bancos centrales para actuar sobre la inflación, aunque la cuestión es “cuánto presionar, cuánto reducir la actividad económica hasta que realmente afecte al desempleo”.

Bajo esa aparente estabilidad están apareciendo, además, cambios en la composición de la demanda de trabajo. Gudell destaca especialmente la evolución de los puestos de entrada. “Hay mucha más demanda de puestos de alto nivel. Gran parte de eso está impulsado por la inteligencia artificial”.

La IA, por tanto, empieza a alterar el mercado laboral al mismo tiempo que otras fuerzas estructurales, como el envejecimiento de la población. “El impacto demográfico se está empezando a sentir en todo el mundo”, explica. A medida que grandes grupos de trabajadores se jubilan, continúa la demanda de bienes y servicios, pero disminuye la población activa disponible para atenderla.

¿Hasta qué punto la IA puede compensar la reducción de trabajadores en determinados sectores? “¿Puede la IA realmente intervenir y ayudar al mercado laboral en áreas donde necesitamos ayuda, porque tenemos una población que envejece y que se está jubilando?”, plantea.

La respuesta no será homogénea. Educación, administraciones públicas y manufactura son algunos de los ámbitos en los que la jubilación de trabajadores y un menor flujo de inmigración pueden generar escasez de mano de obra. Sin embargo, son también sectores en los que la IA tiene más dificultades para sustituir determinadas tareas, porque una parte importante del trabajo es práctico y no está vinculada al tipo de tareas de conocimiento en las que estas tecnologías muestran mayor capacidad.

El resultado es un mercado laboral sometido a varias fuerzas simultáneas. “Todas estas tendencias están chocando y sucediendo al mismo tiempo”, resume Gudell, antes de cerrar su intervención con una imagen que resume la incertidumbre del escenario. “Creo que estaremos en un viaje salvaje por muchos años más”.