Algoritmia y Violín
Hannover Messe mueve la siguiente ola de innovación: estándares de datos industriales para el 'modelo de los tres ordenadores' de la IA física
Una década después del famoso paseo de Angela Merkel y Barack Obama por los pasillos de la Hannover Messe, el sector tecnológico norteamericano y la industria europea descubren que han llegado por distintos caminos al mismo punto: la IA física necesitará datos de contexto industrial para funcionar, tan simple como eso
Hace justo ahora 10 años, la entonces canciller alemana, Angela Merkel, y el expresidente de Estados Unidos, Barack Obama, recorrieron juntos los pasillos de la Hannover Messe. Eran otros tiempos. Sobre el escenario principal del certamen, los líderes empresariales hablaban inglés, no como ha sucedido en la edición de este año que acaba de cerrarse, en la que ha dominado el alemán.
Algunos quisimos interpretar aquel paseo de Merkel y Obama como la firma de la pipa de la paz entre las dos grandes corrientes de cambio tecnológico emergentes: el internet industrial abanderado por Estados Unidos y la industria 4.0 promovida desde Europa. Por entonces, los nibelungos de Google estaban pergeñando ya en las profundidades el paper que ha cambiado nuestras vidas, "Attention Is All You Need", con el que presentaron al mundo en junio 2017 la tecnología de los transformes con la que estalló la inteligencia artificial (IA) generativa.
Lo que ha sucedido en esta última década no puede considerarse, estrictamente, una Pax Romana, sino un desacoplamiento definitivo de objetivos. Las compañías tecnológicas norteamericanas han evolucionado su dominio de la IA y su carrera de colonización de la infraestructura presente y futura que la sustenta. Y las industrias europeas han seguido un poco a lo suyo, tratando de capear el temporal del incremento de costes energéticos, el Pacto Verde Europeo y la competencia China. Este último país, haciendo de la síntesis de ambas posturas (bajo la mirada de la autoridad competente) su mejor virtud, ha conseguido invertir en su favor el sentido de la relación comercial que mantiene nada menos que con Alemania.
En fin, Europa y Estados Unidos se han reencontrado este año en la Hannover Messe y nos han trasladado un mensaje claro: cada una por su lado han acabado llegando al mismo punto. “¡Hola! Qué tal tú por aquí, vaya, qué pequeño es el mundo, te veo más calvo”. Ese lugar en el que acaban de reencontrarse la tiene forma de una puerta metálica de grandes dimensiones. No sabemos exactamente qué hay al otro lado. Pero el letrero de ese nuevo territorio inexplorado nos da una buena pista: IA FÍSICA.
Esta vez ya no es un juego geopolítico, como el de Merkel y Obama, sino geoeconómico. Resulta que las arrogantes compañías tecnológicas norteamericanas ya no pueden ocultar que necesitan la información del contexto industrial que poseen esas pesadas maquinarias fabriles europeas. Lo vengo diciendo: lee los versos de TS Eliot al revés, de la sabiduría al conocimiento, y del conocimiento a la información. El nuevo mantra.
Timo Kistner, director de industria y fabricación EMEA de NVIDIA ha descrito a la perfección la situación actual, en la que probablemente haya sido la sesión más potente y menos contaminada de marketing de la Hannover Messe: "cuando pensamos en computación acelerada, no se trata solo de un par de GPUs o de una infraestructura de servidores que acelera nuestras cargas de trabajo. Hablamos de una pila que incluye todos los marcos, todas las bibliotecas necesarias para acelerar esas cargas de trabajo". Honestidad brutal para una compañía que está invirtiendo decenas de miles de millones de dólares para posicionarse en el primero de esos campos.
Kistner dice que la IA generativa se va a desplegar en un modelo de "tres ordenadores". Uno se dedicará a entrenar el modelo de IA física que en última instancia se quiere implementar en la planta; otro se dedicará a simular el entorno físico y las operaciones; y “una vez que tenemos ese círculo y ciclo completo entre entrenamiento y simulación, necesitamos implementarlo, y ese es nuestro tercer ordenador, aquí es donde esas asociaciones se vuelven tan relevantes".
En efecto, para que todo eso funcione, "necesitamos tener la comprensión, necesitamos tener el contexto de los datos y es por esto que necesitamos asociarnos, por ejemplo, con las empresas industriales europeas, así como con el usuario final, para realmente habilitar ese entrenamiento". El gemelo digital “no funciona sin que colaboremos muy de cerca en la planta”, por mucho que sean “modelos fundacionales que realmente entienden la física que nos rodea”.
En la misma sesión, Florian Dorrfuss, CTO de la alemana Schaeffler Special Machinery, continúa por la senda de bajar el debate de la fantasía a la realidad. "Un gerente de planta necesita números mejorados, si se trata de IA o de sistemas de automatización, no importa”. El mayor problema al que nos enfrentamos actualmente es “la calidad muy heterogénea de los datos, eso es difícil de manejar y también es difícil de procesar, ya sea por IA o por herramientas de software en general".
Dorrfuss sugiere que todas las partes “puedan alinearse en una misma, o al menos similar, base de datos a la que tengan acceso". Hay que definir una cadena de procesos “que pueda acceder a este grupo de datos de extremo a extremo, es decir, desde la primera idea hasta el producto terminado, incluso durante la producción". Eso no se puede hacer con los datos heredados de que dispone la industria europea.
Una visión a medio camino entre uno y otro es la de John Markus Lervik, fundador de la noruega Cognite. El retorno de la inversión pasa del 3% al 400% si los programas digitales disponen de una base de datos industriales adecuada, dice. Qué puede pasar cuando aterrice la IA generativa.
No basta con disponer de un buen grafo de conocimiento, añade Lervik, “necesitas ser capaz de contextualizar los datos” en el grafo. "Mucha gente confía en arquitecturas federadas y así no obtendrás el rendimiento y la latencia que necesitamos para impulsar las aplicaciones operativas hacia la industria autónoma", insiste, “todo esto también necesita funcionar a través de los sistemas, a través de los equipos, a través de la cadena de valor".
El siguiente paso, por consiguiente, en la evolución del mundo industrial hacia la IA física ha quedado claro en la Hannover Messe. "Necesitamos estándares industriales más comunes para el modelado de datos y su representación, que puedan conectarse a modelos fundacionales industriales o basados en la física". Estas palabras del fundador de Cognite condensan el punto clave tecnológico actual en la industria.
Apasionante. Y el año que viene España será el país invitado. ¡Llegaremos a la mejor edición de la historia de la Hannover Messe! Esta vez, hemos tenido suerte.
PD: no quiero cerrar el artículo sin preguntarme a qué estamos esperando en España para emular la Fábrica de Investigación de Microelectrónica de Alemania (FMD), el mayor consorcio de investigación y desarrollo (I+D) en micro y nanoelectrónica de Europa. Lanzada en 2017, la FMD funciona como una "ventanilla única" que combina la experiencia tecnológica de 13 institutos, incluyendo el Grupo Fraunhofer de Microelectrónica y los institutos Leibniz FBH e IHP. Su misión es tender un puente entre la investigación básica y la producción industrial, ofrece a empresas (especialmente pymes y startups) y universidades acceso a tecnologías avanzadas de semiconductores para crear soluciones personalizadas..

