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¿Es importante la diversión en tu rutina?
Pasarlo bien favorece la conexión social, disminuye los niveles de estrés y mejora la salud mental en un contexto marcado por la hiperconectividad
Cada vez resulta más difícil imaginar una vida sin la omnipresencia de una pantalla. Desconectar es una fantasía que solo pueden permitirse unos pocos, pensamiento con el que muchos se consuelan cada vez que su mano se desliza en piloto automático hacia ese rectángulo negro que ocupa el bolsillo del pantalón. Sin embargo, esta es la idea que defienden Catherine Price, periodista y autora del bestseller ‘The Power of Fun’, y Elizabeth Dunn, profesora de psicología en la University of British Columbia, en el marco del festival norteamericano Aspen Ideas: desconectar para conectar con la realidad inmediata y, de esta manera, abrir la puerta a la diversión genuina.
Tanto Price como Dunn reivindican la diversión como una emoción que todo el mundo debería incorporar en su rutina, en contraposición con la idea mayoritaria de que, a la edad adulta, pasa a ser una cuestión banal y secundaria. Para que sea sana, tiene que partir de una actividad colectiva que implique cierto grado de socialización, ya sea con humanos o con animales. Queda por tanto descartado el atractivo ocio de sofá. El segundo punto más importante es la actitud de ligereza: para divertirse, hay que aprender a bajar la guardia y silenciar a tu crítico interior. Solo entonces se alcanzará el estado ideal de flow o fluidez. En palabras de Price, se trata del momento en el que uno pierde completamente la noción del tiempo e involucra todas sus capacidades en la actividad realizada, ya sea un juego de mesa, una actividad deportiva o un ejercicio artístico.
Pero, ¿por qué es tan importante la diversión? Al realizar una actividad de ocio junto a alguien, se conecta con la otra persona a un nivel más humano y las diferencias quedan a un lado. En palabras de Price, ello facilita “encontrar una solución a problemas más serios”. En cambio, permanecer serio y aislado contribuye a aumentar los niveles de cortisol. Los teléfonos “son kriptonita para la diversión, nos distraen y alejan de la conexión con el presente. No puedes divertirte estando en dos sitios a la vez”, afirma Price. Sin embargo, puntualiza, lo recomendable no es demonizarlo, sino aprender a percibirlo como una herramienta.

