Mercado
Davos llama al diálogo global para "no limitar la prosperidad al PIB", mientras la UE anuncia "una nueva arquitectura de seguridad"
Børge Brende, Laurence D. Fink, André Hoffmann, Guy Parmelin y Ursula von der Leyen coinciden en que la cooperación internacional y el espíritu de diálogo son esenciales frente a los retos geopolíticos, tecnológicos y económicos que marcarán los próximos años
20-01-2026

La jornada inaugural de la Annual Meeting del Foro Económico Mundial (WEF) en Davos (Suiza) ha estado marcada por un mensaje inequívoco: en un mundo en constante tensión por crisis geopolíticas, transformaciones tecnológicas aceleradas y una creciente fractura social, el diálogo vuelve a ser el recurso más efectivo. Así lo subrayaron los principales oradores de la sesión inaugural, en una edición que lleva por lema precisamente ‘A Spirit of Dialogue’, una declaración de intenciones que se ha repetido en cada intervención.

Børge Brende, Presidente y CEO del WEF, ha abierto el encuentro recordando que esta edición reúne a delegaciones de más de 130 países, un récord que refleja la urgencia global de encontrar puntos de encuentro. “Los eventos geopolíticos se están multiplicando y estamos entrando en una nueva realidad cuyos contornos aún se están definiendo”, ha afirmado. Brende ha señalado que, tras el temor a una década de estancamiento, la economía global muestra signos de recuperación, impulsada por un repunte del comercio y por nuevas tecnologías que se convertirán en el motor del crecimiento de las próximas décadas. Pero ha adbertido que solo será posible “si construimos sobre cooperación”.
Tras su intervención, El CEO de BlackRock y copresidente interino del Foro, Laurence D. Fink, ha llevado esta reflexión al terreno social. Ha señalado que mientras en Davos se debaten soluciones globales, “millones se preguntan fuera qué estamos haciendo aquí”. Fink ha insistido en que la legitimidad del WEF depende de conversaciones transparentes, profundas y verdaderamente inclusivas.

“La prosperidad no puede limitarse al PIB, debe sentirse, tocarse, permitir que la gente construya su propio futuro”, ha asegurado. Para Fink, en la era de la IA es crucial involucrar a los ciudadanos, no como espectadores, sino como participantes activos. Y ha concuido con una frase que sintetiza el lema del año: “A Spirit of Dialogue no es un eslogan; es la única manera de avanzar”.
Por su parte, el copresidente interino André Hoffmann ha destacado que los grandes retos (tecnológicos, climáticos, económicos) requieren una responsabilidad colectiva y un entorno donde las diferencias no se repriman, sino que se canalicen. “Nunca ha sido tan necesario un espacio donde todas las voces puedan ser escuchadas”, ha afirmado, y ha reforzado la misión del WEF como plataforma de cooperación público-privada.

El presidente suizo Guy Parmelin también ha participado en la bienvenida y ha centrado su discurso en la resiliencia, el cambio y el papel de Suiza como anfitriona y país históricamente neutral. En un año que ha comenzado con una tragedia nacional, Parmelin ha agradecido la solidaridad internacional y ha recordado que 2026 estará marcado por desafíos políticos y tecnológicos que afectan a la vida diaria.
“La IA transformará cada sector”, ha afirmado, y ha subrayado tanto sus riesgos como su potencial en ámbitos como la salud. El presidente ha citado al filósofo Henri Bergson y ha afirmado que para los seres humanos “quedarse quietos no es una opción: existir es cambiar”. También ha defendido la necesidad de inversiones a largo plazo y de un diálogo constante entre ciencia, sociedad y política.

Una Europa más independiente
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha sido la última en participar y ha defendido la necesidad de una nueva estrategia europea basada en independencia, cooperación y apertura comercial.
Su intervención llega en un momento decisivo para la Unión Europea, que se enfrenta a retos geopolíticos históricos y a profundas preguntas sobre su futuro económico. La presidenta ha recordado que el bloque acaba de firmar un acuerdo comercial histórico con Mercosur, al tiempo que lidia con tensiones en la tradicional alianza transatlántica y con un escenario global marcado por el regreso del proteccionismo y los nuevos aranceles estadounidenses. “Europa siempre elegirá al mundo, y el mundo está listo para elegir a Europa”, ha defendido.
Además del acuerdo con Mercosur, ha detallado la batería de negociaciones y tratados en curso con México, Australia, Filipinas, Suiza, Emiratos Árabes Unidos e India. Estos movimientos buscan reforzar el papel de la UE como un actor económico abierto, diverso y resiliente.
Von der Leyen ha destacado que Europa “necesita ajustarse a una nueva arquitectura de seguridad”, impulsada por la guerra en Ucrania, las presiones sobre el Ártico y la creciente competencia global en defensa e innovación estratégica. La presidenta ha afirmado que el continente ya está invirtiendo más en seguridad que en cualquier otro momento de las últimas décadas.
También, ha defendido la creación de un entorno regulatorio más sencillo para las empresas europeas, un mercado energético plenamente interconectado y un sistema financiero más integrado, pasos fundamentales para atraer inversiones, escalar proyectos tecnológicos y mantener la competitividad en un mundo que cambia “de manera permanente”.

